El llamado “cementerio de autos” no solo continúa allí, sino que se agrava con el paso del tiempo, consolidándose como una de las peores cartas de presentación para quienes llegan a la ciudad.
Gualeguaychú está expuesta a un problema tan visible como persistente: el acopio de vehículos abandonados y secuestrados en el Acceso Sur de la ciudad, sobre la Ruta Nacional 14.
Se trata de decenas de vehículos deteriorados, oxidados y abandonados a la intemperie, que generan un impacto negativo en la imagen turística, además de riesgos ambientales y sanitarios. Una situación largamente cuestionada por vecinos, visitantes y distintos sectores, que sin embargo sigue sin una solución concreta.
En septiembre de 2025, el entonces subdirector de Turismo municipal, Fernando Zubillaga, había anunciado públicamente —en declaraciones a R2820 y Radio Nacional— la inminente puesta en marcha de un operativo para trasladar entre 80 y 90 vehículos a un predio ubicado en el kilómetro 171,5 de la Ruta 14, dentro del departamento Colón, muy cerca del acceso a esa ciudad.
“Hubo una decisión del intendente Mauricio Davico de darle solución a una problemática que nos aqueja desde hace muchos años”, aseguró en ese momento Zubillaga, detallando que la medida se llevaría adelante en dos etapas: primero, el retiro de los vehículos ubicados a la vera de la ruta, y luego el traslado de los que permanecen acopiados en la Comisaría Séptima.
Pero nada de eso ocurrió.
Zubillaga se alejó de la gestión a principios de noviembre y el operativo anunciado jamás se concretó. La promesa quedó archivada y el problema, lejos de resolverse, se profundizó. Los vehículos continúan acumulándose, cada vez en peor estado, reforzando la sensación de abandono y falta de planificación.
Llegó el verano. La temporada turística ya está en marcha. Miles de visitantes ingresan a Gualeguaychú y se encuentran con la misma postal de siempre: autos destruidos, chatarra a cielo abierto y un acceso que dista mucho de la ciudad turística que se intenta promocionar.
Nada cambió. Lo prometido no se cumplió. Y mientras el tiempo pasa, el acceso principal de Gualeguaychú sigue mostrando una imagen donde la desidia parece gobernar, dejando en evidencia que, una vez más, los anuncios quedaron en palabras y la gestión –al menos hasta ahora- brilló por su ausencia.



