La inauguración del nuevo aeropuerto Jorge Chávez en Lima marca el comienzo de una fase en la que Perú aspira a establecerse como un punto clave en América. La terminal inició operaciones en junio, con el compromiso de incrementar la capacidad y atraer un mayor número de conexiones internacionales.
Este proyecto surge como respuesta a la necesidad de actualizar la infraestructura aeroportuaria de la capital. Con una inversión millonaria y nuevas pistas, las autoridades junto con la concesionaria tienen la expectativa de optimizar la experiencia del pasajero y proporcionar condiciones técnicas que favorezcan el tránsito y las conexiones en la región.
Infraestructura y capacidades esenciales para el desarrollo
La antiguo aeropuerto quedará destinado a operaciones logísticas y mantenimiento, liberando antigua infraestructura para usos complementarios.
Además de más espacio físico, la terminal incorpora equipos de inspección y controles migratorios automatizados que reducen trámites manuales y aceleran el tránsito.
La nueva terminal suma una superficie amplia y decenas de puertas de embarque pensadas para un flujo mucho mayor de pasajeros y operaciones. La obra incluye una segunda pista que, combinada con la ya existente, permitirá coordinar despegues y aterrizajes para elevar la frecuencia de movimientos por hora.

Riesgos y desafíos en la operación empresarial
El calendario de apertura no estuvo exento de retrasos: la inauguración original prevista para diciembre fue postergada hasta junio para garantizar seguridad y un arranque ordenado. Persisten, sin embargo, cuestionamientos sobre puntos sin resolver, como la insuficiencia de espacio para funcionarios de Migración o la falta de acceso peatonal directo, que podrían generar cuellos de botella.
Los críticos advierten que la congestión vial en la zona y la necesidad de mejores accesos obligan a las autoridades a acelerar soluciones complementarias para evitar largas esperas y contratiempos que limiten el potencial de la nueva terminal.
Impacto regional y metas de tráfico
Según el ministro Raúl Pérez Reyes, “la inauguración de este moderno aeropuerto marcará un hito para el desarrollo económico y turístico del país”. La concesionaria aspira a multiplicar las conexiones y elevar el porcentaje de pasajeros, transformando a Lima en un punto de enlace competitivo frente a hubs como Bogotá o San Pablo.
El objetivo operativo es ambicioso: maximizar la capacidad hasta cifras regionalmente comparables y atraer a aerolíneas que aprovechen la ubicación geográfica de Lima para optimizar rutas entre América del Norte y del Sur.

