Por Redacción Vive CABA
Caminar hoy por los pasillos de un supermercado en Palermo, Caballito o Belgrano ofrece un paisaje visual distinto al de hace un año. Aquellos huecos en las góndolas o la monotonía de marcas locales están siendo reemplazados por un «boom» de productos importados que prometen sacudir el bolsillo y el paladar de los porteños.
Tras la flexibilización de trámites aduaneros y la desregulación del comercio exterior, el 2026 arrancó con una invasión de productos extranjeros que no solo traen variedad, sino también una competencia de precios inesperada.
El regreso de los clásicos y nuevas apuestas
Uno de los hitos más celebrados por los consumidores es el regreso de Conaprole. La cooperativa láctea uruguaya, que supo ser un básico en las heladeras argentinas antes de las restricciones, volvió con todo: manteca, queso crema y su ya famoso dulce de leche vuelven a dar pelea en el sector de lácteos.
Pero no es lo único. Los amantes del café también tienen motivos para festejar. Marcas italianas de renombre como Lavazza y Viaggio recuperaron terreno, compitiendo con cápsulas y café en grano de origen europeo que habían desaparecido o se conseguían a precios prohibitivos.
En el sector de bebidas, las cervezas importadas ganan espacio. Desde la brasileña Itaipava hasta la española Landvik, la oferta premium y masiva se diversifica, ofreciendo alternativas para el ritual del after-office o la reunión con amigos.
¿Más barato que lo nacional?
El dato que más sorprende a los vecinos de CABA es el impacto en el ticket final. Según relevamientos de mercado, la brecha de precios es notable:
- Conservas y Almacén: Latas de atún provenientes de Ecuador (marcas como Bulnez o Máxima) se consiguen a valores sensiblemente menores que las marcas líderes locales.
- Ahorro: En categorías como café, lácteos y conservas, algunos productos importados se ubican entre un 15% y un 30% por debajo del precio de la industria nacional.
Frutas, verduras y hasta carne «del exterior»
La apertura también llegó a las verdulerías y al Mercado Central. Hoy es posible encontrar naranjas y mandarinas de España, manzanas de Chile y las infaltables bananas de Ecuador.
Incluso el rubro más sagrado de la mesa argentina, la carne, registra cambios. En el último año, la importación de carne vacuna creció un 580%, proveniente principalmente de Brasil, Paraguay y Uruguay. Aunque todavía representa un porcentaje menor del consumo total, su presencia en las heladeras de los supermercados porteños empieza a ser una realidad cotidiana.
Récord histórico
Según datos del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), las importaciones de bienes de consumo alcanzaron un pico histórico en 2025/2026, superando récords de 2018. Solo en alimentos, el incremento fue del 77,4% respecto al año anterior.
Para el Gobierno, esta competencia es la llave para frenar la inflación en alimentos. Para el consumidor porteño, es la oportunidad de volver a elegir marcas internacionales y, de paso, cuidar un poco más el presupuesto mensual.
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