Cuando un simple roce en los pies se convierte en un dolor punzante que impide caminar con normalidad, puede que se trate de un callo. Esta molestia, conocida como «ojo de gallo» y también llamada heloma interdigital, aparece casi siempre entre el cuarto y quinto dedo y es una de las callosidades más molestas.
Si bien no representa un problema grave de salud, el dolor constante puede afectar la rutina y la movilidad de quien lo sufre. Por eso, buscar un diagnóstico y tratamiento adecuado es fundamental para evitar que se vuelva crónico.
En este artículo repasaremos qué es un callo, o heloma interdigital, cuáles son sus síntomas, qué tratamientos existen, qué se puede hacer para aliviar este dolor y prevenir su aparición.

Qué es un heloma interdigital
El heloma interdigital es un tipo de callo que aparece entre los dedos del pie. Se caracteriza por ser redondeado, doloroso y con una coloración amarillenta más oscura que la piel que lo rodea.
A diferencia de otros callos que suelen formarse en la planta o en los costados del pie, el heloma interdigital aparece en un espacio reducido, lo que aumenta el dolor por el roce constante de los huesos y el calzado. Por eso, caminar o incluso estar de pie puede resultar muy incómodo.
Los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor agudo al caminar o apoyar el pie.
- Lesión redondeada y endurecida.
- Ubicación típica entre el cuarto y quinto dedo.
- Enrojecimiento o tono amarillento alrededor.
El origen del heloma interdigital puede estar en diferentes factores. En algunos casos, la causa es externa, como el uso de calzado inadecuado, mientras que en otros se debe a la estructura ósea del pie.
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- Calzado estrecho o de punta fina: los zapatos que aprietan generan roce y presión entre los dedos
- Deformidades óseas: personas con juanetes, dedos en garra o prominencias óseas tienen mayor predisposición
- Estar mucho tiempo de parado: permanecer de pie largas horas favorece la fricción y el engrosamiento de la piel
- Defensa natural de la piel: el cuerpo forma este callo para evitar ampollas por el roce continuo

Cómo tratar y prevenir un heloma interdigital
El tratamiento del heloma interdigital depende de la causa que lo genera, por eso la visita a un podólogo es fundamental. Entre las opciones más comunes se encuentran los apósitos protectores que reducen el dolor de manera temporal y la exfoliación podológica realizada por un especialista para ablandar y retirar la lesión.
En los casos en que la causa es una deformidad ósea, la solución definitiva suele ser una cirugía mínimamente invasiva que elimina el roce al resecar una pequeña parte del hueso.
Si bien hay remedios caseros como los baños de pies con agua y sal o la aplicación de cáscara de limón que pueden brindar alivio momentáneo, ninguno resuelve el problema de fondo. Por eso, lo recomendable es siempre consultar con un profesional, especialmente si el dolor se vuelve persistente o la callosidad reaparece con frecuencia.
La prevención también cumple un papel clave para evitar la aparición del heloma interdigital. Elegir calzado de horma ancha que no apriete los dedos, hidratar los pies todos los días, evitar pasar demasiado tiempo de pie sin moverse y realizar controles periódicos con un podólogo son medidas simples que pueden marcar la diferencia en la salud y comodidad de los pies.