Texto y fotos: Nicolás Freda
Esta publicación cuenta sobre diferentes experiencias de agroecología que conocimos con mi compañera Camila a principios de 2024. Viajamos desde el Barrio Hipódromo de La Plata (Buenos Aires) en una camioneta Renault Kangoo que preparamos para habitar y atravesar los Andes de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.
El objetivo fue dejarnos guiar por las diversas texturas, aromas y culturas de América Latina, conectándonos con personas y colectivos que anhelan otras formas de vida, alejadas del modelo hegemónico actual. Queríamos conocer lo que resiste y persiste, las diversidades que se expanden y que creen en aquello que potencia la vida. Referimos a prácticas como la agroecología y el buen vivir. Y cuando hablamos de agroecología no sólo nos referimos a la ausencia de pesticidas, sino a algo más profundo: una filosofía, una forma más integral de relacionarse con el entorno, con la tierra y con el ecosistema, que abarca también las relaciones sociales y los procesos de vida.
Gracias a estos encuentros descubrimos los hogares, las vidas y las formas de ver el mundo de gente sensible y trabajadora, personas soñadoras, sencillas y humildes que abrieron sus puertas y corazones, permitiéndonos crear un breve registro fotográfico que busca ser un abrazo o un puente. Una hermosa experiencia que deseamos sirva como inspiración.
Este trabajo surgió por la necesidad de encontrar horizontes, futuros posibles e inspiradores en momentos complicados. Lo siento como una punta de lanza o un punto de partida, donde confluyen internamente el amor que me transmitió mi madre (Leda Giannuzzi), la pasión por la fotografía y con las prácticas agroecológicas que desde hace años se incorporan poco a poco en mi vida. Y que me lleva a estudiar la Tecnicatura de Agroecología (en la Universidad de La Plata) y con un trabajo en colectivo sobre este modelo de agro.
El libro está dedicado a mi madre, fallecida en 2023, quien fue una de las creadoras de la primera Cátedra de Soberanía Alimentaria del país. Investigadora del Conicet, Doctora en Ciencias Químicas, Magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos y Profesora de la Cátedra de Toxicología de la UNLP, sus últimos trabajos estuvieron orientados a la generación de alternativas tecnológicas eco compatibles para remover cianobacterias y cianotoxinas. Llevo conmigo su energía, amor y deseos por una sociedad más justa. Fue una científica comprometida con lo social y hoy habita en cada semilla.