Una nación bajo el hielo
El reporte de este domingo es desolador: al menos siete personas han perdido la vida debido a las bajas temperaturas y accidentes relacionados con el temporal. La infraestructura eléctrica, una de las más avanzadas del mundo, no resistió el embate, dejando a más de 900.000 hogares a oscuras en medio de sensaciones térmicas que en algunas zonas perforaron los -40°C.
El impacto en cifras:
- Vuelos cancelados: Miles de pasajeros varados en los principales hubs como Nueva York y Chicago (un dato clave para los viajeros que salen desde Ezeiza).
- Estados en emergencia: 16 estados, junto con la capital Washington D.C., han declarado el estado de excepción.
- Peligro extremo: Las autoridades advierten que los riesgos persistirán por lo menos una semana más.
[Image: Filas de aviones cubiertos de nieve en un aeropuerto internacional]
¿Por qué nos importa en la Ciudad?
Aunque en Buenos Aires atravesamos un enero de calor, este fenómeno es una nueva señal de la volatilidad climática extrema que afecta al planeta. El «colapso» de servicios básicos en potencias mundiales pone en relieve la vulnerabilidad de las ciudades modernas frente a eventos naturales de gran escala.
Además, el caos en los aeropuertos estadounidenses ya genera un efecto dominó en las conexiones internacionales, afectando a cientos de argentinos con planes de viaje o negocios en el exterior.
La brecha de la vulnerabilidad
Como bien señala el análisis de la situación, la tormenta vuelve a exponer la fragilidad de los sectores más desprotegidos. En las grandes urbes estadounidenses, la falta de calefacción y refugio se ha vuelto una cuestión de vida o muerte en cuestión de horas.
«La recuperación será lenta y los riesgos seguirán presentes», advirtieron las autoridades locales, mientras las imágenes de ciudades enterradas bajo el hielo recorren el mundo.




