
El concejal del Frente Renovador recorrió la zona del desastre donde un «cráter» mantiene cortado el tránsito. Apuntó contra la gestión municipal por la falta de mantenimiento en las lagunas de derrame y advirtió sobre millonarias demandas legales por contaminación.
PINAMAR (6 de enero de 2026) – Lo que debió ser un inicio de temporada récord en la costa se ha transformado en una crisis de infraestructura y medio ambiente. Tras el colapso de un terraplén que provocó un socavón en la Ruta 11, el concejal Leo Napoli (Frente Renovador) realizó un duro diagnóstico de la situación, calificándola como un «desastre económico y ambiental» evitable.
Un «cráter» y un alud de residuos
Según Napoli, el origen del problema radica en la construcción de la nueva planta depuradora sobre lo que anteriormente funcionaba como lagunas de derrame. Al taparse esos espacios físicos sin un plan de contingencia adecuado, la presión del agua y los residuos cloacales terminaron por vencer las defensas.
«Venció un terraplén por falta de mantenimiento y previsibilidad. Toda el agua empezó a hacer fuerza y cedió con toda la ‘caca’, produciendo un alud que se llevó todo puesto», explicó el edil tras dialogar con ingenieros en el lugar.
La magnitud del daño es visible: un cráter de dos metros de profundidad sobre la calzada que imposibilita el paso de turistas y trabajadores en plena primera quincena de enero.
Ausencia municipal y crisis en el sector privado
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Napoli es la aparente ausencia de autoridades municipales en la zona afectada. Según el concejal, el operativo está siendo sostenido exclusivamente por personal de AUBASA y la provincia de Buenos Aires.
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Impacto Comercial: El supermercado Carrefour se llevó la peor parte, sufriendo inundaciones de residuos cloacales en sus instalaciones. «Venden alimentos, tienen que tirar todo. Nos tapó la mierda, básicamente», sentenció Napoli.
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Conflicto Interjurisdiccional: La contaminación afecta también a los emprendimientos de Madariaga y barrios como La Manza, donde se habrían realizado drenajes de emergencia hacia las lagunas del lugar.
El fantasma de los juicios millonarios
El concejal advirtió que esta falta de control derivará en un grave perjuicio económico para las arcas públicas, ya que se prevén demandas legales masivas contra el municipio de Pinamar por parte de los damnificados.
«Esto no es nuevo, viene de años, pero no hubo control. Hubo más apuro por inaugurar una obra de campaña que va a tardar dos años que por mantener los cimientos de la ciudad», señaló Napoli, haciendo referencia a la planta depuradora.
Incertidumbre para la segunda quincena
Con Pinamar operando a un 90% de su capacidad, la preocupación central es qué sucederá cuando llegue el pico de turistas a partir del 15 de enero.
«Queremos un Pinamar que progrese, pero no podemos hacer la terraza si no tenemos cimientos. Falta sentido común», concluyó el concejal, exigiendo obras de infraestructura urgentes para evitar que el desastre se repita en los próximos días.



