Daniel Alfredo Crisci, tiene 58 años y, como la gran mayoría de los abogados, se tomó vacaciones en enero, cuando hay feria judicial. Se fue unos días a las playas de Maldonado, en Uruguay, donde el descanso se volvió, al menos por 12 horas, en una odisea.
Este jueves por la tarde salió a andar en una moto de agua de color amarillo en la zona de Portezuelo, también conocida como Solanas y cercana de Punta del Este. Sin embargo, el turista argentino no pudo regresar por sus propios medios, por lo que se activó una búsqueda por mar y desde el cielo hasta que este viernes fue hallado sano y salvo a una seis millas náuticas (11 kilómetros) del vecino balneario de Piriápolis.
La Armada Nacional del Uruguay informó que el operativo de Búsqueda y Rescate (SAR) se activó a las 20.35, luego de que la Guardia Náutica de Solanas informó a la Prefectura de Maldonado con asiento en Punta del Este que la moto de agua no había regresado.
“Teníamos una embarcación a punto de terminar otra operación y se fueron a Piriápolis a buscar esta moto de agua”, contó a Clarín el prefecto Sebastián Sorrigas.
Ante esta situación se desplegaron más medios de la Prefectura, que incluyeron distintas embarcaciones, como semirrígidos y lanchas versátiles; y unidades de la Aviación Naval, entre ellas un avión de patrulla marítima Beechcraft B200, un helicóptero de rescate AB-412 y un dron de vigilancia marítima equipado con capacidades adecuadas para operaciones nocturnas.
«No teníamos la diferencia de temperatura necesaria para que los visores de los vehículos detectaran a la persona”, describió Sorrigas.

Así fue que tras varias horas de búsqueda sin contacto visual o electrónico se dispuso que zarpara la lancha patrullera ROU 15 “Río de la Plata” desde el Puerto de Montevideo, a fin de reforzar las tareas de búsqueda de largo alcance.
A su vez, con las primeras luces del amanecer de este viernes se sumaron al operativo otras dos lanchas de la Prefectura, dos del Servicio de Rescate Voluntario (ADES) y una más de Montevideo.
El prefecto indicó que si bien las embarcaciones siguieron patrones de búsqueda separados terminaron llegando a la misma zona: “Tal fue así que, cuando se encontraron, ya estaban a unos cuatro minutos del argentino”.
Los rescatistas creen que, mientras tanto, el turista argentino -que iba sin celular, por lo que no tenía forma de comunicarse- advirtió las señales del operativo en marcha. “A la noche lo sobrevoló un avión”, contó Sorrigas y agregó: “Él sabía que lo estábamos buscando, mentalmente sabía que, más allá o acá, lo íbamos a encontrar”.
Finalmente, alrededor de las 7, los vigías de la ROU 15 lograron avistar la moto acuática y a su tripulante a unas 6 millas náuticas de la costa de Piriápolis: “La prioridad era darle asistencia y llevarlo a puerto seguro en buenas condiciones”, relató Sorrigas.
Luego de brindarle asistencia, el abogado abordó la embarcación de Prefectura «en buen estado de salud», tras lo cual se remolcó la moto de agua hasta el puerto de Punta del Este.

«Y Don, ¿está frío?», se escucha a uno de los oficiales del puerto preguntarle a Crisci cuando descendía en la lancha de rescate, con una gorra y una campera que le habían proporcionado para que se abrigara ya que estaba en short de baño y chaleco salvavidas. «Hizo frío», respondió el abogado, quien agradeció a todo el personal allí presente estrechándole la mano a cada uno antes de retirarse.
De acuerdo a los oficiales, tenía una pequeña deshidratación, pero ningún signo de hipotermia.
Crisci también les manifestó que había sufrido inconvenientes mecánicos y que posteriormente logró hacer arrancar la moto de agua e intentó regresar por sus propios medios a la costa, pero ya se encontraba desorientado.
El prefecto Sorrigas añadió que al momento de ser rescatado el turista aseguró que no necesitaba asistencia: «Quizás dijo eso por la adrenalina del momento o las ganas del volver».
El oficial agregó que se realizarán «las pericias técnicas para ver en qué estado está la moto y qué fallas tuvo”, y que, una vez concluidas, el abogado podrá recuperar el vehículo. «Por ahora no hay nada que diga que esto no fue un accidente”, cerró.
Por Manuela Herzel. Maestría Clarín – Universidad de San Andrés.
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