El director del Operativo Balneario, Gabriel Rambado, confirmó que durante el fin de semana se realizaron 51 rescates en los balnearios de Neuquén, en un contexto de más de 70 mil personas en la costa del río Limay. Advirtió por imprudencias, consumo de alcohol y menores sin supervisión, y pidió respetar zonas habilitadas y horarios.
El intenso calor volvió a poner al límite al Operativo Balneario en Neuquén. Durante el último fin de semana, el río Limay recibió una concurrencia masiva y los rescates se multiplicaron, obligando incluso a extender los horarios de trabajo del personal de seguridad acuática.
Más de 70 mil personas y un número récord de rescates
Según confirmó Gabriel Rambado, director del Operativo Balneario, entre viernes, sábado y domingo más de 70.000 personas pasaron por los balnearios de la ciudad. En ese contexto, los guardavidas realizaron 51 rescates, seis más que el fin de semana anterior.
“El balance es positivo porque hay seguridad acuática, pero nos enoja tener que hacer tantos rescates por la imprudencia”, expresó Rambado.
Rescates fuera de horario y situaciones de riesgo
Si bien el operativo funciona oficialmente hasta las 21 horas, el personal debió permanecer más tiempo ante situaciones críticas. Uno de los episodios ocurrió en la zona del Paseo Limay, a la altura del BPN, cuando un gomón y una tabla perdieron contacto visual río abajo.
“No nos retiramos hasta saber que estaban bien”, explicó el funcionario, y remarcó que muchas personas navegan sin avisar, lo que obliga a activar protocolos fuera de hora.
El pozón de Sandra Canales, un punto crítico
Uno de los momentos más tensos del fin de semana se dio en Sandra Canales, donde se produjo un rescate múltiple. Tres mujeres quedaron atrapadas en un pozón y una de ellas se desmayó tras tragar agua.
La víctima fue estabilizada en el lugar y trasladada de manera preventiva al hospital Castro Rendón. Rambado destacó la rápida intervención del equipo: “No solo rescataron, sino que lograron estabilizarla rápidamente”.
Zonas delimitadas, pero decisiones imprudentes
El director del operativo explicó que los sectores peligrosos están bollados y señalizados, pero muchas personas deciden salir de la zona segura para realizar flotadas.
“Cuando caen al pozón no hacen pie y se desesperan. Ahí se producen los rescates múltiples”, detalló.
Menores solos y consumo de alcohol, los mayores riesgos
Rambado fue contundente al señalar los principales factores de riesgo:
- Menores sin supervisión adulta
- Personas que ingresan al agua tras consumir alcohol
“La mayoría de los rescates son chicos y adultos alcoholizados. El alcohol no es compatible con el agua”, remarcó.
Además, alertó sobre padres que dejan a los niños solos en la orilla: “Se confían porque hay guardavidas y se desentienden”.
Tablas, gomones y desconocimiento del río
Otro punto de preocupación es el crecimiento exponencial del uso de tablas inflables. Solo el domingo se registraron más de 200 tablas en el agua, muchas conducidas por personas sin experiencia.
“No preguntan, no avisan, no saben por dónde navegar. El Limay no es un río estático: hay remolinos, palos, pozones y correntadas”, advirtió.
El pedido final: respeto al Limay
Pese a la alta exigencia, Rambado destacó el trabajo del equipo de guardavidas y cerró con un mensaje claro:
“El Limay es peligroso. Hay que respetarlo, respetar los horarios, las boyas y las indicaciones. Salir a desafiarlo tiene consecuencias”.



