Los viajes en tren volvieron a ganar protagonismo dentro del mundo del turismo. Las grandes rutas ferroviarias permiten unir destinos clave mientras el paisaje y la historia de cada región forman parte del recorrido.
A diferencia de viajar en avión, donde el traslado suele reducirse a escalas entre aeropuertos, los viajes en tren proponen que el recorrido sea parte del viaje, ya que permite ver como el entorno se va modificando a lo largo del camino.
Esa experiencia de viaje, sin cortes ni transbordo constantes, es uno de los principales motivos por los que este medio vuelve a estar en agenda en 2026.
El mapa ferroviario mundial ofrece propuestas muy distintas entre sí. A continuación, una selección de los mejores viajes en tren para hacer en 2026, con recorridos destacados en América, Europa, Asia y Oceanía.
Estados Unidos: grandes distancias y paisajes monumentales
Uno de los viajes más impactantes para hacer en tren en Estados Unidos es el Rocky Mountaineer, una propuesta que prioriza el paisaje por sobre la velocidad. Su recorrido entre Moab y Denver atraviesa zonas poco accesibles por ruta y ofrece vistas privilegiadas de cañones, formaciones rocosas y montañas, siempre acompañando el curso del río Colorado.

El tren está pensado como una experiencia en sí misma. Los vagones cuentan con cúpulas de cristal, asientos amplios y un servicio gastronómico basado en productos regionales. El trayecto se realiza en dos días, con noche intermedia, lo que permite disfrutar el recorrido sin apuro y con paradas planificadas.
Para quienes buscan una experiencia más clásica, el California Zephyr es otra de las grandes joyas ferroviarias del país. Une Chicago con la costa oeste y funciona como una verdadera síntesis visual de Estados Unidos, pasando por llanuras, pasos montañosos, desiertos y ciudades históricas.
Asia: historia viva y contrastes culturales
En Asia, uno de los recorridos más emblemáticos es el Reunification Express, que atraviesa Vietnam de norte a sur. Esta línea ferroviaria está profundamente ligada a la historia del país y simboliza la reunificación tras décadas de conflicto, lo que le otorga un valor cultural adicional al viaje.

El recorrido combina ciudades densamente pobladas, campos de arroz, zonas rurales y tramos costeros donde las vías avanzan a pocos metros del mar. Uno de los momentos más destacados es el paso Hai Van, un sector montañoso desde donde se obtienen algunas de las mejores vistas del sudeste asiático.
Japón ofrece una experiencia completamente diferente con el Tohoku Shinkansen, uno de los trenes bala más largos del país. Viajar a más de 300 km por hora entre Tokio y el norte japonés permite observar volcanes, bosques nevados y ciudades modernas.
Europa: recorridos escénicos y tradición ferroviaria
Europa concentra algunas de las rutas ferroviarias más pintorescas del mundo, y el Bernina Express es uno de los máximos exponentes. Aunque el trayecto es relativamente corto, atraviesa puentes históricos, túneles de montaña y pasos alpinos que cambian de aspecto según la estación del año.

En invierno, la nieve transforma el recorrido en una postal constante, mientras que en verano aparecen lagos de alta montaña y valles verdes. El descenso desde Suiza hacia Italia, con curvas pronunciadas y viaductos en espiral, es uno de los tramos más buscados.
Otra opción destacada es la Douro Line, en Portugal. Esta línea acompaña el río Douro desde Oporto hacia el interior del país y permite atravesar viñedos en terrazas, pequeñas estaciones históricas y pueblos ligados a la producción del vino de Oporto.
Oceanía y América Latina: viajes largos y experiencias únicas
En Oceanía, el tren más icónico es The Ghan, que cruza Australia de sur a norte. El recorrido permite entender la inmensidad del territorio australiano, pasando de regiones agrícolas a zonas desérticas y, finalmente, a paisajes tropicales cercanos al mar de Timor.

El viaje está diseñado para combinar confort con exploración, con paradas intermedias y excursiones guiadas que permiten conocer el interior del país.
En América Latina, el Hiram Bingham se destaca como uno de los viajes ferroviarios más exclusivos de la región. El tren recorre el Valle Sagrado hasta Machu Picchu, atravesando zonas inaccesibles por carretera y ofreciendo una experiencia que combina paisaje, gastronomía y cultura andina.

