Estás esquivando charcos mientras corrés por las calles de González Catán. Te queda poca vida después del ataque de los hinchas del Brown, solo porque de tu inventario elegiste ponerte una camiseta de Chicago. Escuchás que pasa una moto, pero por suerte ya hiciste la misión de sobrevivir a los motochorros. Ahora solo queda cambiar de skin y esperar a que el piquete de la plaza no te frene para llegar a completar la última misión que te falta para subir de nivel.
Aquella zona marginal, inhóspita y de seguro peligrosa que el conurbano bonaerense es para los prejuicios del imaginario colectivo, pisa cada vez más fuerte en el universo del gaming argentino. Ocurre que las historias para cautivar a los gamers ya no solo están ambientadas en las calles de Nueva York, Los Ángeles o, incluso y más cercano, el epicentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Cada vez son más los videojuegos creados por desarrolladores independientes, como Conur Life, The Path Into the Abyss o BAM: Bienvenidos a La Matanza, que traen al centro del entretenimiento la experiencia conurbánica. Según Esteban Muñoz, creador de BAM, la “resistencia, creatividad y dignidad” son elementos claves en la reconstrucción de narrativas propias en los escenarios más allá de la General Paz. Pero atención: no todas las partidas en el GBA están en modo hardcore, ser buen ciudadano también suma XP.
San Justo, Haedo, Morón o Florencio Varela dejan de ser simples nombres en el mapa para convertirse en paisajes jugables, cargados de la historia y los elementos que hacen del Gran Buenos Aires una tierra de desafíos, donde la supervivencia típica de los videojuegos se mezcla con la experiencia propia y mitificada del “vivir en el conurbano”.
Una cuestión de supervivencia
Conur Life es un videojuego en 2D basado plenamente en las vivencias cotidianas, y otras que no lo son tanto, de habitar en el conurbano bonaerense. Su creador, Lucas Tejada, oriundo de Florencio Varela, propone una localidad ficticia con muchos elementos de parodia, llamada “San Hugo”, donde transcurre la historia del juego. En esa representación, la música es una parte fundamental. El personaje principal lleva siempre consigo una radio, y cuando camina por zonas humildes, de fondo o retumbando en autos que pasan, se escuchan cumbias y reggaetón.
En este entorno virtual, estilo mundo abierto y en constante desarrollo, los usuarios pueden recorrer con libertad el mapa de “San Hugo” sin necesidad de completar misiones obligatorias. Al tratarse de un juego influenciado por las opiniones e ideas de los jugadores, Conur Life se puede adquirir con acceso anticipado a través de la plataforma Steam, aunque se esperaba que su versión final se encontrara disponible a fines del 2025.

El conurbano postapocalíptico
“Pibe, bienvenido a Morón”. Así recibe a los jugadores con su tráiler The Path Into the Abyss, un juego de supervivencia, aún en desarrollo, creado por Matías Rispau y ambientado principalmente en el partido de Morón, además de Chascomús y Leopoldo Lugones. Paredes pintadas con la cara de Diego Armando Maradona, el sonido de las chicharras por la mañana, colectivos desmantelados y un inventario armado a base de camisetas de fútbol, salames y cuchillos tramontina acompañan al personaje principal en esta aventura postapocalíptica.
A través de esta experiencia distópica, la comunidad gamer podrá vivenciar mecánicas de recolección, supervivencia y exploración del mapa con muchos guiños al territorio del GBA. El videojuego ya está disponible para añadir a la lista de deseos de Steam, y el anuncio de su demo, se especula, no debería postergarse demasiado.

El corazón del Oeste
Conocido como “el GTA villero”, Bienvenidos a La Matanza es un juego estilo Sandbox, planteado como un viaje épico por el partido más grande del Conurbano, donde, lejos de las típicas historias de gangsters de los videojuegos estadounidenses, la motivación de nuestro personaje es manejar el futuro de San Justo, tanto por el camino de la paz, eligiendo mejorar el lugar con cuarteles de bomberos, calles, canchas y ofreciendo programas de recuperación de adicciones y capacitaciones, o por el camino del poder, encarnando a un ambicioso narcotraficante que solo contamina y arruina la localidad.
Pero no solo los jugadores eligen la narrativa de la historia, sino que, en su versión demo, es posible adaptar personajes tanto físicamente, en su apariencia y vestimenta, como en su rol en la sociedad, pudiendo elegir ser policía, médico o un simple civil. Este videojuego, centrado en la creatividad y la experimentación del Conurbano, a través de recorrer el mapa y completar misiones, está disponible online en la página Itch.io para descargar en su versión demo.

Muchos de quienes habitan en el AMBA, pero sobre todo quienes viven fuera del él, suelen tener una imagen del Conurbano asociada a la violencia y la pobreza. Los desarrolladores de estos juegos eligen no ocultar esa crudeza, pero la enmarcan en una narrativa que muestra las raíces sociales y políticas detrás de esa realidad.
Esteban Muñoz, creador de BAM: Bienvenidos a La Matanza, se propuso con su juego retratar “sin disfraces” el lugar donde creció y, a la vez, “criticar la idea de que todo es solo marginalidad”, mostrando que también hay “resistencia, creatividad y dignidad” en la vida diaria del Conurbano.
“BAM intenta generar empatía y reflexión, no solo confirmar clichés o prejuicios construidos socialmente”, plantea Muñoz, para quien “un valor positivo del Conurbano es la resiliencia: la capacidad de sobrevivir y de reinventarse incluso cuando todo está en contra”. Sin dudas, una cualidad muy valiosa a la hora de jugar y una habilidad clave para quien, tanto en la pantalla como en la vida real, busca superarse, convirtiendo cada desafío en una oportunidad para subir de nivel.
Texto: Rocío Achaval
Esta nota fue escrita en el marco del Taller de Gráfica VI de la Licenciatura en Comunicación Social de la UnLaM.



