Llegan las celebraciones de Navidad, fin de año y las vacaciones y puede que en los padres se despierten heridas que no han sanado y, a pesar del paso del tiempo, siguen abiertas tras su separación.
No ocurre lo mismo si la pareja está recién separada o si ya pasaron varios años, ya que es muy importante cómo cada miembro de la pareja elaboró el divorcio. La separación es un duelo y, como tal, podés hacerlo o no.
El primer paso es que cada padre o madre observe cómo se encuentra afectivamente con respecto a su divorcio. Debe analizar si todavía tiene sentimientos de rabia, despecho, engañó, desvalorización y un largo etcétera.
A veces, sin darse cuenta y sin intención, los padres están tan enojados y tan doloridos que toman a los niños como rehenes de su situación.
Si cada adulto contacta con sus sentimientos sobre lo ocurrido dentro de su ex pareja, podrán evitar castigar al otro, por temas personales, apartándolo de sus hijos durante las fiestas de Navidad, fin de año y/o vacaciones.
Es normal que cuando uno todavía no elaboró el duelo, sienta rabia, resentimiento, dolor. Pueden surgir fantasías de venganza; pero no por intermedio de los hijos.
Foto: Canva.
En padres separados el tema central es como dividir el tiempo con sus hijos, donde pasar las fiestas y cuando corresponde a cada padre vacacionar con los pequeños.
Cuando los adultos han podido elaborar las pérdidas, aceptando lo que sucedió en la pareja, haciéndose cargo de su parte en el vínculo, con el concomitante dolor que lleva la ruptura de un proyecto de familia, pueden dialogar sin rabias, ni rencores, y ponerse de acuerdo para organizar con quién pasará las fiestas y las vacaciones su hijo (o sus hijos).
En cambio, cuando los adultos o un solo integrante de la ex pareja sigue sin elaborar la pérdida, afloran dolores que impiden llegar a acuerdos por el bien de los hijos y éstos son tomados como rehenes de la situación. Algunas parejas que han mantenido grandes conflictos durante el matrimonio suelen vivir rupturas muy desgarradoras. En ciertos casos cambian los motivos, pero los problemas continúan. Antes discutían por cuestiones de la vida diaria, ahora siguen peleando, pero por las fiestas o vacaciones.
Viajes
Foto: Canva.
En la tenencia compartida ambos padres tienen que autorizar los viajes al exterior, en cambio cuando la tenencia la tiene la madre, necesita que el padre autorice y acá pueden producirse inconvenientes donde los hijos pueden perderse la oportunidad de viajar por problemas entre sus padres. Muchas veces, el padre enojado con la madre quiere vengarse y no permite el viaje con sus hijos. También he escuchado, en la tenencia compartida, a madres que tampoco autorizan vacaciones en el exterior, aleganado que el padre no sabe cuidar a los hijos en forma confiable.
Fiestas
Con respeto a las fiestas, no hay acuerdo por las causas enumeradas anteriormente. Es doloroso aceptar la nueva realidad familiar, y en estos períodos pueden aflorar celos si existen nuevas parejas o rencores en relación a la familia de su ex.
Decidir es un tema que concierne al mundo adulto pues a los niños no se los puede cargar con una decisión tan difícil.
Es entendible que los padres quieran escuchar a sus hijos y sentir que son buenos padres, pero ¿hasta qué punto es beneficioso dejarlos tomar decisiones?
El niño, si decide estar una fiesta con el padre, puede estar con él y que le venga la culpa por no estar con la madre. Entonces, decida lo que decida, puede sentir que está abandonando al otro padre. Es imprescindible que los padres lleguen a un acuerdo.
Tiene que haber alternancia, primar el sentido común, el amor por los hijos y los acuerdos.
Foto: Commons.
Tips de ayuda
Es clave ayudar a nuestros hijos en estos momentos y la única ayuda posible es la contención amorosa en momentos que están frustrados porque su deseo quedó trunco por falta del permiso de un progenitor.
La crítica sobre la persona que impidió el viaje no soluciona, al contrario, lo que hace es agregar más dolor al niño.
Se puede transmitir que el destino que habían planeado visitar, seguirá en el mismo lugar y en pocos años lo podrán conocerlo, sin necesitar la autorización del padre que se niega hoy.
Con respeto a las fiestas pensar que ambos progenitores tienen derecho a pasar las fiestas con sus hijos y a pesar de que puedan existir tensión entre los ex por variados motivos, el bien del hijo tiene que primar.



