Mediodía en el Malba, bajo un sol tremendo. Vinimos a dialogar con el director artístico del Museo, Rodrigo Moura, sobre la programación de 2026, que exhibe, a las claras, una expansión del Museo fundado por Eduardo Costantini a partir de la adquisición de la Colección Daros, con la que celebrará por todo lo alto los 25 años de existencia del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
En un diálogo con Clarín, el director del Malba, Rodrigo Moura, detalló los planes del museo para este año. Foto: Maxi Failla.Un cuarto siglo de vida no es poco en un país que, en un sube y baja sin fin, desinvierte en el sector artístico y cultural o dilapida los recursos del Estado. Nunca un término medio.
Sin duda, la noticia más celebrada a fines de 2025 fue la incorporación de la Colección Daros Latinoamérica por parte de Eduardo Costantini, fundador del Malba. Son 1.233 obras de 117 artistas de la región, producidas entre 1950 y 2010, y forman parte de una meta mayor que se ha propuesto Costantini: al cumplir 25 años, el Malba duplicará su superficie. Tendrá un anexo bajo la Plaza República de Perú (antiguo sueño del fundador), adyacente al edificio del Museo, que comenzará a concretarse este año, con el anuncio que se hará en septiembre, mes del cumpleaños 25 del Museo.
Al cumplir 25 años, el Malba duplicará su superficie. Tendrá un anexo bajo la Plaza República de Perú, adyacente al edificio del museo.
Con ocho mil metros cuadrados aproximados de superficie expositiva, el Museo crecerá en exhibiciones de su colección permanente y en exposiciones temporarias, pero también ampliará su oferta a otras artes, más allá de las visuales. Por caso, las artes performáticas. Pero el nuevo guion curatorial está aún en debate, del mismo modo que los detalles del nuevo edificio. Por ahora, nos dicen, no hay nada construido. Solo está el proyecto.
Sobre la nueva etapa del Malba y la programación de este año hablamos con el director artístico del Malba en el restaurante del Museo, bajo unos chorritos de agua que caían como bruma refrescante alrededor de los comensales.
Una marca que crece
La expansión estratégica del Malba está en marcha, lo que implica hablar de su consolidación regional, no solo como una marca del arte contemporáneo, en sus diversas materialidades, sino también del arte moderno.
El año nuevo arranca con cifras muy alentadoras: más de 400 mil personas visitaron el Museo, y el mayor porcentaje de visitantes se detuvo en la muestra permanente Tercer ojo. Colección Costantini en Malba, que será sustituida por la Colección Aniversario desde el 1° de mayo de este año.
Pero antes, en febrero, llegará al Museo una expo de la notable artista colombiana Olga de Amaral, a cargo de María Amalia García, curadora en jefe del Malba, y Marie Perennés, que curó la gran muestra retrospectiva que la artista tuvo en la Fundación Cartier, en París, en 2024. Las obras que se expondrán en Buenos Aires –producidas entre 1960 y 2000– proceden de colecciones públicas y privadas de Bogotá, Medellín y Nueva York.
–¿Cómo será el desafío de montar una nueva exhibición con obras de la colección permanente del Museo, sumando piezas de la Colección Daros?
–Asumimos este desafío con felicidad y con calma. Lo vamos a hacer en dos partes, como hablamos con Eduardo Costantini. La primera parte ya está en curso: hay un plan que se recuesta en una nueva narrativa de Colección que se propone para la Sala 2, en el primer piso del Malba. Históricamente, en los últimos años, venimos presentando la Colección Malba Costantini, entendida como una unidad consolidada, bajo exposiciones temáticas de larga duración. Con Eduardo trabajamos una visión nueva, que es la de traer una muestra de la Colección que sea más permanente, que sería mirar lo que identificamos como seis núcleos formativos de la Colección y desarrollarlos en seis espacios, donde se propone un recorrido cronológico del arte latinoamericano, desde principios del siglo XX hasta los años 60 y 70. En este diseño ya veníamos trabajando.
–¿Qué le suma la Colección Daros a esa nueva narrativa?
–La Colección Daros empieza donde un poco Malba termina. No es que Malba no tenga obras contemporáneas, porque sigue coleccionando obras del siglo XXI, pero sí hay un momento, que son los años 50, 60 y 70, que es la formación de lo contemporáneo, en la que la inversión coleccionista de Malba tiene muchas obras buenas y Daros también. De modo que se crea un espesor, una densidad de este período que se da con la consolidación de las dos colecciones: Malba-Costantini y Daros. Ahí sí Daros tiene mucha obra de los años 80 y 90 y los primeros diez años del siglo XXI. O sea que el desafío continúa, porque la Colección Daros llega hasta cierto punto y hay que seguir actualizándose. No obstante, llena muchos vacíos de la Colección Malba.
–Conceptualmente, ¿cómo definirías la programación de este año, en la que se observa más arte popular y una conexión con la naturaleza?
–Lo que hay este año es un ecosistema de exposiciones, una correlación entre exhibiciones por ser tan importante por el aniversario del Museo. Los 25 años traen una relevancia y una visibilidad muy novedosa que apunta al futuro, más que celebrar el pasado. Por eso hay un ecosistema que se complementa. Por ejemplo, la exposición de Abel Rodríguez (Mogaje Guihu), El árbol de la vida y la abundancia, desde el 19 de junio, que es un artista fundamental y que nunca tuvo una exposición individual en la Argentina. Esa muestra estará curada por Adriano Pedrosa (curador jefe de la última Bienal de Arte de Venecia) y Leandro Muniz. Cuando supe que el Museo de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand (MASP) estaba con ese proyecto, con Adriano Pedrosa nos pusimos a trabajar para traerlo. Es un artista con mucho protagonismo en este reconocimiento actual del arte indígena. Va a ser la primera exposición individual de un artista de los pueblos originarios en el Malba. Pero también habrá otros artistas muy consolidados en la programación, como Dan Flavin (desde el 12 de junio), un artista minimalista muy relevante, con la curaduría de Jessica Morgan y Min Sun Jeon, que surge de una alianza con la Dia Art Foundation.
En un diálogo con Clarín, el director del Malba, Rodrigo Moura, detalló los planes del museo para este año. Foto: Maxi Failla.
Dos muestras clave
Las dos exposiciones clave serán las llamadas Colección Aniversario: la permanente, que inaugura el 1° de mayo en la Sala 2 del Nivel 1, y la temporaria, que será abierta el 18 de septiembre, cuando se celebre el cumpleaños del Museo. Ambas estarán curadas por De Moura y el equipo curatorial del Malba.
La exposición permanente reunirá más de 250 obras, con acento en las que van de 1900 a 1970. Organizada en seis núcleos, estos corresponden a seis campos formativos de la Colección, que incluyen las vanguardias latinoamericanas de las décadas de 1910 y 1920; las fuentes no europeas de los modernismos regionales; el arte social de los años 30 y 40; el surrealismo y la crisis de la razón del arte de 1940; las vanguardias constructivas de los años 50 en América del Sur; y las nuevas figuraciones a partir de los años 60.
Los seis núcleos son de carácter cronológico y se articulan a partir de obras esenciales: «La canción del pueblo», «Abaporu: antes y después», «Pan y Trabajo», «Mito y Magia», «Creación e Invención» y «La gran tentación».
Con el escenario conceptual de los paisajes poscoloniales y las vanguardias regionales en América Latina, habrá obras que nunca se vieron antes en nuestro país, como las más recientemente adquiridas por la Colección Daros Latinoamérica, de artistas muy relevantes como Cildo Meireles, Doris Salcedo, Carlos Cruz-Diez, Víctor Grippo, Luis Benedit, Santiago Yahuarcani, Claudia Alarcón, Belkis Ayón y Sandra Gamarra.
El 18 de septiembre, la expo permanente tendrá una versión temporaria que será montada en la Sala 5 del Nivel 2 del Museo y tendrá producciones creadas desde 1970 en adelante.
La cronología de exposiciones continuará con Mi corazón es un imán, de Fernanda Laguna, desde el 13 de marzo, y surge de un acuerdo entre el Malba y el Museo Centro Reina Sofía de Madrid.
Paralelamente, en Malba Puertos, se abrirá el 28 de marzo, en la Sala del Lago, la exhibición temporaria Metamorfo. Dualidad y transformación en la Colección Malba-Costantini, que investiga a fondo el modo en que los artistas han hecho visibles la naturaleza del cambio y la transformación. Curada por Alejandra Aguado, incluirá piezas de Jorge de la Vega, León Ferrari, Juan Pablo Renzi, Juan Batlle Planas, Juana Butler, Emilia Gutiérrez, Luchita Hurtado, Edgardo Giménez, Rogelio Polesello, Ana Mendieta y Valerie Brathwaite, entre otros.
El 17 de julio será la presentación de la muestra de Vivian Suter, quien desde 1982 ha vivido en Guatemala y que desde los años 80 ha creado sus obras en el paisaje de una antigua plantación de café. Sus trabajos se han presentado desde la Documenta 14, en Kassel, hasta el Palais de Tokyo, entre otros espacios de gran relevancia.
En un diálogo con Clarín, el director del Malba, Rodrigo Moura, detalló los planes del museo para este año. Foto: Maxi Failla.Seguimos conversando con Rodrigo de Moura.
–Hay muchas colaboraciones del Malba con instituciones de Brasil. Pero el 18 de septiembre, como parte de la Semana de la Alta Costura Argentina (SAC), que preside Elina Costantini, se inaugurará Viva Frida, organizada por el Museo Frida Kahlo de México, con curaduría de Cirse Henestrosa. ¿Cómo surgió esa exposición?
–Es una exposición por el tema. Esa muestra es por la presencia muy fuerte de Frida en la Colección del Malba y es un proyecto que dirige Elina Costantini en el marco de la Semana de la Alta Costura en colaboración con el Museo Casa Azul, en la Ciudad de México. Tiene un acervo muy impresionante de objetos y vestimentas de Frida. Por el conocimiento que nuestro público tiene sobre Frida Kahlo, nos pareció importante hacer una exposición de todo este material en colaboración con Casa Azul. Y la relación con la Semana de Alta Costura se da precisamente por el material, que es la moda.
Por el conocimiento que nuestro público tiene sobre Frida Kahlo, nos pareció importante hacer una exposición de todo este material en colaboración con Casa Azul.
Rodrigo MouraDirector artístico del Malba
–¿Se van a expandir los acuerdos del Malba con otros museos?
–Malba viene trabajando en colaboración hace tiempo con otras instituciones. Por ejemplo, en el Museo de Arte Moderno de Houston se está presentando la muestra de Gyula Kosice. Desde mi gestión, hemos tenido la muestra del pop brasileño, muy exitosa en público. Vamos a hacer ahora la primera colaboración formal con el MASP en la muestra de Abel Rodríguez (artista que representa sobre todo el paisaje amazónico). Trabajaremos este año con el Reina Sofía. Con Dia Art Foundation es importante nuestro acuerdo por el trabajo que ellos realizan con los artistas y el coleccionismo. Es parte de mi trabajo que Malba siga ocupando un espacio importante en la red museológica a nivel internacional.
–Con la muestra que llevaron a Qatar, ¿hay algún plan de continuar con itinerancias en otros lugares?
–Tuve el privilegio de estar en Qatar con Teresa Bulgheroni y Marita García, que fueron las líderes de estos proyectos, y fue una experiencia muy exitosa.
–¿Y qué le dejó Qatar al Malba y al arte argentino?
–El conocimiento, el modo operativo en que Qatar trabaja con países invitados. Malba tuvo un momento de alta visibilidad. Para nosotros, ahora, lo importante en el período 2026-2027 es tener la Colección consolidada en Buenos Aires. No hay proyectos de itinerancia por el momento, por eso decreté una moratoria de préstamos de obras para que nosotros, los curadores y el público puedan acceder a todas las obras y tenerlas en exposición en la muestra permanente de la Colección. De modo que van a tener que venir a Buenos Aires los que quieran ver la Colección del Malba.
–¿Cómo será la narrativa de la nueva muestra de la Colección, dividida en una expo permanente y otra temporaria?
–Será cronológica. La temporaria coincide con el aniversario del Museo y tiene una visión más contemporánea, y la otra es más hacia los 60. Lo que se incorpora es una visión discursiva más cronológica del desarrollo del arte latinoamericano entre principios del siglo XX y los años 70. Ahí estarán las vanguardias latinoamericanas y su relación con Europa, sobre todo en el Río de la Plata, pasando por una visión más regional del arte moderno a partir de los 20, como la antropofagia en Brasil, con centralidad de «Abaporu», pero también el descubrimiento de las fuentes precolombinas con Torres García, por ejemplo. Es casi un ensayo global del arte latinoamericano de los 20 y los 30. En tercer lugar, tendremos arte social, con Berni, Portinari, los mexicanos muralistas en ese proceso de formación de la visualidad. En los 40 tenemos los artistas surrealistas y la crisis de la razón, y ahí Malba tiene adquisiciones muy importantes. El quinto núcleo es la abstracción geométrica, con mucha obra de Malba, pero también de la Colección Daros, y el recorrido termina con la idea de la nueva figuración, el nuevo realismo y la reverberación del pop, con artistas en la diáspora.
–¿Qué balance arroja Malba Puertos en su diálogo con Malba?
–Bueno, las cifras de público son muy buenas. Más de 270 mil personas visitaron Malba Puertos. Y el 80% es público que por primera vez va a un museo y que ni siquiera había venido al Malba. Es un público muy nuevo, fresco y distinto al que viene al Malba. Siempre hay sinergia entre Malba y Puertos, pero los públicos son distintos.
En un diálogo con Clarín, el director del Malba, Rodrigo Moura, detalló los planes del museo para este año. Foto: Maxi Failla.–Luego de haber estado en instituciones internacionales relevantes como curador, ¿qué te incorpora Malba como director artístico?
–(Se ríe). Qué buena pregunta. Pienso que la posición de director. Fui director artístico en Inhotim, Belo Horizonte, pero no por mucho tiempo. Tengo más posibilidades de actuar en decisiones estratégicas en diálogo con Eduardo Costantini, que es muy presente, y con los equipos del Museo. Siempre estamos pensando en expandir la imagen del Museo. Ya con la Colección Daros me da la posibilidad de pensar nuevos proyectos.
Más de 270 mil personas visitaron Malba Puertos. Y el 80% es público que por primera vez va a un museo y que ni siquiera había venido al Malba.
Rodrigo MouraDirector artístico del Malba
La Colección Malba-Costantini acumula, a partir de la nueva adquisición, más de 3.000 obras sobresalientes. Es un universo de una riqueza artística impresionante, con obras de Tarsila do Amaral, Frida Kahlo, Leonora Carrington, Remedios Varo, Wilfredo Lam, Joaquín Torres García, Cándido Portinari y Antonio Berni, y sigue la lista de nombres destacados.
El proyecto de ampliación del Museo, bajo la Plaza República del Perú, permitirá –según información del propio Malba– inaugurar un nuevo programa integral de diseño y arte textil.
Rodrigo Moura básico
- Nació en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil, en 1975.
- Se desempeñó de 2019 a 2025 como Curador Jefe de El Museo de Barrio de Nueva York. Anteriormente, fue curador adjunto en el Museu de Arte de São Paulo, MASP, entre 2016 y 2019.
En un diálogo con Clarín, el director del Malba, Rodrigo Moura, detalló los planes del museo para este año. Foto: Maxi Failla.- Durante doce años, entre 2004 y 2016, trabajó en el Instituto Inhotim, museo al aire libre y jardín botánico que cuenta con una de las mayores colecciones de arte contemporáneo en todo Brasil, ubicado en Brumadinho, Estado de Minas Gerais. Allí se desempeñó como curador adjunto y más tarde como Director Artístico.
- Entre 2001 y 2006 fue curador en el Museu de Arte da Pampulha, Belo Horizonte, Brasil.
- Rodrigo Moura también ha realizado curadurías de forma independiente, ha participado como miembro de jurado de importantes premios y se ha desempeñado como editor y periodista especializado.

