
En el corazón de América Latina, donde los valles y las llanuras parecen extenderse hasta el infinito, una ruta comienza a entrelazarse de un modo que podría redefinir el comercio terrestre entre Latinoamérica y China.
Esta no es una carretera cualquiera, con inversiones de China, esta nueva ruta terrestre sabe a integración regional y a futuro compartido. Te contamos en qué país de América Latina se encuentra.
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El país de América Latina con nueva ruta en la mira de China
Es la carretera El Espino – Charagua – Boyuibe, parte de la Ruta 36 de Bolivia, que se proyecta como un eslabón clave para conectar el corazón productivo del país con mercados globales y corredores hacia Brasil, Argentina y más allá.
La Ruta 36 es una arteria en construcción respaldada por empresas y financiamiento de China, que busca acortar distancias, reducir costos logísticos y potenciar la integración de Bolivia en cadenas productivas globales.
El proyecto ha estado acompañado de inversión, planificación y negociaciones que involucran tanto al Gobierno boliviano como a firmas constructoras asiáticas, en el marco de una cooperación que, en América Latina, suele asociarse con la llamada Iniciativa de la Franja y la Ruta promovida por China.
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La implicancia de la reforma de esta ruta de America Latina
Esta carretera no solo ampliará la conectividad interna, sino que, al conectarse con otras rutas nacionales y fronterizas, abrirá vías terrestres eficientes hacia puertos atlánticos y pacíficos. Para un país mediterráneo como Bolivia, esto significa acceder más directamente a Asia, sin depender exclusivamente de pasos largos por carreteras fragmentadas o de los tradicionales nodos marítimos.
Las implicancias de este ambicioso corredor son profundas y múltiples.
- En lo económico, una ruta mejor conectada reduce costes de transporte para productos agrícolas, minerales y manufacturas, potenciando exportaciones y atrayendo inversiones extranjeras.
- En lo social, abre oportunidades para las comunidades rurales a lo largo de su trayecto, fomentando empleo y desarrollo local.
- En lo geopolítico, posiciona a Bolivia como un puente terrestre entre los mercados del Atlántico, el Pacífico y, por extensión, Asia, algo que durante décadas fue solo una aspiración en discursos oficiales.

