Un equipo de científicos realizó un estudio para comprobar si realmente el agua de los océanos se originó de la forma en que se creía hasta ahora.
Para ello, se valió de un método de análisis distinto a los tradicionales, y halló conclusiones sorprendentes.
Los resultados desmienten la teoría que explica que el surgimiento del líquido en la Tierra estuvo asociado a los meteoritos, por lo que abre una gran incógnita que deberá ser resuelta en futuras investigaciones.
El estudio del oxígeno: cómo realizaron la investigación los científicos
El estudio fue llevado a cabo por siete científicos, cuyo jefe fue Anthony Gargano, un profesional con afiliaciones en el Instituto Lunar y Planetario de Houston, en el Centro Espacial Johnson de la NASA y en el Centro de Isótopos Estables de la Universidad de Nuevo México.
Sus resultados, en tanto, fueron publicados el 20 de enero en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Para realizarlo, los especialistas analizaron el regolito lunar, es decir, la capa de polvo y rocas sueltas que cubre la superficie lunar.
Los científicos en general se valen de esta capa porque ha recibido impactos de meteoritos (entre otros fenómenos), similares a los que sufrió la Tierra, pero los mantiene mejor registrados pues la Luna no tiene atmósfera ni erosión como nuestro planeta.
La mayoría estudia los impactos a través del examen de los elementos químicos conocidos como «amantes del hierro».
Sin embargo, para los autores del nuevo estudio, este método no es el adecuado, porque dichos elementos, tras los reiterados choques de meteoritos contra la Luna, se han fundido y mezclado. Y esto hace muy difícil saber qué impacto corresponde a qué meteorito y cuánta masa real aportó.
«Las reconstrucciones convencionales del flujo de impacto, basadas en elementos siderófilos y altamente siderófilos, suelen presentar sobreimpresiones debido a los repetidos impactos y la cristalización de láminas fundidas, lo que dificulta la identificación del tipo y la masa del proyectil», escribieron en el artículo.
En cambio, este equipo de científicos llegaron a los resultados tras examinar composiciones de isótopos de oxígeno (variantes del oxígeno).
Los isótopos, a diferencia de los elementos siderófilos, no se alteran tanto por el calor o los impactos repetidos, por lo que funcionan como una huella química más confiable.
Con esta nueva metodología, los autores llegaron también a nuevos resultados.
Desmintiendo la teoría clásica: qué descubrieron los autores
Según se lee en el artículo, los expertos descubrieron «que el regolito contiene aproximadamente un 1% en peso de material parcialmente evaporado, similar a la condrita CM».
El impacto de meteoritos ocurre a velocidades enormes (decenas de kilómetros por segundo), lo que genera un calor extremo, de miles de grados.

La elevada temperatura hace que una parte del meteorito y una parte del suelo lunar se derritan y otra parte directamente se evapore (se convierta en gas).
Pero una parte de este gas se condensa y vuelve a depositarse como polvo o microgotas sobre la superficie de la Luna.
Fueron estos elementos los que hallaron los investigadores, pero solo en una proporción estimada de 1 kilo por cada 100 kilos de regolito lunar. Además, aclaran que, al parecer, provendrían de la condrita CM, un meteorito rocoso primitivo abundante en agua.
Lo más relevante de todo, sin embargo, aparece en las conclusiones, cuando los científicos explican que esta proporción basta para explicar la mayor parte del agua almacenada en las zonas de frío extremo de la Luna, pero que implica una contribución insignificante de agua a la Tierra.
Por tanto, sostienen, la clásica teoría de la «adición tardía«, que argumenta que el agua oceánica se originó por los impactos de meteoritos ricos en aguas sobre la Tierra, no puede explicar el balance hídrico actual de nuestro planeta
Ahora, en consecuencia, habrá que aguardar nuevas investigaciones para saber cómo surgió el líquido que rodea los continentes.

