Foto: Captura de Instagram @luciarodriguezyosoy.
Redacción El País
El sábado, Lucía Rodríguez publicó en su cuenta de Instagram una extensa carta de despedida dedicada a su padre. El texto, escrito en primera persona y dirigido directamente a él, funciona como un conmovedor homenaje y un agradecimiento a los valores que marcó en su vida.
Rodríguez, humorista y una de las conductoras de Desayunos informales (Canal 12), comenzó su carta reconociendo la dificultad de encontrar palabras que estén “a la altura” de lo que su padre fue. “No sé si existen palabras a la altura de lo que fuiste, pero igual las intento, porque vos siempre creíste en el intento honesto”, escribió.
«Y aunque estas despedidas digitales me resulten raras, necesito poner en palabras lo que siento, y dejarlas por acá, para honrar tu vida. Porque fuiste de esas personas necesarias, que pasan por el mundo y lo suavizan», agregó.
A lo largo del texto, Rodríguez construyó un retrato centrado en la bondad como forma de estar en el mundo. “Fuiste, de verdad, la mejor persona que conocí”, afirmó. “No solo lo digo yo. Lo dicen todos los que se cruzaron con vos, incluso quienes te conocieron poco. Nunca te escuché hablar mal de nadie. Nunca”, subrayó. Y añadió: “Cuando el mundo se volvía áspero, vos buscabas suavidad. Cuando alguien hacía daño, vos intentabas comprenderlo. Justificabas con ternura, mirabas con amor, elegías la bondad como forma de estar”.
Otro de los pasajes centrales de la carta está dedicado a la crianza. Rodríguez recordó una educación “sin gritos ni castigos, sin miedo”, basada en la paciencia, las palabras y el ejemplo. “Nos enseñaste, sobre todo, a ser buenos. A ser humanos. A no endurecernos”, escribió.
Foto: Jope Delgado.
Su mensaje también refirió al deterioro cognitivo que atravesó su padre en el tramo final de su vida. “El final fue injusto”, lamentó, aludiendo a la pérdida de memoria y a la desorientación progresiva. «Pero aún cuando ya no sabías quién eras o quiénes éramos, lo esencial permaneció. En tus ojos seguía estando lo mismo: tu bondad», destacó. «Podías olvidarte de los nombres, de las historias, de la vida entera… pero nunca olvidaste ser bueno».
«Y ahí entendí algo que no sé explicar del todo, pero que me voy a pasar la vida intentando honrar: la bondad no es un recuerdo, es una raíz», sumó. «No depende de la memoria ni del tiempo. Es lo último que se pierde y lo primero que queda».
«Esa es tu herencia. Mirar el mundo con amor incluso cuando el mundo duele. Elegir la ternura aún cuando todo se rompe. Ser luz sin hacer ruido», destacó.
El cierre de la carta combina agradecimiento y despedida. Rodríguez agradece lo aprendido sin palabras, agradece el vínculo y afirma que seguirá llevando consigo esa bondad. “Gracias por ser mi papá. Descansá en paz. Yo sigo llevando tu bondad conmigo”, escribe, y firma el mensaje como “Luli”, acompañado por un corazón blanco.



