Receta paso a paso de una bebida refrescante que mejora la digestión, aporta vitamina C y tiene efecto diurético, entre otros beneficios para la salud.
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Redacción El País
Dulce, jugosa y bien veraniega, el ananá suele ganarse un lugar en postres, licuados y bebidas refrescantes. Pero, en la mayoría de los casos, solo se aprovecha su pulpa y el resto termina en la basura. Lo que pocos saben es que la cáscara concentra nutrientes y propiedades que permiten transformarla en una bebida liviana, sabrosa y muy fácil de preparar.
Aprovechar la cáscara de la ananá no solo evita el desperdicio, sino que también suma una alternativa natural para hidratarse durante las comidas. Convertida en agua fresca, resulta ideal para acompañar platos livianos y sumar beneficios al día a día.
Qué propiedades tiene la cáscara de la piña
Originaria de América tropical, la ananá tiene una larga tradición de uso en distintas culturas de la región. Según registros de la medicina tradicional, se le atribuyen efectos digestivos, antiinflamatorios y depurativos que han sido valorados durante generaciones.
En distintas zonas se la ha utilizado como apoyo para molestias renales y para el control de la glucosa, combinada con otros ingredientes naturales en forma de infusiones. Más allá de estos usos, su presencia cotidiana la convirtió en una fruta clave en bebidas y preparaciones refrescantes.
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En el caso puntual del agua elaborada con la cáscara, se trata de una forma práctica de aprovechar casi toda la fruta y acceder a nutrientes como vitamina C, calcio, potasio y zinc. Además de su sabor suave y refrescante, esta bebida ofrece varios aportes:
- Contiene bromelina, una enzima que ayuda a la digestión al facilitar la descomposición de las proteínas.
- Aporta vitamina C, fundamental para la producción de colágeno, el cuidado de la piel y el fortalecimiento de articulaciones, uñas y cabello.
- Tiene efecto diurético, lo que contribuye a la eliminación de líquidos retenidos.
- Refuerza el sistema inmunológico y colabora en la defensa frente a infecciones.
Por su bajo aporte calórico, el agua de cáscara de ananá se integra sin dificultad a una alimentación equilibrada como opción hidratante y natural. También puede combinarse con ingredientes como jengibre, limón, hierbabuena o pepino para crear variantes digestivas, refrescantes o reconfortantes.
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Cómo preparar agua de cáscara de ananá
Ingredientes:
- 3 tazas de agua
- Cáscara de 1 ananá bien lavada (o el ananá con cáscara cortada en trozos)
- Miel a gusto
- Hielo
Preparación:
Llevar el agua a hervor en una olla. Agregar la cáscara de piña y cocinar a fuego medio durante unos 10 minutos para extraer su sabor. Retirar del fuego, colar y dejar reposar unos minutos. Licuar la infusión con la miel hasta lograr una mezcla homogénea. Servir bien fría, con hielo. Para una versión más suave y cremosa, puede sumarse un chorrito de leche evaporada y una pizca de canela en polvo.
Con pocos ingredientes y aprovechando al máximo la fruta, esta agua de cáscara de ananá se convierte en una alternativa refrescante, nutritiva y fácil de incorporar a cualquier comida del día.
Con base en El Universal/GDA
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