
La última gran presencia de BTS en América Latina no solo movió la industria musical, sino que dejó una marca profunda en la historia social y cultural de la región.
El grupo surcoreano, en pleno auge global, movilizó multitudes y estableció un lazo único con sus seguidores latinos.
A la espera de su regreso en 2026, la memoria colectiva conserva los momentos vividos y el fenómeno que los rodeó.
El vínculo de BTS con América Latina se tejió a lo largo de varios años. El grupo llegó a la región en 2014, con un primer acercamiento en Brasil durante un fanmeeting y una presentación en México en el festival Music Bank.

Apenas un año después, la gira The Red Bullet los llevó a los escenarios de México, Chile y Brasil, donde se consolidó una base de seguidores que fue creciendo.
En 2017, la Wings Tour llevó a BTS a Santiago de Chile, donde vendieron 44.000 entradas en menos de dos horas para los shows en el Movistar Arena, estableciendo el récord de velocidad de venta en ese recinto.
En São Paulo, reunió a más de 15.000 personas cada noche en el Citibank Hall y recaudó más de USD 1,2 millones solo en esa ciudad, según los datos oficiales.
La presencia del grupo en KCON México 2017 reforzó su conexión con el público latino.

El evento incluyó un fanmeeting, alfombra roja y concierto, atrayendo multitudes entusiastas y consolidando la identidad del ARMY local.
No hubo más fanmeetings exclusivos, pero la participación en festivales bastó para que la banda se convirtiera en un símbolo de cohesión entre los jóvenes de la región.
En 2019, la gira Love Yourself: Speak Yourself llevó a BTS al Allianz Parque de São Paulo, donde convocaron a 84.728 asistentes en dos noches.
Las entradas se agotaron en apenas 75 minutos pese a los problemas técnicos en el sitio web.
La recaudación llegó a USD 7,7 millones, posicionando a la banda como líder indiscutible en ventas y capacidad de convocatoria.

Detrás del brillo de los conciertos, América Latina vivía una etapa de convulsión social y política. El paso de BTS coincidió con momentos de crisis en los países anfitriones.
En Brasil, el gobierno de Michel Temer enfrentó el estancamiento económico, el escándalo de corrupción de Lava Jato, retrocesos medioambientales y una violencia creciente.
La polarización social y las protestas marcaron el clima previo a las elecciones de 2018, mientras el PIB apenas creció entre el 1 y el 2% anual.
Chile, bajo la presidencia de Michelle Bachelet, atravesó protestas estudiantiles por la gratuidad educativa y reformas sociales.
Los escándalos empresariales y las demandas por igualdad social se intensificaron, al tiempo que persistieron los reclamos mapuches por tierras.
El crecimiento económico fue del 1,5%, pero la desigualdad siguió siendo un desafío central.
En México, el gobierno de Enrique Peña Nieto se vio sacudido por casos como la “Casa Blanca” y Ayotzinapa, y el país registró más de 30.000 homicidios anuales.
Las protestas por el gasolinazo y los terremotos de 2017, que dejaron secuelas en Oaxaca y Morelos, pusieron a prueba la solidaridad nacional.
La economía creció alrededor de un 2%, aunque con altos niveles de pobreza y precariedad.

El ARMY latinoamericano mostró una capacidad de organización y movilización que superó lo musical, canalizando la energía de los conciertos hacia acciones solidarias y campañas sociales de gran alcance.
En Chile, tras el terremoto de 2017, los fans coordinaron donaciones a través de redes sociales, colaborando con la Cruz Roja y amplificando la ayuda oficial.
También lideraron denuncias contra contenidos racistas en la televisión, generando tendencias globales y forzando disculpas públicas de los responsables.
En Brasil, la comunidad ARMY impulsó limpiezas urbanas en São Paulo antes de los shows y recaudó fondos para refugios infantiles afectados por la crisis económica.
Su organización permitió protestas pacíficas por la falta de boletos, mostrando autogestión en un contexto polarizado.

México vivió una movilización ejemplar tras los sismos de 2017. El fandom organizó acopios de víveres y fondos a través de Twitter, logrando reunir miles de USD en pocos días.
Participaron en KCON con voluntariados y difundieron mensajes de amor propio, alineados con el discurso de BTS, durante un año marcado por la violencia y el aumento de los combustibles.
En Perú, el ARMY organizó campañas a favor de los más vulnerables durante la pandemia de COVID-19, incluyendo la compra colectiva de una planta de oxígeno para hospitales de Lima en honor a J-Hope, y donaciones a comedores populares en coordinación con ONGs locales.
En Colombia, los fans de Bogotá reunieron recursos para víctimas de inundaciones en 2017, utilizando hashtags globales y colaborando con la Cruz Roja.
En Argentina, el ARMY porteño lideró iniciativas contra la violencia de género en 2018, donando a refugios y recibiendo reconocimiento en medios nacionales por su movilización pacífica.

El ascenso de BTS se confirma en los datos duros de la industria musical.
El grupo ostenta más de 23 Guinness World Records, incluyendo el récord de mayor cantidad de espectadores en un estreno de video musical en YouTube (“Butter”, con 3,9 millones), y marcas en Spotify como el mayor número de streams en 24 horas para un grupo.
En las redes sociales, BTS domina con el mayor número de seguidores en Instagram, Twitter y TikTok para una banda.
En Spotify, superaron los 16 mil millones de streams, mientras que en YouTube suman más de 31 mil millones de visualizaciones en su canal oficial, una cifra que deja atrás a otros grupos históricos.

La comparación con The Beatles aparece de manera recurrente. Los británicos suman más de 600 millones de discos vendidos a nivel mundial, mientras que BTS llegó a los 50 millones de álbumes hasta 2022, con estimaciones superiores en Corea del Sur.
Sin embargo, en el terreno digital, BTS duplicó a los Beatles en streams de Spotify (44 a 22 mil millones) y los superó ampliamente en visualizaciones de YouTube.
En el ranking de éxitos, BTS colocó seis álbumes número uno en el Billboard 200, acercándose a los legendarios Beatles, que cuentan con 19.
La rapidez con la que los surcoreanos alcanzaron estos hitos, junto a sus múltiples sencillos en el Hot 100, muestra su estatus como fenómeno global.

El inminente regreso de BTS a América Latina en 2026, con fechas confirmadas en México, Colombia, Perú y Argentina, promete encender la pasión de millones y reactivar el motor solidario del ARMY latino.

