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Carlos Asecas | Montevideo
@|La captura de Nicolás Maduro y su esposa abre una luz de esperanza para que el pueblo venezolano vuelva a disfrutar de democracia, libertad y respeto por los derechos humanos.
Después de más de veinte años, primero con Hugo Chávez y después con Maduro, donde lo único que hicieron fue destruir el país y enriquecerse, utilizando todos los recursos del Estado para sofocar cualquier foco de oposición mediante la represión, el asesinato, la tortura y la detención.
En esas crueles persecuciones también participaban los colectivos, que eran grupos parapoliciales tutelados y armados por el Estado, que en grupos de motociclistas realizaban operaciones sangrientas en las cuales el SEBIN no quería ser identificado. Todas estas técnicas de represión fueron instrumentadas por el G2 (servicio secreto cubano), el cual por todos los medios quería que estos delincuentes siguieran en el poder, pues gracias a su ayuda económica la isla podía sobrevivir. Ahora la situación cambió y se verá si el que quede al frente del gobierno de Venezuela le sigue enviando millones de barriles de petróleo a costo cero.
Esta ayuda de Venezuela, Cuba la abonaba con asesoramiento en seguridad interna y con el envío de médicos para apoyar el sistema de salud. La ayuda en seguridad quedó demostrada, pues en la captura de Maduro murieron treinta y dos cubanos que eran su custodia personal.
Esta operación que ordenó Trump, creo tiene su motivo en que su administración no quiere tener en su patio trasero un gobierno con ideas de izquierda y poderío económico.
Cuba y Nicaragua ni figuran. Además, tanto Chávez como Maduro en todo momento apoyaron movimientos terroristas que estaban dispersos por diversos países. Es sabido que habían otorgado pasaportes a miembros de Hamás y Hezbollah, lo que les permitía trasladarse por todo el planeta. También tanto Maduro como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino eran integrantes del Cartel de los Soles, grupo narco que otorgaba vía libre a las FARC de Colombia para a través de Venezuela, enviar la cocaína a Estados Unidos.
Maduro en ningún momento fue acusado por Trump ni por dictador ni por violador de los derechos humanos. El motivo es que después del ataque a las Torres Gemelas, el gobierno de EE.UU. impuso una ley de seguridad nacional que le permite al Presidente la captura de cualquier persona, en cualquier lugar si es considerado terrorista. Para eso no es necesario declarar la guerra ni pedir permiso al Congreso. Por eso será acusado de narco-terrorista.
La izquierda latinoamericana está preocupada porque sólo les quedan dos amigos: Lula y Petro. Seguramente estos dos caerán por su propio peso y tendremos la suerte de borrar el socialismo del siglo XXI. Es asombroso cómo los de izquierda en Uruguay se preocupan ahora por el derecho internacional en Venezuela y miraban para el costado cuando Chávez y Maduro se aferraban al poder con mano dura. Ni siquiera los sindicatos se salvaron de que los hicieran desaparecer.
Argumentan que Trump se interesa por el petróleo. No saben que hace años China y Rusia extraen petróleo de Venezuela para su propio beneficio.
Esto recién empieza pues aún tenemos en el poder de Venezuela a cuatro duros soportes del chavismo: Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino. Por estos dos últimos hay recompensas millonarias, por lo que creo que van a tratar de conseguir un salvoconducto para refugiarse en algún país amigo, considerando las fortunas que tienen depositadas en el exterior. Todo lo que robaron, mientras la población se moría de hambre y emigraba.
Con lo sucedido en Venezuela, de aquí en más otro de izquierda lo va a pensar dos veces en pasar por encima de las instituciones, sin que haya consecuencias. Nadie está a resguardo pues en la actualidad con la tecnología pueden conocer todos tus movimientos y llevarte a prisión.
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