Es momento de expectativa para Javier Martínez. Este delantero santiagueño, de 27 años, es, hasta estos días, la única cara nueva en el sector ofensivo que abrochó Almirante Brown. Justamente una de las áreas deficitarias que mostró el Mirasol en la temporada pasada.
“El llamado de Maxi (Levy) fue fundamental para mi llegada. Almirante es un equipo grande de la B Nacional. Siempre se prepara para pelear arriba. Si bien los últimos dos años no fueron buenos, se va a trabajar para remontar eso. Ojalá podamos hacer un gran torneo”, se ilusionó el atacante.
Surgido en las Inferiores de Racing Club, el futbolista nacido en Clodomira se desempeñó en Flandria, Real Pilar, Argentino de Quilmes y Mitre de Santiago del Estero, en donde convirtió cuatro goles en el último torneo.
En ese contexto, el punta repasó cómo fueron sus experiencias en el pasado reciente. “Los dos años que estuve en Argentino de Quilmes fueron geniales. En el segundo año, fue donde más pude convertir y jugué casi los 47 partidos de la temporada. En Mitre, en el primer semestre, me tocó entrar en los segundos tiempos. Ya en la segunda mitad, cambió el técnico, no jugué esas diez fechas y terminé de titular con el entrenador interino. O sea de 21 partidos, jugué solo seis de titular. Pero lo bueno fue que pude terminar jugando y haciendo goles”, detalló.
Martínez se describe como un delantero movedizo y propenso a lastimar en los metros finales. “Me gusta jugar a espaldas de los centrales para hacer diagonales. En Argentino jugué bien de nueve”, precisó.
En el Mate fue compañero de un histórico jugador del Mirasol, como José Luis García, quien le fue confiando algunos secretos de la institución: “Fui compañero del Pipi y él me contaba lo que era este club”.
En un sistema ofensivo sin muchos nombres y con pocos goles, el santiagueño arranca con la ventaja de llegar con el ímpetu de un refuerzo. Terminó el año afilado en Mitre y se entusiasma con mantener la racha goleadora. Sobre todo, en Isidro Casanova, en donde los goles faltan desde hace rato.



