El cine mundial despide a Catherine O’Hara, la inolvidable mamá de Kevin en Mi pobre angelito, fallecida a los 71 años en Los Ángeles tras una breve enfermedad; la noticia -confirmada por su agencia- golpeó a varias generaciones a la vez: fue Delia Deetz en Beetlejuice, Moira Rose en Schitt’s Creek y, para millones, la inolvidable Kate McCallister de Mi pobre angelito.
Macaulay Culkin, el niño prodigio que interpretó a Kevin y que en la vida real conservó con ella un vínculo afectuoso, le dedicó un post que se volvió tendencia: “Mamá. Pensé que teníamos tiempo. Quería más. Quería sentarme en una silla a tu lado. Te escuché. Pero tenía mucho más que decir. Te amo. Te voy a ver después”, escribió junto a un collage de dos fotos —una del rodaje y otra de su reencuentro en 2023—.

La despedida de Culkin no solo condensa la nostalgia de una saga que definió la Navidad para el mundo, también confirma que el lazo que forjaron en pantalla trascendió los sets. En diciembre de 2023, cuando él recibió su estrella en el Paseo de la Fama, O’Hara subió al escenario y lo celebró con un discurso tan cariñoso como lúcido: “Home Alone fue, es y será un clásico… y la razón por la que familias de todo el mundo lo vuelven a ver cada año es Macaulay Culkin”, dijo entonces, antes de definirse con humor como “la madre falsa que lo dejó solo en casa no una, sino dos veces”.
La confirmación del fallecimiento abrió una catarata de homenajes que cruzó generaciones y disciplinas. Pedro Pascal, compañero de O’Hara en la segunda temporada de The Last of Us, escribió que “hay menos luz en el mundo” sin ella; Joe Pesci, su colega en Mi pobre angelito, la despidió con un “fue una gran actriz, la vamos a extrañar”. En redes, el post de Culkin concentró la emoción colectiva: el actor, hoy de 45 años, cerró su texto con una promesa íntima —“Te voy a ver después”— que muchos fans leyeron como la forma más sencilla y humana de decir adiós.
Más allá del duelo, el impacto de O’Hara se explica por una carrera sin zonas grises. Nacida en Toronto y formada en el semillero de SCTV, encadenó una filmografía donde la comedia y la ternura convivieron con naturalidad: de las joyas de Christopher Guest (Waiting for Guffman, Best in Show, A Mighty Wind) a la maternidad atribulada de Kate McCallister que la cultura pop convirtió en meme y en refugio. Su consagración llegó con Moira Rose en Schitt’s Creek, papel por el que ganó el Emmy y el Globo de Oro y que la presentó a una nueva audiencia sin perder su filo.
El post de Culkin, sin embargo, devuelve la historia al primer plano que la hizo universal: la relación entre un chico y su madre. Ya en 2023, O’Hara había puesto en palabras aquello que el público intuía desde 1990: “¿Cómo sobrevive alguien a esa fama tan temprano? Con humor”, dijo al referirse a su “hijo” de ficción. Culkin, al llamarla “mamá” en su despedida, completó el círculo con una sencillez que desarma y que explica por qué su mensaje saltó de las redes a los portales del mundo entero.
Catherine O’Hara deja una obra entrañable y un vacío que se siente familiar. No solo porque alguna vez gritó “¡Kevin!” en un avión abarrotado, sino porque, como recordó Culkin, siempre hubo una silla para sentarse a su lado. El cine —y sus hijos adoptivos— hoy la lloran.

