
Luego de más de dos décadas de negociaciones con momentos de avances, retrocesos y estancamiento, la Unión Europea (UE) y el Mercosur alcanzaron finalmente un acuerdo político para la firma de un tratado de libre comercio.
¿Qué ocurrió para que esto suceda? Italiamodifico su posición y dejo prácticamente sola a Francia en su defensa de la política agrícola. Si bien el texto aún debe atravesar procesos de ratificación que son complejos y asimétricos en ambos bloques económicos, la firma abre un nuevo escenario para las economías exportadoras de la Argentina.
Para entender su magnitud, se trata de un acuerdo que involucra a 31 países que, en conjunto, representan más de 700 millones de consumidores. La Unión Europea concentra alrededor de 450 millones de habitantes y un PIB cercano a los USD 19,5 billones.
Mientras que el MERCOSUR reúne unos 240 millones de personas con un PIB aproximado de USD 2,6 billones. El comercio bilateral de bienes entre ambos bloques supera actualmente los €110.000 millones anuales, con la UE posicionada como uno de los principales socios comerciales del MERCOSUR.
Es importante destacar que el acuerdo no se limita al comercio de bienes, incluye además cuestiones referidas a servicios (acceso y trato preferencial), inversiones (protección y promoción), compras públicas (transparencia y no discriminación), reglas de origen, propiedad intelectual y desarrollo sostenible.
Desde una perspectiva nacional, para Argentina, el acuerdo implicaría un mejor acceso a mercados exigentes y de mayor poder adquisitivo, mediante la eliminación progresiva de aranceles, especialmente para productos agroindustriales y de economías regionales.
Asimismo, permitiría atraer inversiones para lograr una transformación productiva. Sin
embargo, al mismo tiempo, plantea desafíos para ramas industriales más sensibles a la competencia europea (por ejemplo: maquinarias, químicos, autopartes, etc.) y exige políticas de acompañamiento destinadas a pymes y economías regionales para poder cumplir con los estándares técnicos, sanitarios y ambientales del acuerdo (que muchas veces han sido utilizadas como métodos de proteccionismo encubierto).
Esto plantea un reto enorme en términos de reconversión productiva de determinados sectores. No obstante, los cronogramas de desgravación son extensos y favorecen una reconversión ordenada, que de todas maneras
tendrá que ocurrir.
Oportunidades y desafíos para Misiones
En este contexto, si tomamos en cuenta los principales productos que componen la oferta exportable de Misiones (yerba mate, té y foresto-industria), aparece como una de las provincias con un gran potencial relativo, por tratarse de productos que encajan con la demanda europea de alimentos, bebidas y materiales de origen sostenible.
En el caso de la yerba mate, la eliminación del arancel europeo —hoy bajo pero existente—mejora la competitividad del producto argentino, especialmente en segmentos premium, orgánicos y funcionales. Europa no es un mercado de grandes volúmenes como otros mercados, pero sí de alto valor agregado, donde la diferenciación por origen y calidad puede marcar la diferencia. También se debe mencionar que los otros países del productores del Mercosur tendrán el mismo acceso preferencial, obligando a poner énfasis en otras cuestiones como ser la logística y la diferenciación.
El té misionero, históricamente exportado a granel para blends internacionales, se beneficiaria de una desgravación arancelaria significativa, mejorando su posición competitiva con otros países productores fuera del acuerdo.
El mayor desafío se presenta en la madera y los productos forestales. Si bien el acuerdo reduce o elimina aranceles, el acceso efectivo al mercado europeo estará condicionado por los requisitos de la UE sobre deforestación. Para Misiones, esto representa una barrera técnica significativa, pero también una oportunidad estratégica para posicionarse como proveedor confiable de madera con valor agregado.
En definitiva, el Acuerdo UE/Mercosur no es una solución automática, sino una herramienta estratégica y por lo tanto, exige iniciar una preparación. Para Misiones, el desafío será anticiparse, invertir en trazabilidad, certificaciones y cumplimiento normativo, y transformar ventajas naturales en ventajas competitivas.
En ese equilibrio entre oportunidad y exigencia se jugará gran parte del éxito exportador de la provincia en el vínculo con Europa.
(*) Lic en comercio internacional despachante de aduana. Asesor y gestor en Comercio exterior.
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