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La industria financiera de América Latina en 2026: perspectivas y reflexiones

La industria financiera de América Latina está entrando en una nueva fase. No de «transformación» —palabra que ya perdió todo significado— sino de definición. De separación entre quienes van a liderar y quienes van a desaparecer. 2025 fue el año en que todos jugaron con IA Generativa. Pruebas de concepto, pilotos, comunicados de prensa que anunciaban «alianzas estratégicas» con proveedores de tecnología. Muy lindo. El problema es que jugar no es competir. Y 2026 será el año en que la industria descubra quién realmente sabe lo que está haciendo.

La pregunta ya no es «¿están usando IA?» —todos la están usando, o al menos dicen que la están usando. La pregunta es: ¿están capturando valor real, o están subsidiando la curva de aprendizaje de sus proveedores? Según Deloitte, casi 7 de cada 10 CEOs dicen que la IA será clave para redefinir su estrategia. Por supuesto que lo dicen. Es lo que hay que decir. Lo interesante no es lo que declaran, sino lo que están construyendo. Y ahí es donde empieza la conversación real.

Para entender qué está pasando de verdad, Fintech Americas acaba de publicar su 3° Reporte Anual de Perspectivas sobre la Industria Financiera. No es un ejercicio académico. Son 88 líderes del sector —desde Bancolombia hasta Nubank, desde el Banco Central do Brasil hasta BBVA— compartiendo lo que ven venir. Sin filtros corporativos. 24 categorías. Las tendencias que van a definir quién gana y quién pierde.

Inteligencia artificial: el recreo terminó

En 2025, tener un chatbot con IA generativa era innovación. En 2026, es el mínimo indispensable. La mesa de juego cambió. El foco ahora se mueve hacia agentes de IA —sistemas que no solo responden preguntas, sino que toman decisiones, ejecutan procesos, actúan. Y eso cambia todo: la arquitectura de datos, los modelos de gobernanza, la forma en que las instituciones piensan sobre el riesgo.

El desafío más grande no será tecnológico. Será de liderazgo. ¿Quién decide qué puede hacer un agente de IA? ¿Quién es responsable cuando se equivoca? ¿Cómo se entrena con datos que reflejen los valores de la institución y no los sesgos del pasado? Las instituciones que resuelvan esto primero van a tener una ventaja difícil de alcanzar. Las que sigan jugando con pilotos van a quedarse mirando.

Pagos digitales: lo que no ves es lo que importa

El futuro de los pagos no es más visible. Es invisible. En 2026, los pagos van a desaparecer de la experiencia del usuario —no porque dejen de existir, sino porque van a estar tan integrados en plataformas de comercio, redes sociales y servicios digitales que nadie va a «hacer un pago». Simplemente va a pasar.

Embedded finance, social commerce, pagos instantáneos interoperables. Todo esto ya existe. Lo nuevo es la escala. Y la aparición de agentes de IA que pueden ejecutar transacciones bajo instrucciones del usuario —el llamado «agentic commerce»— va a redefinir cómo pensamos sobre la relación entre dinero y decisiones. Las stablecoins, especialmente en pagos transfronterizos, van a dejar de ser un experimento para convertirse en infraestructura. No porque sean perfectas, sino porque la alternativa —el sistema de corresponsalía bancaria del siglo XX— es peor.

Infraestructura: la deuda que ya no se puede esconder

Nadie quiere hablar de infraestructura. No es sexy. No genera titulares. Pero en 2026, va a definir ganadores y perdedores más que cualquier otra cosa. La deuda técnica de muchas instituciones latinoamericanas ya no es un problema del área de tecnología. Es una limitación estratégica. No se puede hacer IA a escala sobre sistemas legacy. No se pueden ofrecer experiencias en tiempo real con arquitecturas diseñadas en los 90s.

Y aquí está el problema: modernizar infraestructura es caro, lento y políticamente difícil dentro de las organizaciones. No hay gloria en migrar a la nube. Nadie gana un premio por refactorizar código. Pero las instituciones que no lo hagan van a descubrir que sus competidores pueden moverse más rápido, a menor costo, con mejor experiencia de cliente. La infraestructura no se ve. Pero determina todo lo que sí se ve.

Ciberseguridad: ya no es un problema de IT

En 2026, un ataque de ciberseguridad serio no va a ser un problema de tecnología. Va a ser un problema de supervivencia. La superficie de ataque creció exponencialmente. APIs abiertas, ecosistemas conectados, proveedores externos, trabajo remoto. Cada punto de integración es un punto de vulnerabilidad. Y la IA está haciendo que los ataques sean más sofisticados, más personalizados, más difíciles de detectar.

Deepfakes para fraude. Phishing hiperpersonalizado generado por IA. Ataques automatizados que pueden adaptarse en tiempo real. El arsenal de los atacantes mejoró dramáticamente. ¿Mejoró igual la defensa? Y en el horizonte, algo que pocos están discutiendo: la computación cuántica va a romper los esquemas de cifrado actuales. No hoy. Probablemente no mañana. Pero las instituciones que no empiecen a prepararse ahora van a despertar un día con un problema que no tiene solución rápida.

Regulación: el péndulo está en movimiento

América Latina tiene una oportunidad única: diseñar marcos regulatorios modernos sin cargar con las decisiones equivocadas de otras geografías. Europa sobre-reguló. Estados Unidos sub-reguló. La región puede encontrar un equilibrio mejor. Los sandboxes regulatorios están funcionando. Open banking está avanzando. Los pagos instantáneos interoperables están creando infraestructura pública que beneficia a todos. Son señales positivas.

El desafío de 2026 va a ser la armonización. Un fintech que opera en México, Colombia, Brasil y Argentina enfrenta cuatro marcos regulatorios diferentes. Eso no es sostenible. La región necesita más coordinación, más estándares compartidos, más interoperabilidad no solo técnica sino también legal. Los reguladores que entiendan esto van a habilitar ecosistemas que generen valor real. Los que no, van a ver cómo la innovación se mueve a otras jurisdicciones.

2026: El año de las definiciones

Después de años de experimentación, 2026 va a ser el año en que la industria financiera de América Latina defina sus posiciones. Las instituciones que alinearon tecnología, talento y gobernanza van a acelerar. Las que no, van a descubrir que la distancia con los líderes se vuelve imposible de cerrar. No es pesimismo. Es realismo. Y es también una oportunidad enorme para quienes estén dispuestos a actuar.

Tribuna por Ray Ruga, CEO & Co-Founder, Fintech Americas.

Redacción

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