Quienes conviven con un perro saben que la comida no es un detalle menor. Cada elección genera dudas y búsquedas constantes de opciones que sumen salud y bienestar. En ese contexto, las sardinas ganan espacio como complemento alimentario, impulsadas por su contenido nutricional y por los múltiples estudios científicos que revelan los beneficios en perros.
La médica veterinaria Patricia Paredes (M.P. 7387), integrante del equipo de Natural Life, explicó qué aportan realmente las sardinas, en qué casos conviene sumarlas y cuáles son los cuidados necesarios para evitar riesgos.
Las sardinas concentran nutrientes de alto valor biológico. Aportan proteínas de buena calidad y ácidos grasos omega 3, especialmente EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico).
“Se las suele llamar ‘superalimento’ porque concentran nutrientes valiosos como proteínas de buena calidad y ácidos grasos omega 3. Dicho esto, siempre aclaramos que no son un alimento completo, sino un complemento ocasional, y que cualquier incorporación debe evaluarse previamente con el veterinario de confianza”, aclaró Paredes, en diálogo con Clarín.

Qué dice la ciencia sobre el omega 3 en perros
La evidencia científica en perros se centra en estos ácidos grasos y no en el pescado en sí.
Un estudio clínico publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos mostró que la suplementación con EPA y DHA durante 16 semanas mejoró la movilidad y redujo el dolor articular en perros pequeños y medianos, además de elevar el índice de omega 3 en sangre.
La investigación científica publicada en el sitio web In Vivo titulada «Efecto terapéutico de la suplementación con EPA/DHA en enfermedades neoplásicas y no neoplásicas de animales de compañía: una revisión sistemática» concluyó que estos ácidos grasos pueden colaborar con la salud de la piel, el pelaje, las articulaciones y ciertos procesos inflamatorios, siempre bajo supervisión profesional.
Cómo impactan las sardinas en la salud canina
- Ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA).
- Proteínas.
- Vitaminas del grupo B y minerales.
Según Paredes, estos nutrientes pueden favorecer la salud de la piel, el brillo del pelaje y el bienestar general, siempre que formen parte de una dieta equilibrada y controlada por un veterinario.

Sardinas para perros: todos los beneficios que experimentan
- Pelaje más brillante.
- Mejor aceptación del alimento.
- En algunos casos, mayor vitalidad.
En animales con artrosis u otras patologías crónicas, la decisión debe tomarse junto al profesional tratante, ya que no reemplaza tratamientos ni dietas específicas. Además, los beneficios articulares suelen aparecer a mediano o largo plazo.
¿Cada cuánto pueden comer sardinas los perros?
La profesional recomienda un consumo ocasional, por lo general una o dos veces por semana, aunque la frecuencia depende del tamaño, la edad y el estado de salud del perro.
«La cantidad siempre debe ser pequeña. El exceso puede provocar diarrea, vómitos, sobrepeso o problemas digestivos», comenta la médica veterinaria.
¿Desde qué edad los perros pueden consumir sardinas?
«Sólo cuando el cachorro ya tiene una dieta estable y completa, y siempre con la aprobación del veterinario, que evaluará el momento adecuado según el desarrollo del animal«, responde la experta.
También hay que tener en cuenta que se debe empezar de manera gradual. Paredes afirma: «Primero se da pequeñas cantidades y se observa la respuesta del perro durante varios días».

¿Qué tipo de sardinas son buenas para los perros?
«Si son enlatadas, deben ser en agua, sin sal ni condimentos. El sodio representa un riesgo en algunos animales. Las opciones más seguras son sardinas cocidas o enlatadas simples. Se evita el consumo crudo», asegura Paredes.
Y agregó: «En todos los casos, la elección debe hacerse con el asesoramiento del profesional al cargo del historial clínico del animal».
¿Las sardinas son un suplemento o un complemento para los perros?
«Siempre como complemento. El alimento balanceado completo es la base de la nutrición canina. Las sardinas no deben reemplazarlo ni desplazarlo», sostiene.
La veterinaria explicó: «Las sardinas, al ser peces pequeños, presentan menor riesgo de contaminantes que pescados de mayor tamaño. Aun así, no son indispensables y su uso se evalúa caso por caso».
Para complementar esta dieta, Paredes asegura que «algunos vegetales cocidos y seguros» pueden ser un buen agregado. «La base debe ser un alimento balanceado de calidad y un plan nutricional supervisado por un profesional», concluye.

Riesgos y alertas que se deben evitar
Paredes explica que puede haber «perros alérgicos», por cual propone introducir la sardina de forma gradual y bajo supervisión de un profesional.
Es por eso que la especialista aconseja suspender este superalimento en caso de ver «vómitos, picazón intensa, decaimiento o dolor abdominal» en los animales.

