La cultura y la sociedad en la que vivimos hoy en día nos impone la máxima de que todos los días necesitamos un poco más. Logros, éxitos, seguridad, cambios. Pero según la maestra budista y filósofa Pema Chödrön esta visión está lejos del bienestar que realmente favorece a tener una vida más tranquila y consciente.
En muchas de las enseñanzas de Pema Chödrön aparece una frase que a simple vista parece simple. “Ya tenés todo lo que necesitás”. Detras de estas palabras de la maestra budista existe una invitación a revisar las expectativas que nos plateamos y a reconocer y valorar la riqueza interna que casi siempre dejamos de lado.

Chödrön —monja budista estadounidense con décadas de práctica y enseñanza— sostiene que la creencia de que nos falta algo esencial para estar bien es una ilusión que surge de la mente inquieta y del apego a ciertos ideales externos.
La filosofía detrás de “ya tenés todo lo que necesitás”
Según la mirada de Chödrön, no se trata de negar las dificultades o alejarse de las aspiraciones, sino de observar cómo nuestra percepción de falta nos empuja a buscar siempre algo externo.
Desde la perspectiva budista que Chödrön plantea, la frase apunta a un principio profundo ya que la mente humana es capaz de generar una sensación continua de insatisfacción, aun cuando tiene acceso a todos los recursos necesarios para vivir con paz y apertura emocional.

El aporte fundamental de esta filosofía es entender que la percepción de carencia muchas veces nace de la resistencia a aceptar el momento presente tal como es.
De acuerdo a esta visión, hay dos errores comunes en nuestra manera de vivir:
- Creer que algo externo nos completará: desde objetos materiales hasta logros sociales o profesionales, la ilusión de que “llegar a X” nos hará sentir completos es una trampa mental que se arma con expectativas sociales y culturales.
- Pensar que nuestros sentimientos negativos son obstáculos que deben desaparecer: la filosofía de Chödrön sugiere que todo lo que sentimos —inclusive lo doloroso o incómodo— es parte de nuestra vida y puede ser una puerta para mayor comprensión y compasión hacia nosotros mismos.
Este enfoque no implica resignación, sino una reevaluación de qué significa nutrir nuestra vida interior. Al aceptar que ya tenemos lo esencial —la propia experiencia, la conciencia del presente y la capacidad de abrirnos a lo que viene— se promueve una forma más realista y amable de relacionarnos con nuestras imperfecciones y con los desafíos cotidianos.

Cómo aplicar la frase en la vida diaria
Para muchos, transformar una idea filosófica en práctica cotidiana puede resultar desafiante. Por eso, las enseñanzas de Chödrön ofrecen maneras concretas de trabajar esta perspectiva desde lo cotidiano:
- Practicar la atención plena: detenerse unos minutos a observar la respiración o las sensaciones corporales ayuda a centrar la mente y a reducir la ansiedad por “lo que falta”.
- Aceptación radical: en lugar de luchar contra las dificultades, Chödrön propone observarlas sin rechazo, permitiéndonos estar presentes con lo que sucede sin crear historias mentales adicionales.
- Reevaluar expectativas: hacer una lista de lo que creemos “necesitar” y luego cuestionar si esas necesidades son verdaderamente esenciales para nuestra paz interna.
- Cultivar la compasión por uno mismo: en el camino de aceptación, aprender a tratarnos con la misma amabilidad con que trataríamos a un amigo.
Estas acciones, inspiradas en la filosofía de Chödrön, no solo ayudan a integrar mejor la idea de que “ya tenés todo lo que necesitás”, sino que también fomentan una vida más serena y con menos presión por alcanzar objetivos externos que muchas veces no satisfacen realmente.
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