Tras una exhaustiva investigación, el tradicional internado Fettes College de Edimburgo, en Escocia, reconoció que sus alumnos estuvieron expuestos a décadas de abusos y que no hicieron nada para protegerlos.
El informe fue producto e una investigación pública sobre abuso infantil en instituciones por parte de la Scottish Child Abuso Inquiry.
El documento sostiene que durante décadas los alumnos estuvieron expuestos -y en muchos casos sometidos- a abuso sexual, físico y emocional, en un sistema que falló de manera reiterada a la hora de escuchar denuncias y cortar el daño.
La presidenta de la investigación, Lady Smith, fue tajante: “los niños fueron completamente fallados por la escuela” y “es vergonzoso” que no hayan sido protegidos. Según el reporte, si las quejas se hubieran atendido desde el inicio, muchos chicos se habrían salvado del abuso y de secuelas que siguen presentes “más de 50 años después”.
Un clima “ideal” para que el abuso se repitiera
Las conclusiones sobre Fettes se enmarcan en un caso de estudio sobre internados dentro de la investigación escocesa.
En ese universo, señala Lady Smith, aparecen patrones que se repiten: adultos con demasiado poder, controles débiles, silencios institucionales y una cultura que desalienta hablar. El caso Fettes, dice la Inquiry, “hace eco” de abusos investigados en otros colegios con internado del país.

En Fettes, en particular, el informe describe un régimen interno con condiciones de vida “básicas”, donde el orden cotidiano recaía muchas veces en alumnos mayores (prefectos), mientras los adultos quedaban “remotos” y con supervisión limitada. En un contexto así, concluye Smith, el abuso pudo “florecer durante décadas”.
Abuso sexual, violencia y un “código de silencio”
El informe sostiene que, entre los años 50 y los 80, hubo miembros del personal que abusaron sexualmente de alumnos, y que el colegio no actuó como correspondía frente a señales, comentarios o quejas.
En paralelo, también documenta agresiones físicas cometidas tanto por adultos como por otros estudiantes, con un telón de fondo que agravaba todo: una “cultura de silencio” en la que las víctimas temían represalias o quedar socialmente aisladas si denunciaban.
En el reporte aparecen escenas que pintan el nivel de brutalidad normalizada. Smith menciona, por ejemplo, un episodio de “iniciación” en los 80 en el que un alumno fue colgado boca abajo por los tobillos desde una ventana de un tercer piso. También describe prácticas humillantes entre estudiantes que se volvieron parte del paisaje.
Nombres propios: un exdirector y un docente con causas abiertas
Entre los señalados por la investigación aparece el exdirector Anthony Chenevix-Trench (ya fallecido). Lady Smith afirma que fue nombrado pese a antecedentes que -según el informe- ya eran conocidos al momento de su contratación: problemas con el alcohol y una inclinación a castigos excesivos.
La Inquiry agrega un dato especialmente sensible: Fettes buscó reforzar su prestigio con un hombre que había dirigido Eton, pero terminó colocando al frente a alguien que, según el informe, no era apto para liderar una escuela.
El otro caso central es el del profesor Iain Wares, mencionado como uno de los perpetradores y hoy radicado en Sudáfrica, con un proceso de extradición en curso para que vuelva a Escocia.
La investigación pública detalla que Wares llegó desde Ciudad del Cabo y que había renunciado a un puesto anterior por incidentes que él mismo describió como “jugar” con chicos. También afirma que, lejos de frenarlo, hubo decisiones y omisiones que le permitieron seguir en aulas con menores.
En ese punto, la Inquiry agrega otro elemento polémico: el rol de Henry Walton, psiquiatra consultor del Royal Edinburgh Hospital.
Según Lady Smith, Walton no priorizó la protección de los niños y sostuvo que Wares debía seguir enseñando, pese a advertencias y a la persistencia de conductas abusivas. Incluso remarca que, aunque Fettes había resuelto despedirlo en 1975, lo mantuvo en su cargo hasta 1979.
Racismo y misoginia
Las conclusiones no se limitan al período histórico de abuso sexual. Lady Smith afirma que en Fettes hubo racismo prevalente “bien entrado el siglo XXI” y que, cuando el colegio avanzó hacia la coeducación, muchas alumnas fueron tratadas como “ciudadanas de segunda”, con misoginia “seria y regular” tolerada por la institución.
El pedido de perdón y el intento de marcar distancia
Tras la publicación del informe, la conducción de Fettes afirmó que se disculpa “sin reservas” con quienes sufrieron abuso y sostuvo que la cultura actual de seguridad y bienestar es “irreconocible” respecto del pasado.
La presidenta del consejo de gobernadores, Lady Morag Wise, dijo que “no hay excusa” para lo escuchado en las audiencias y elogió la “extraordinaria valentía” de quienes dieron testimonio.
El reporte también recuerda que Fettes es un colegio de enorme peso simbólico en el Reino Unido: fue fundado en 1870, funcionó durante décadas como internado masculino y recién se volvió plenamente coeducativo en 1983.
Entre sus exalumnos figura el ex primer ministro británico Tony Blair, aunque Sky News aclara que no estuvo involucrado en la investigación.
Lady Smith subraya que siguen llegando testimonios y que la investigación continúa evaluando información vinculada a internados. El mensaje final, en línea con otros procesos de este tipo, apunta a que quienes tengan datos relevantes se contacten con el equipo de apoyo a testigos de la Inquiry.
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