Martín Campilongo sonríe cuando escucha la pregunta. «¿Cómo enamoraste a Denise Dumas?» se le consulta sobre ella, con quien pronto cumplirá 20 años en pareja. No sólo es la madre de sus hijas Emma y Francesca, sino que, sin dudas, la define como el gran amor de su vida. “Le sigo gustando todavía. Es medio ciega aquella”, bromea, fiel a su estilo, antes de ponerse serio y reconocer que la risa fue la llave que abrió todo.
“Ella venía de un divorcio en donde la risa vale el doble. Que te hagan reír en un momento así cobra otra importancia. Creo que eso me ayudó a mí. La risa, entre un montón de cosas que me dio en esta vida, me dio una familia”, reflexiona en una charla con Revista GENTE mientras recuerda esa primera etapa que tuvieron como pareja.

Una familia ensamblada que encontró su lugar
Cuando se conocieron, Denise ya era mamá de dos niños pequeños -Isabella y Santino-, de 1 y 2 años. La familia se ensambló de a poco, con tiempo y trabajo. “No fue sencillo, pero había un sueño de que suceda, de estar bien. Y el tiempo es un remedio que no hay con qué darle. Al par de años de estar con Denise, todo empezó a encarrilarse y hoy somos una familia hermosa”, cuenta Campilongo.
Con el paso de los años, la exposición mediática tampoco logró alterar esa armonía. “Yo adoro a mi mujer, y ella me hace sentir que a mí también. La pasamos bien, pensamos parecido, tenemos la misma moral. Y nuestros enojos duran poco: no soportamos vernos mal. Yo no puedo irme a dormir enojado con ella, y ella tampoco. Básicamente, seguimos enamorados”.

Con su humor habitual, Campi resume así las discusiones de pareja: «Es muy probable que yo esté equivocado —se ríe—. Y ella también piensa lo mismo de sí misma. Entonces, los dos tenemos por ganar. Ninguno es dueño de la verdad«, remarca dando pistas de algunas de las claves que permiten una relación de pareja que alcanza las dos décadas.
-Los dos tienen perfiles de mucho laburo, de ser parte de diferentes proyectos, sea televisión o teatro. ¿Cómo hicieron para combinar esas agendas de trabajo con la crianza de los chicos?
-Creo fuimos marcando distintas prioridades. Denise nació para ser madre. Puede no trabajar, pero no ser madre, no. Siempre fue «los chicos primero», y el laburo que espere. Yo en cambio disfruto mucho trabajar. Soy el que trae el búfalo a la casa.
Esto no quita que parte de las agendas laborales termine combinándose con lindos momentos de la vida familiar. Así fue como en medio de la gira con su show de comedia, que había viajado a Gualeguaychú, Entre Ríos, se apareció allí de sorpresa Denise con Francesca, la hija menor. “Pasaron 20 años y me sigue sorprendiendo. Eso está buenísimo. Cuando estoy con ella, todo está mejor”, confiesa, visiblemente enamorado.

Al hablar sobre la crianza de los hijos -tanto las más pequeñas, como los grandes nacidos de la relación anterior de Denise- Campi se muestra seguro: «Los cuatro chicos son maravillosos. Le dejamos al mundo gente de bien y gente que cuida el mundo. No es poco. Yo me ocupé con mi mujer de dejar eso».
En ese sentido, remarca que apoya el camino que cada uno de los cuatro elija. Mientras Santino, de 23 años, acompaña a Campi en las giras -«labura en la parte técnica, pero también es modelo, con una facha que la rompe», asegura el humorista- Isabella, de 21, estudia en la UADE y trabaja en un negocio de venta de insumos para caballos.
-¿Y teniendo padres artistas, alguno de los cuatro no se vieron tentados por ese mundo, la música o la actuación?
-Sí, las dos más chicas, Emma (13 años) y Francesca (18 años). A la más chiquita le encanta la comedia musical y la más grande teatro, que ya termina el secundario y se pone de lleno a eso.
-¿Cómo te cae su decisión?
-Y… yo traté, «Che, ¿no querés estudiar ingeniería?» -bromea-. Lo único que queremos es que encuentren qué les gusta hacer. Si trabajás de lo que te gusta, la vida es mucho mejor. Mi abuelo fabricaba plumeros y era feliz. Los mejores plumeros de Parque Patricios. No importa si es fama, actuación o ser mozo en un bar. La clave es encontrar eso que te da sentido.
La pasión por los animales que une a Campi y Denise
Hoy la familia divide sus tiempos entre su casa en Colegiales, Capital Federal y su estancia de campo en San Miguel del Monte, una pequeña localidad a apenas hora y media de la ciudad. “Tenemos caballos, un burro, un pony, ovejas… todos rescatados. La locura por los animales llevó a que tengamos hasta gallinas en el jardín de acá en una oportunidad”, cuenta Campi, divertido.

Así como la conductora ha expresado en más de una ocasión su amor por los caballos, el humorista asegura también tener una conexión especial con estos animales: «Yo los conocí de grande, pero igual no puedo subir, le tengo miedo a las altura. Pero los tengo como amigos, y ellos lo saben, son una mascota más. Conmigo entran en la cocina, son re maleducados y saben que yo les permito».