Sáb, 10 enero, 2026
21 C
Buenos Aires

Olivier Guez: «Vivimos en un mundo donde no nos gustan las ambigüedades»

Es 1921 y una fotografía “de familia”, tomada en ocasión de la celebración de la Conferencia de El Cairo, muestra a decenas de funcionarios británicos y árabes, entre ellos, Winston Churchill, Thomas Edward Lawrence (más conocido como Lawrence de Arabia) y una mujer. Una única mujer, británica ella, llamada Gertrude Bell, en medio de militares, diplomáticos y administradores coloniales. La imagen le pone el sello al trazado del entonces moderno mapa de Oriente Medio. Aquella cumbre redefinió la geopolítica de la región: Irak, Transjordania (que, después de 1946, se llamó Jordania) y Palestina nacieron de esas discusiones.

El escritor frances Oliver Guez. Foto: Juano Tesone.El escritor frances Oliver Guez. Foto: Juano Tesone.

Es 2003 y el escritor y periodista francés, Olivier Guez, se topa con aquella imagen, mientras trabaja como periodista en Oriente Medio. La fotografía lo atrapa al punto de empezar a elucubrar el gérmen de lo que muchos años más tarde sería Mesopotamia, su libro más reciente editado por Tusquets que vino a presentar a la Argentina.

No es la primera vez que Guez visita nuestro país. Formado en ciencias políticas e historia en universidades de Estrasburgo, París y Londres, ya había estado en Buenos Aires en 2024 para presentar La desaparición de Josef Mengele (2017), novela que reconstruye la huida y el exilio del médico nazi conocido como el “Ángel de la Muerte” de Auschwitz, refugiado durante años en Sudamérica. El libro obtuvo el prestigioso Premio Renaudot y fue traducido a numerosos idiomas.

En Mesopotamia, Olivier Guez se vuelve a meter con un personaje histórico. Esta vez es Gertrude Bell (1868-1926): escritora, geógrafa, politóloga, arqueóloga, alpinista y funcionaria del gobierno británico, considerada la “Madre” de lo que hoy conocemos como “Oriente Medio”. Se trata de una figura tan fascinante como ambigua. O quizás sea justamente esa ambigüedad, la que la vuelve aún más fascinante.

Es finales de 2025 y Olivier Guez recibe a Clarín en una terraza del Microcentro porteño: “No quería escribir un libro sobre Gertrude Bell solo porque era mujer. Sin embargo, el hecho de ser mujer la hacía aún más interesante”, reconoce el francés, después de haber tomado un sorbito de café. Piensa y continúa: “Es decir, el personaje, en general, es fascinante: una historia personal increíble, un papel político poco conocido, una tragedia personal, y además, es una mujer imperialista. Muy ambigua, antifeminista. Es un gran personaje en una novela con historias de amor muy tristes”, valora.

–No es la típica heroína…

–Exacto. Estamos acostumbrados a idolatrar a un personaje, porque era una mujer muy profesional, independiente, que hacía cosas que las mujeres no hacían, y todo eso. Pero, por otro lado, ella era imperialista y trabajaba como funcionaria experta de alto rango en la administración civil. Era una sierva ferviente del imperio. Eso es algo completamente distinto.

–¿Era una mujer machista?

–Bueno, no era machista. Era antifeminista. Una mujer machista es complicada, pero ella creía que las mujeres no debían votar, no estaba preparada para votar. Lo que me interesa es la ambigüedad. No me apasionan las personas extraordinariamente completas. Me gustan los personajes incompletos, las zonas grises. Me atraen los personajes así porque yo soy así.

El escritor frances Oliver Guez. Foto: Juano Tesone.El escritor frances Oliver Guez. Foto: Juano Tesone.

–Un personaje lleno de contradicciones…

–Eso es lo que la hace tan fascinante. Es que está llena de contradicciones. Es todo y su opuesto. Es imperialista y arabista. Es emancipada y está totalmente atrapada. Es libre y está totalmente prisionera. Es valiente y, por otro lado, es una niña completamente inexperta en el amor. Es una atleta y, por otro lado, es increíblemente frágil. Así que creo que eso es lo que hace el encanto de la literatura; de hecho, es la ambigüedad. Y vivimos en un mundo donde no nos gustan las ambigüedades.

–¿Cómo fue el proceso de investigación?

–Me llevó cuatro años, haciendo otras cosas al mismo tiempo. Leo mucho, escucho, me adentro en la psicología de Bell. Tomo notas y, luego, trabajo como un director de cine. Tengo un plan muy preciso, y en este tipo de novela, lo que hay que evitar por completo es la novela de Wikipedia. Es decir, tienes cinco páginas de documentos a la vez, pero no están conectadas. Así que, probablemente lo más difícil es inyectarlo gradualmente, como si estuvieras contando una historia contemporánea. Claramente, eso significa que tienes que tenerlo todo en la cabeza. Tienes que saber dónde buscar un detalle. Así que, durante tres años, creo que solo leí novelas escritas entre 1870 y 1930. Así podía sumergirme por completo en ellas, como si fuera un idioma diferente. Así que, para un idioma diferente, una forma diferente de expresarse. Pero también para evitar lo kitsch…

–El lector recibe un texto artificial cuando está recargado de referencias históricas…

–Claro, no necesitas añadir demasiados detalles. Porque cuando escribes una novela contemporánea, no tienes la marca de pasta de dientes ni el sombrero; está escrita de forma normal. De hecho, hay que acertar con unos pocos adjetivos o con pequeños detalles para crear un mundo imaginario en la mente de la gente. Y sí, todo eso lleva mucho tiempo. Pero creo firmemente que la clave es el tiempo, y en realidad, el procesamiento, la ingestión y la digestión de todo esto. Tengo cientos de páginas de notas. Tengo un sistema de codificación por colores y notas adhesivas, pero es mucho trabajo.

–¿Por qué pensás que Gertrude Bell no se hizo tan conocida como Lawrence de Arabia?

–Bell ha desaparecido, o casi desaparecido, creo, por varias razones. Primero, porque creó un monstruo geopolítico. Irak no tiene sentido; nunca funcionó. Y ella tiene una gran responsabilidad en ello. Segundo, el país que construyó ha desaparecido. Es decir, este Irak prooccidental, probritánico y monárquico desapareció hace 58 años. No hace tanto tiempo. Pero han ocurrido tantas catástrofes desde entonces que hemos olvidado por completo cómo era este Irak británico, el que describió Agatha Christie, por ejemplo. Agatha Christie escribió dos novelas que transcurren en la región, porque ella vivió allí. (Asesinato en Mesopotamia, 1936 e Intriga en Bagdad, 1951). Luego, Bell no escribió ningún gran libro. Escribió mucho, pero ninguna obra maestra como Lawrence de Arabia.

–Tampoco se hizo una película tan taquillera con Bell como la del Lawrence de Peter O’Toole (dirigida por David Lean,1962)… La Reina del desierto (Werner Herzog, 2015), con Nicole Kidman como Gertrude Bell no te gustó. ¿Por qué?

–Es pésima. Adoro a Herzog. Es un gran tipo. Pero bueno, todos cometerían un error. Creo que es una tarea ardua reconstruir algo así en una película de una hora y cincuenta minutos o dos horas. Es imposible, hay que mezclarlo todo. Y, especialmente, Nicole Kidman, es demasiado hermosa, demasiado perfecta para un personaje que no es muy hermoso. En cualquier caso, no tan hermosa como Nicole Kidman. Es mucho, mucho más compleja que esta mujer que supuestamente es amiga de los árabes y que lucha contra los imperialistas.

–Tienes que hacer una serie de, al menos, seis capítulos.

–Estamos en eso, la serie te da tiempo para contar una historia muy compleja con un personaje muy complejo. Ya veremos. Estamos recién al principio, pero el contrato ya está firmado. Por ahora, no he visto nada, ni siquiera he visto la sinopsis. Por cierto, voy a escribirle al productor.

–Decís que Bell creó un “monstruo geopolítico”, ¿por qué?

–Hay diferentes factores. El primero es que la región que ahora llamamos Oriente Medio siempre ha estado gobernada por grandes imperios. No hay Estados-Nación. Eran imperios donde diferentes pueblos, religiones y sectas coexistían de forma más o menos pacífica, según la época. Esa es la base. Entonces, ¿qué solución se pudo encontrar tras la desaparición del Imperio Otomano, el Imperio Persa, el Imperio Árabe y los grandes imperios árabes? Ninguna. En segundo lugar, creamos Estados más o menos artificiales, sin fronteras naturales. Y, de hecho, creamos miniimperios, que fueron catástrofes. Irak es un miniimperio. En tercer lugar, en la época de esta transición postimperial, Oriente Medio volvió a ser el centro del mundo con el comercio, con el Canal de Suez y con el descubrimiento de petróleo para la Segunda Revolución Industrial. Así que, lo que podrían haber sido problemas locales —y los problemas locales pueden resolverse— se han convertido en problemas globales. Del caos surgido de la desaparición de los imperios, del caos surgido de estos nuevos Estados, se ha creado un problema global, un problema que hoy no tiene solución.

–¿Qué papel juega la literatura en la difusión de estos hechos históricos?

–Hoy creo que la literatura es algo más que divulgación o el intercambio de conocimiento. La literatura es una relación con el tiempo que parece improbable para toda una nueva generación, que es centrarse en un texto donde no hay imágenes. Las imágenes se forman en la cabeza, en realidad. Eso es todo. No tienes imágenes. Es una relación con el tiempo. Una relación con la atención. Y, precisamente con este ejercicio, con esta especie de gimnasia mental, creo que de verdad es eso: gimnasia intelectual, psicológica y moral. Y ese es el gran reto.

–Volviendo a la serie, ¿pensaste quién te gustaría que representara a Gertrude Bell en sus diferentes edades?

–Buena pregunta. Tendré que pensármelo bien…

El escritor frances Oliver Guez. Foto: Juano Tesone.El escritor frances Oliver Guez. Foto: Juano Tesone.

Olivier Guez básico

  • Nació en Estrasburgo, en 1974 y es escritor y periodista.
  • Estudió en la London School of Economics, entre otras universidades. Colabora con grandes medios internacionales, como The New York Times, Le Monde o el Frankfurter Allgemeine Zeitung.
  • Es autor de varios ensayos geopolíticos, y guionista de la película El caso Fritz Bauer, en torno al fiscal alemán que persiguió a numerosos nazis. Su novela La desaparición de Josef Mengele, merecedora del Premio Renaudot 2017 y gran éxito de ventas, aborda la vida clandestina de Mengele desde que llegó al Buenos Aires peronista hasta su muerte.
  • En la espléndida y colosal Mesopotamia, su obra más reciente, Guez sigue el rastro de Gertrude Bell, una de las mujeres más fascinantes de su tiempo, en una biografía que es, a la vez, un ensayo de geopolítica muy actual, y tan apasionante que se devora como una novela de aventuras.

Mesopotamia, de Olivier Guez (Tusquets).

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

La rareza de darse la mano

Recuerdo un viaje a Marruecos. Me sorprendí por los hombres que iban de la mano por la calle. Amigos....

Pantalla y testosterona

“El club de la pelea” es una película que marcó un punto de inflexión en los relatos de la...

Frío en Mar del Plata: el pronóstico para los próximos días con un dato que preocupa a los turistas

"Voy yendo, amigo, pero no me avisaste: ¡había que venir con poncho!", se oye en altavoz el mensaje que...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí