Luciano Castro atraviesa uno de los momentos más mediáticos de su vida personal. A los rumores de infidelidad con Griselda Siciliani se sumaron dos nombres que sacudieron el mundo del espectáculo en las últimas horas: Noelia Pacino y Valeria López, quienes aseguran haber tenido vínculos con el actor y filtraron chats privados que se viralizaron en redes y programas de TV.
Quién es Noelia Pacino y qué contó

Noelia Pacino fue la primera en hablar. Según relató en América TV, mantuvo un romance con Castro en 2016, cuando él aún estaba en pareja con Sabrina Rojas. Lo conoció en un asado en Villa del Parque y, tras ese encuentro, comenzaron a intercambiar mensajes por WhatsApp. Para confirmar su identidad, le pidió una foto tocándose la nariz… y él se la envió.

Noelia describió los encuentros como “cortos pero intensos” en un departamento de Olivos y calificó al actor como “muy atento” y “sexópata”, asegurando que “quiere tener sexo todo el tiempo”. Los chats recuperados por periodistas del ciclo mostraban mensajes subidos de tono y emojis sugerentes, que rápidamente se viralizaron.

Valeria López: en el centro del escándalo
Días después, apareció Valeria López, una empresaria vinculada al mundo de la moda y la cosmética, dueña de la casa donde Castro grabó una publicidad de antialérgicos. Según reveló Guido Záffora en DDM, tras el rodaje, el actor consiguió su número y comenzaron los intercambios de mensajes y audios.

Pero Valeria rompió el silencio enviando un audio al programa A la Tarde: “Quiero aclarar que a mí no me dijo ‘buen día, guapa’. Vino por trabajo las dos veces a filmar a casa. Yo solamente me dedico a trabajar. No tengo Instagram, no tengo fotos en ningún lado. Perfil bajísimo. No sé quién filtró esta situación, de dónde vino, cómo pasó”, expresó.
Sin embargo, trascendió que Valeria habría reenviado fotos y videos íntimos del actor a un grupo de amigas y que ese material terminó en manos de terceros que intentaron venderlo por 10 mil dólares. Esta situación llevó a Castro a evaluar acciones legales por extorsión y difusión no autorizada de contenido privado.
Los mensajes filtrados incluyen frases comprometedoras, audios y hasta imágenes que, según los panelistas, confirman un vínculo más allá de lo laboral. El caso se suma a otros episodios recientes, como los audios enviados por Castro a Sarah Borrell, una joven danesa que conoció en Madrid, lo que agrava la crisis con Griselda Siciliani.
Por ahora, Luciano Castro mantiene silencio, pero su entorno confirmó que iniciará acciones legales para frenar la difusión del material y denunciar el intento de comercialización. Mientras tanto, Noelia y Valeria se convirtieron en protagonistas de un escándalo que promete seguir sumando capítulos.

