
El gobierno de El Salvador ha impulsado en los últimos meses la entrega masiva de paquetes escolares a estudiantes en todo el país, con distribución de materiales, uniformes y computadoras portátiles, en una medida que ha captado el interés de medios internacionales, como Primicias de Ecuador y diarios de Bolivia, por su potencial para reducir la brecha digital y transformar el sistema educativo.
La atención internacional sobre esta política educativa responde al contexto de profundas desigualdades digitales y educativas en toda América Latina. La digitalización acelerada tras la pandemia reveló fuertes carencias estructurales; en muchos países de la región el acceso a dispositivos y conectividad sigue siendo limitado, especialmente en áreas rurales y entre sectores más vulnerables. Frente a esta realidad, la estrategia salvadoreña se presenta como un modelo potencial para abordar los retos de equidad educativa y adaptación tecnológica que afectan a millones de estudiantes latinoamericanos.
De acuerdo con Primicias, el programa implementado por la administración de Nayib Bukele contempla la entrega de útiles, uniformes y dispositivos tecnológicos para alumnos de todos los niveles, en busca de mejorar la equidad educativa y el acceso a herramientas digitales. Durante la transmisión de la última entrega, periodistas ecuatorianos consultaron a especialistas sobre la posibilidad de replicar la medida en su país, abriendo así un debate en medios sudamericanos sobre la viabilidad de este tipo de iniciativas y los recursos necesarios para sostenerlas.
El aspecto tecnológico del programa ha sido señalado como clave por analistas. Según Primicias, la dotación de computadoras permite que estudiantes tanto de zonas rurales como urbanas accedan a plataformas digitales y materiales educativos en línea. Observadores citados por el medio sostuvieron que esta acción puede reducir de forma significativa las desigualdades profundas en el acceso a la educación, en particular donde la infraestructura tecnológica es limitada.
El debate se ha trasladado también a Bolivia, donde periodistas de La Razón consultaron expertos sobre el impacto potencial de una estrategia similar. Un analista consultado indicó: “La entrega de paquetes escolares con computadoras podría transformar el sistema educativo y reducir la brecha digital en Bolivia”.
Las autoridades educativas salvadoreñas han defendido el programa como una inversión a largo plazo en el sistema educativo y el desarrollo económico futuro del país. Según datos oficiales citados en la cobertura regional, más de un millón de estudiantes han recibido computadoras y materiales escolares desde el lanzamiento de la política. Funcionarios han destacado que estos esfuerzos contribuyen de modo directo a la mejora de las tasas de permanencia escolar y el rendimiento académico.
A pesar del interés regional, Primicias y otros medios han subrayado que la posibilidad de replicar el modelo salvadoreño enfrenta barreras. La experiencia de El Salvador pone de manifiesto que la implementación de políticas tecnológicas a gran escala requiere voluntad política sostenida, asignaciones presupuestarias suficientes y coordinación entre distintos sectores del sistema educativo. En países con recursos limitados o menor capacidad institucional, la replicabilidad de estas medidas aún plantea interrogantes.
Durante la discusión en Bolivia, expertos advirtieron sobre la necesidad de evaluar cuidadosamente la sostenibilidad financiera y la integración de tecnologías en los currículos educativos antes de adaptar modelos extranjeros.

Algunos medios regionales enfatizaron que la transformación educativa estructural depende de la capacidad de los gobiernos para diseñar políticas de largo plazo que superen las brechas tecnológicas y sociales.
En la cobertura de Primicias, se destacó además el interés inmediato de periodistas ecuatorianos al preguntar si una política como la de El Salvador podría aplicarse en su país o convertirse en referencia regional.

