No es solo un mito: la periodontitis está vinculada al bajo peso al nacer y a partos prematuros. Conocé cómo proteger a tu bebé desde tu salud bucal.
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Luis Bueno*
No es, probablemente, la asociación más espontánea que hacemos entre la salud bucal y los meses de gestación, pero deberíamos empezar a hacerlo. Son muchos los estudios científicos que han comprobado el vínculo que existe entre una boca sana y un desarrollo saludable de un embarazo.
Pero debemos aclarar que se trata de una faceta particular en el cuadro de salud de nuestra boca: la periodontitis. Esta enfermedad de las encías ha sido señalada en reiteradas ocasiones como una posible causa tanto de partos prematuros como de bebés con bajo peso al nacer.
Recordemos: la periodontitis es una infección de las encías que, sin tratamiento, lleva a la pérdida de los dientes, y que en nuestro país tiene una incidencia muy alta.
De la boca a la placenta
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Arranquemos por la gravidez: el embarazo conlleva una serie de cambios hormonales que influyen en la nutrición de ciertas bacterias que habitan en la encía, lo que favorece la aparición de inflamación cuyo agravamiento puede conllevar la aparición de periodontitis.
Debido al mayor nivel de hormonas, estrógenos y progesterona, se producen cambios en las encías. Hay mayor vascularización y un aumento de la permeabilidad vascular en los tejidos gingivales.
En estas circunstancias, las bacterias que viven en las encías pueden pasar al torrente sanguíneo. Esto ocurre con mayor facilidad debido a los cambios hormonales que afectan los tejidos durante el embarazo.
Una vez en la sangre, estas bacterias pueden llegar a la placenta y al entorno del bebé. Allí pueden provocar una reacción inflamatoria en el feto, y liberar sustancias que generan inflamación. Esta respuesta puede adelantar el inicio del trabajo de parto, causar la ruptura prematura de la bolsa que contiene al bebé y aumentar el riesgo de parto prematuro y de que el recién nacido tenga bajo peso al nacer.
Sigamos ahora con la periodontitis: antes de desencadenarse se presenta la gingivitis (inflamación de la encía sin afectar el soporte del diente) que causa sangrado al cepillado. Aparece a menudo durante el segundo mes del embarazo, y alcanza el punto máximo en el octavo mes.
Generalmente con tratamiento mejora tras el parto, pero si la madre ya tenía enfermas sus encías antes de quedar embarazada, deberá tener en cuenta que su problema seguramente se agravará si no recibe el tratamiento adecuado, y puede desencadenar periodontitis.
La sequedad bucal (xerostomía), la hipersensibilidad dental o la halitosis (mal aliento), pueden ser frecuentes durante el período gestacional. Por este motivo es tan importante tener un diagnóstico adecuado así como la realización de tratamiento y seguimiento. El diagnóstico idealmente lo hace el periodoncista, que también debe comunicarlo al ginecólogo.
Consejos
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Si está embarazada, consulte con un periodoncista, solicite un diagnóstico de sus encías y pregunte sobre su eventual tratamiento. Entregue a su ginecólogo el informe del periodoncista con el diagnóstico de sus encías. Recuerde: la encía nunca debe sangrar cuando cepilla sus dientes.
Una embarazada con periodontitis está más expuesta al riesgo de un parto prematuro o de niños de bajo peso al nacer que una mujer con encías sanas.
Lo ideal es someterse a controles trimestrales con el periodoncista durante el embarazo para mantenerse en salud.
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