Por la Redacción de Vive Caba
En un escenario global cada vez más polarizado, la situación de Cuba vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional. Las recientes amenazas provenientes de Washington no solo endurecen el histórico bloqueo, sino que plantean un nuevo desafío para la soberanía de la isla en un contexto de crisis económica global.
El «mal ejemplo» que persiste
Para muchos analistas, el ensañamiento con Cuba no responde solo a cuestiones económicas, sino al carácter simbólico de su modelo. A pesar de las carencias materiales profundas, exacerbadas por las restricciones comerciales, la isla mantiene indicadores sociales en salud y biotecnología que siguen siendo referencia en la región. Es, precisamente, ese «ejemplo» de desarrollo alternativo lo que parece incomodar en los centros de poder.
Presión máxima y respuesta interna
Las nuevas medidas buscan asfixiar los canales de suministro básico, afectando directamente la vida cotidiana del pueblo cubano. Sin embargo, la historia reciente demuestra que la presión externa suele generar un efecto de cohesión interna y una ola de solidaridad en diversos puntos de América Latina y Europa.
Desde las calles de Buenos Aires, diversas organizaciones sociales ya han manifestado su alerta ante lo que consideran una «ofensiva desmedida» que ignora los llamados de las Naciones Unidas para levantar las sanciones unilaterales.




