En medio de la controversia generada por el caso de la senadora electa por Río Negro, Lorena Villaverde, juraron este viernes los 23 senadores elegidos el pasado 26 de octubre y se inicia una nueva etapa en la Cámara Alta, donde el oficialismo gana terreno al triplicar su presencia, pero sigue obligado a buscar acuerdos con los dialoguistas para el quórum y aprobar las reformas anunciadas por el Gobierno.
En tanto, el peronismo que sigue inmerso en su interna nacional, con Cristina Kirchner enfrentada a Axel Kicillof, sufre un derrumbe histórico en el Senado al pasar de 34 a 28 bancas, su piso desde 1993. Pero a eso se suma la tensión interna de esa bancada por la presión de los cuatro integrantes de Convicción Federal, que se mantendrán como bloque pese al intento de José Mayans de que haya una sola bancada.
El PRO también sufrió una merma en sus bancas como el radicalismo y contarán con 4 y 10 senadores, respectivamente. Sin embargo, ambos sectores serán clave para la estrategia del Gobierno que impulsa distintas reformas para la segunda parte del mandato de Javier Milei.
Lorena Villaverde en el Senado, previo a la sesión de la jura. Foto: Federico López Claro.Se sabia de antemano que la jura de los senadores iba a estar cruzada por el caso de Villaverde, la senadora electa acusada de presuntos vínculos con el narcotráfico. La rionegrina estuvo presente en el Congreso e incluso llegó a sentarse en la banca que luego ocupó Patricia Bullrich, pero se tuvo que retirar antes de que Victoria Villarruel diera comienzo a la sesión.
En esos pocos minutos que permaneció en el recinto, Villaverde habló con la ministra de Seguridad y con el senador Luis Juez, quien fue uno de los que defendió su nominación argumentando que no hay causas abiertas en la justicia contra la actual diputada nacional.
Vale recordar que Villaverde fue cuestionada tras revelarse que había sido detenida en Estados Unidos por presunto tráfico de drogas en 2002. Además fue cuestionada por su vínculo con Claudio Cicarelli, primo y supuesto testaferro de Fred Machado, el narcoempresario extraditado a los Estados Unidos que también estaba vinculado al diputado José Luis Espert.
El diploma de Villaverde vuelve a comisión
Tal como estaba previsto, en el arranque de la sesión el libertario Ezequiel Atauche pidió de manera formal que el pliego de Villaverde vuelva a la comisión de Asuntos Constitucionales porque según explicó «hay alguna cuestiones que dirimir respecto al título y las mayorías necesarias». En síntesis, no estaban los votos para consagrarla como senadora.
Karina Milei acompañada por Diego Santilli y Manuel Adorni. Atrás estuvieron Eduardo «Lule» Menem y Sharif Menem. Foto: Federico López Claro.La sesión contó con la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien estuvo flanqueada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli. Detrás se ubicó Eduardo «Lule» Menem, subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia.
Hubo cierta tensión entre la hermana del presidente Javier Milei y Villarruel porque desde la Casa de Gobierno dejaron trascender cierto malestar por una supuesta intención de la vicepresidenta de impedirles ingresar a los palcos del Senado para la jura.
Sin embargo, lo que ocurrió fue que desde la Presidencia del Senado se le solicitó al Gobierno que haga el pedido formal de los palcos, «como corresponde». En rigor, Villarruel giró las invitaciones a los gobernadores y se le garantizó el espacio para Rolando Figueroa (Neuquén), Leandro Zdero (Chaco) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) que concurrieron a la ceremonia y ocuparon el palco central.
Más allá de ese hecho, Villarruel y Karina Milei, no compartieron saludo, ni miradas durante la sesión, que se desarrolló sin mayores sobresaltos.
Tras cerrarse el capítulo por Villaverde, Villarruel comenzó con la jura de los senadores electos en octubre. La apertura tuvo como protagonista a Jorge «Coqui» Capitanich, cuya nominación había sido impugnada por el oficialismo junto al diploma del rionegrino Martín Soria, quien desde Diputados puso al descubierto el presunto vínculo de Villaverde con el narcotráfico.
Tras la jura de los senadores de Chaco fue el turno de Patricia Bullrich, quien al cierre del acto tuvo un cruce con Villarruel al intentar pedir la palabra para quejarse porque a ella le habían limitado el ingreso de invitados a 3 personas y hubo senadoras, como la peronista Cristina López (Tierra del Fuego) que estuvo en el recinto con 9 invitados.
Patricia Bullrich festeja tras jurar como senadora. Foto: Federico López Claro.A la ministra la cruzaron porque en la reunión de Labor Parlamentaria de la noche anterior se había acordado entre los presidentes de bloques que no iba a haber discurso para evitar cualquier polémica.
Lo cierto es que tras prestar juramento, Bullrich miró al palco que ocupaba Karina Milei, quien se levantó de su silla como también lo hicieron Santilli y Adorni. Hubo intercambio de sonrisas entre Bullrich y Karina y la ministra respondió levantando el pulgar.
Fueron pocas las veces que la secretaria general de la presidencia mostró algún gesto. Otra de las elegidas por la poderosa funcionaria fue la neuquina Nadia Márquez, quien en su momento se mencionó para la presidencia provisional del Senado, aunque por ahora Bartolomé Abdala se mantiene en el cargo.
Otro de los elegidos por la hermana del Presidente fue Agustín Coto (Tierra del Fuego), quien recibió pulgar arriba, saludo y sonrisas desde el palco del Gobierno.
Quien no pudo captar la atención de la secretaria general de la presidencia fue el ex diputado Alfredo Olmedo, quien ingresó al recinto para acompañar la jura de la salteña Emilia Orozco.
Olmedo saludó a la secretaria general de la Presidencia haciendo la L con los dedos, pero solo recibió una sonrisa de Lule Menem.
Rolo Figueroa protagonizó otro de los momentos efusivos cuando al jurar Julieta Corroza, su ministra de Desarrollo Humano de Neuquén, la arengó con un «vamos July».
Entre los datos de color también estuvo la imagen de la camporista Ana Marks, quien estuvo en su banca con su hija en brazos.
Rolando Figueroa entre Gustavo Melella y Leandro Zdero, en el palco de los gobernadores. Foto: Federico López Claro.Tras la jura, Villarruel se mostró «muy contenta», incluso le prometió a una de las empleadas de limpieza del Senado le iba a mandar un regalito a su hija porque este fin de semana tomará la comunión.
Sobre el futuro, la vicepresidenta dio cuenta que el Senado tendrá sesiones extraordinarias para «tratar algunos temas que el oficialismo va a traer».

