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Un pequeño espejo de agua en medio del desierto que no solo desafía a la geografía, sino que también conserva historias y mitos

En el corazón de la región de América Latina, existen rincones que parecen romper las reglas de la naturaleza. Son espacios del mundo donde la vida se abre paso en medio de la sequedad absoluta, verdaderos refugios verdes conocidos como oasis.

Un oasis es un punto donde el agua transforma el desierto, la vegetación florece de forma inesperada entre dunas interminables y territorios aislados. Según la BBC, en América Latina existe un oasis que no solo cautiva por su belleza, sino también por el halo casi mágico que lo rodea.

Huacachina (2)

El único país de América Latina con el oasis más valioso del mundo

Huacachina, ubicado en el desierto de Ica, en Perú, es considerado el único oasis natural de América Latina. Rodeado de imponentes dunas de arena y altas palmeras, este pequeño paraíso ha logrado posicionarse entre los oasis más impactantes del mundo, junto a otros ubicados en China, Omán, Arabia Saudita y Estados Unidos.

Más allá de su postal perfecta, Huacachina posee un profundo valor cultural, histórico y ecológico que atrae cada año a miles de visitantes. Se encuentra a unas cuatro horas al sur de Lima y puede visitarse en una escapada de un día o como parte de la ruta entre Lima y Cusco, convirtiéndose en una parada casi obligada para quienes recorren este país de América Latina.

Huacachina (3)

¿Qué hace tan especial a este oasis de América Latina?

La existencia de Huacachina se explica por una corriente de agua subterránea que permitió el crecimiento de árboles y plantas en pleno desierto de Ica. Hoy, distintos esfuerzos buscan preservar este frágil ecosistema y proteger su vegetación, compuesta por palmeras, eucaliptos y algarrobos.

Entre sus principales atractivos destacan:

  • La laguna de Huacachina: ubicada en el centro del oasis, esta pequeña laguna rodeada de palmeras crea un contraste impactante con el entorno árido. Durante décadas se creyó que sus aguas tenían propiedades curativas, razón por la cual fue un popular balneario a comienzos del siglo XX.
  • Las dunas: enormes y ondulantes, son uno de los grandes imanes del lugar. Se pueden recorrer a pie, en buggies o practicando sandboarding. Desde sus cumbres, el desierto ofrece vistas panorámicas que parecen sacadas de otro planeta.
  • Leyendas y mitos: Huacachina también vive en el imaginario popular. Una de las historias más conocidas relata que la laguna nació de las lágrimas de una doncella inca que lloraba la muerte de su amado. Según la leyenda, al sumergirse en el agua, la joven se transformó en sirena.
  • Las Líneas de Nazca: a unas dos horas del oasis, los famosos geoglifos, figuras de animales y formas geométricas trazadas en el desierto, completan la experiencia. El sobrevuelo se ha convertido en una excursión ideal para quienes amanecen en Huacachina.

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