En 2019, José María Álvarez-Pallete, entonces presidente ejecutivo de Telefónica, anticipó un cambio para su negocio latinoamericano, en medio de cambios regulatorios, políticos y económicos. A seis años del anuncio, la empresa consolida su salida en varios países de la región, excepto en México.
En los últimos meses, la empresa española de telecomunicaciones avanza en su salida de Colombia, como lo ha hecho en Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y Chile. En tanto que México representa la operación más desafiante, con ya más de seis años intentando concretar esta operación.
Una luz en el camino parecía vislumbrarse el año pasado, cuando en febrero el diario especializado Cinco Días trascendió que el operador apostaba a concretar la venta antes de mayo, tras concretar al banco de inversión JP Morgan para acelerar el proceso y meses después parecía encaminarse con la empresa Beyond One, radicada en Dubái. La operación actualmente está pausada.
Para cualquier empresa, México enfrenta retos por varios frentes dentro del sector ante los nuevos cambios regulatorios y legislativos, normas de seguridad, así como la misma situación en la que se encuentra Telefónica, pues actualmente no cuenta con infraestructura ni con espectro, ante los altos costos, quedando solo los usuarios sobre la red.
La falta de infraestructura complica la venta del negocio de Telefónica en México
Además, la empresa mantiene una alta deuda al fisco. En noviembre del año pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum informó desde una de sus conferencias mañaneras que la empresa adeuda más de 4 mil millones de pesos al SAT, ante una negativa de la autoridad fiscal de permitirle deducción de gastos derivada de una fusión en 2014.
Telefónica logró avanzar en su salida de Colombia, como antes lo hizo en Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y Chile. Pero México sigue planteando un desafío difícil para la empresa española.
Se enfrenta también con la predominancia de Carlos Slim en el sector. Telcel concentra más de la mitad del mercado, seguido de AT&T y Movistar, con el 21.5% y el 18.9%, respectivamente. Mentras aumenta la presencia de operadores móviles virtuales, lo que llevó a algunos participantes del mercado a estimar que Bait podría interesarse.
Como sea, actualmente cualquier operación deberá pasar por la aprobación del nuevo regulador mexicano en la materia, la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), con mayores armas que las que tenía la anterior Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).
Así, el caso mexicano parece no encontrar una salida pronta. A diferencia de lo que ocurre por ejemplo con Colombia, el último país en concretar sus objetivos de retirada, pues el gobierno oficializó el pasado 30 de diciembre de 2025, el programa para vender la participación estatal del 32.5% en Colombia Telecomunicaciones (Coltel) a Millicom.

