La historia industrial argentina se narra a través de apellidos que parecen fundidos en el bronce, pero ninguno ha demostrado la capacidad de metamorfosis de la Casa Bemberg. Todo comenzó en 1852, cuando Otto Bemberg, un inmigrante alemán con una visión que trascendía los océanos, llegó al puerto de Buenos Aires.
Lo que inició como una empresa de importación de tejidos se transformó, en 1888, en un fenómeno cultural y económico: la Cervecería Quilmes. Sin embargo, la espuma del éxito cervecero fue solo el prólogo. Hoy, la estirpe ha dejado de mirar las góndolas para enfocar su poderío en las vastas latitudes del sur y las riquezas que esconden sus rocas.
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Vista aérea de Quilmes durante 1944. Foto: elquilmero.blogspot
La conquista territorial: 130.000 hectáreas en el fin del mundo
El mapa actual de la familia Miguens-Bemberg es una declaración de soberanía privada. El grupo ejerce el control sobre 130.000 hectáreas en la Patagonia, una extensión que los sitúa en la cúspide de la propiedad latifundista del país. Su presencia no es solo nominal; es estratégica. En Neuquén administran estancias de gran escala, mientras que en Santa Cruz poseen dos enclaves críticos: El Tranquilo y La Bajada.
A diferencia de sus históricas 199.000 hectáreas en la región pampeana —donde a través de Estancias Santa Rosa dominaron la cría de ganado y la industria láctea—, el desembarco en el extremo sur obedece a una lógica de integración productiva. Aquí, la ganadería convive (y a veces colisiona) con la minería.
La administración de estas tierras, bajo el sello de Patagonia Gold, busca extraer valor tanto de la superficie como de las vetas metalíferas. Esta ambición no ha estado exenta de roces: la firma mantuvo tensiones con la Estancia Telken, de la familia Nauta-Clark, al intentar realizar prospecciones de oro dentro de límites ajenos, evidenciando que para los Bemberg, el subsuelo no entiende de cercos.
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La cervecería Quilmes en 1910. Foto: revistamestiza.unaj.edu.ar
Calcatreu: El giro dorado de Carlos Miguens Bemberg
El movimiento más disruptivo de la dinastía ocurrió en 2006. Tras desprenderse de la icónica Quilmes, Carlos Miguens Bemberg no buscó el retiro, sino el riesgo. Inyectó su capital en sectores de alto impacto, convirtiéndose en el arquitecto del avance sobre el subsuelo rionegrino. Su apuesta principal es Calcatreu, un yacimiento situado en las cercanías de Ingeniero Jacobacci.
A través de su firma Black River Mine Inc., Miguens Bemberg controla el 43% de Patagonia Gold, consolidándose como el accionista mayoritario. La inversión en Calcatreu asciende a los 40 millones de dólares. No es para menos: este depósito de tipo epitermal resguarda recursos estimados que superan el millón de onzas de oro y plata combinadas. Es la transición definitiva de la industria del consumo masivo a la minería de metales preciosos.
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El proyecto Calcatreu en Río Negro representa una inversión estratégica de 40 millones de dólares.
Los hilos invisibles del control estratégico
La resiliencia de los Bemberg reside en su invisibilidad estratégica. Mientras el país los asocia con la cerveza o con la histórica marca de levaduras Calsa —que llegó a controlar el 92% del mercado local antes de su venta por 50 millones de dólares en 1992—, el grupo hoy maneja los insumos vitales del país.
Su participación activa en Central Puerto y Transportadora de Gas del Sur les permite influir en la matriz energética nacional, manejando desde la generación hasta la logística a gran escala.
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Puerto Bemberg en Misiones conserva 400 hectáreas de selva nativa para el turismo sustentable. En los jardines de la posada hay una capilla que diseñó el arquitecto Alejandro Bustillo. Foto: Puerto Bemberg
Del esplendor yerbatero al turismo de selva
Incluso en el Litoral, la huella de la familia es indeleble. En 1925, mediante la firma Safac, los Bemberg «colonizaron» Puerto Libertad, en Misiones, llevando luz eléctrica y telefonía a un rincón olvidado. Su emporio yerbatero llegó a abastecer el 10% del consumo nacional en 1948.
Hoy, ese pasado industrial se ha refinado bajo la mirada de herederos como Juan Manuel Zorraquin, quien transformó la antigua infraestructura en la Posada Puerto Bemberg. Este lodge de selva preserva una reserva de 400 hectáreas sobre el río Paraná, demostrando que el apellido también sabe interpretar la tendencia del turismo sustentable y la conservación ambiental.
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Durante el gobierno de Juan Domingo Perón, el grupo enfrentó el famoso Caso Bemberg. Foto: revistamestiza.unaj.edu.ar
Resiliencia ante la historia: El «Caso Bemberg»
El camino hacia la cima no fue lineal. En 1948, el grupo enfrentó su mayor amenaza: el gobierno de Juan Domingo Perón retiró su personería jurídica y nacionalizó sus activos bajo la ley 14.122. Fue el famoso Caso Bemberg, que buscó entregar las empresas a cooperativas obreras. El exilio y la intervención duraron una década, hasta que en 1959 los bienes fueron devueltos.
A fecha de enero de 2026, los Bemberg se consolidan como una élite empresarial con un ADN puramente nacional. Compiten con multinacionales en la gestión de infraestructura, finanzas y minería sustentable, probando que el verdadero secreto de Otto Bemberg no fue la cerveza, sino la inquebrantable capacidad de su descendencia para adaptarse a los vientos de cada siglo.
Fuentes: informes del Instituto Argentino de la Empresa Familiar, crónicas periodísticas con aportes de Redacción +P.



