Barcelona jura su política contemporánea de vivienda a la construcción de pisos (se aspira a unos mil cada año), a la compra por tanteo y retracto (con la idea de invertir 20 millones anuales), a la regulación del alquiler convencional y de temporada (y quién sabe si en el futuro de las compras consideradas especulativas) y a la eliminación prometida de los cerca de 10.000 pisos turísticos en el 2028. El sueño es alcanzar un 15% de parque inmobiliario asequible, un porcentaje que ahora está por debajo del 2%. Todo, teniendo en cuenta que la ciudad es finita y que tiene margen para levantar solo 70.000 pisos más, si no media homenaje a Porcioles en forma de remontas o cambios de usos de oficina o estudio a vivienda. Con este paisaje, el teniente de alcalde Jordi Valls ha desplegado este viernes los resultados del 2025 en cuanto a adquisición de pisos y solares. Son tres terrenos, 97 viviendas y una finca. En total, terminado y por construir y con una inversión de 49 millones de euros, cerca de 300 unidades, aunque solo 89 están o habitadas o terminadas, es decir, para entrar a vivir.
“Regular y contener”, recetó el pasado miércoles en el Senado el alcalde de Barcelona, invitado a versar sobre políticas de vivienda junto a su colega madrileño José Luis Martínez-Almeida. Pero también promocionar y comprar. En esta última carta, Valls ha compartido la necesidad de “tener una posición mucho más ambiciosa respecto a las operaciones de patrimonio y adquisición de pisos y solares”. Por eso la voluntad del gobierno del PSC es terminar el mandato con 100 millones en tanteo y retracto, una cifra que no llega al 1% del presupuesto municipal global de estos cuatro años pero que se compensa, señaló el alcalde en la capital del Estado, con el deseo de construir esos mil pisos públicos cada año.

Durante el 2025, el Consistorio ha invertido 21’71 millones de euros en la compra de 97 pisos. Sumado a los ejercicios anteriores desde las elecciones de mayo del 2023, el gasto en esta partida asciende a 44 millones, aunque repartidos de manera ciertamente desigual: 13 millones en el 2023 y tan solo nueve, en el 2024. La operación más significativa del ejercicio anterior, además de la compra de Casa Orsola (26 unidades 9,2 millones pagados a medias con la cooperativa Hàbitat3), fue la de las 38 viviendas adquiridas a la inmobiliaria Building Center, propiedad de CaixaBank, por valor de 5,21 millones de euros.
En cuanto a los solares, el Ayuntamiento ha comprado por primera vez un terreno a la Sareb. Está situado en Torre Baró y permitirá alumbrar 61 pisos más. Junto con otros dos en Roc Boronat (Poblenou) y en Juan de Sada (Sants-Badal), se podrán construir en total 119 viviendas. La última partida son los 22,35 millones destinados a comprar la mitad que faltaba por adquirir de Via Laietana 8-10, una jugada urbanística que, al margen de permitir crear 80 pisos nuevos, permitirá atraer a este inmueble oficinas municipales que, entre otras cosas, permitirán construir el nuevo CAP Gòtic en la plaza de Pi i Suñer.



