Por Pedro Bussetti
El ENARGAS publicó en una de las últimas madrugadas del 2025 un aumento en las tarifas de gas de tres por ciento. Un día antes, la Secretaría de Energía anticipó el precio mayorista de la energía eléctrica, que es de 7,63 por ciento, cifra que se trasladará a las tarifas de Edenor y Edesur.
Está descartado que el Estado no cumpla con los compromisos de deuda. Pero habría que analizar en qué medida el crecimiento del capital del Fondo de Garantía sirve para el incremento de los haberes jubilatorios. Esto no pasa o no se ve, y es lo raro. Parte del gasoducto Néstor Kirchner se financió con este fondo, hay intereses que la ANSeS cobra, ya que colabora con estas obras de infraestructura. Pero habría que ver de qué manera esto ayuda a que las jubilaciones tengan una actualización más importante.
Hablamos de aumentos en la luz, el gas, las prepagas, el transporte y las telecomunicaciones de más de tres por ciento en casi todos los casos. Pero las jubilaciones aumentan menos que esto y tienen el bono de 70.000 pesos congelado desde hace casi tres años.
Sobreendeudamiento y ¿posible mejora?
Una problemática derivada de esto es el sobreendeudamiento de las familias. Las personas se endeudan porque no pueden pagar la luz o el gas. Esto no demora mucho en generar una crisis impagable para las familias.
El Gobierno ha producido un efecto relacionado con una expectativa de que, el mal momento actual, derivará en una mejoría que la sociedad verá. El tema es cuándo llegará esa mejora. También es importante que no se desatendió a las capas más bajas de la sociedad con algunas asistencias, lo que ayuda a que el 2025 no terminó con amenazas de saqueos o cuestiones parecidas, como en otras ocasiones.



