Un equipo de científicos españoles ha desarrollado una tecnología revolucionaria que permite cultivar tomates usando alrededor de la mitad del agua y los fertilizantes convencionales sin sacrificar el rendimiento de producción.
El logro marca un avance significativo en la agricultura sostenible y tiene el potencial de transformar la forma en que se cultivan hortalizas en un contexto mundial marcado por el cambio climático y la escasez de recursos hídricos.
La agricultura tradicional consume una gran cantidad de agua y fertilizantes, dos recursos cada vez más escasos y costosos. En muchas regiones del planeta, incluida España, la sequía prolongada y el estrés hídrico dificultan la producción agrícola y obligan a los agricultores a buscar soluciones innovadoras.
El nuevo sistema busca precisamente reducir el uso de agua y fertilizantes hasta en un 50%, manteniendo -e incluso mejorando en algunos casos- la capacidad productiva de los cultivos de tomate.

¿En qué consiste el sistema?
Aunque los detalles técnicos completos aún no han sido revelados públicamente en artículos científicos independientes, según la información publicada por El Guardarramista, el sistema combina estrategias de gestión mejorada del riego, tecnologías inteligentes de cultivo y una nutrición más eficiente de las plantas para alcanzar estos ahorros.
Este enfoque se alinea con métodos ya conocidos en agricultura de precisión, como los sistemas de riego por goteo de alta tecnología y la agricultura hidropónica, que pueden reducir el consumo de agua hasta en un 90 % en comparación con métodos tradicionales.
Este avance no solo tiene implicaciones para los agricultores españoles. El mundo enfrenta un panorama en el que la demanda de alimentos continúa creciendo, mientras que los recursos naturales, especialmente el agua dulce, están bajo presión debido al cambio climático, la contaminación y la desertificación.
En España, por ejemplo, la producción intensiva de hortalizas en regiones como Almería depende en gran medida de sistemas de invernadero tecnificados que requieren grandes cantidades de agua. La reducción efectiva del uso de recursos en cultivos como el tomate puede aliviar parte de esa presión.

Impacto económico y medioambiental
Los tomates son uno de los cultivos más importantes en España, tanto para consumo interno como para exportación. Sin embargo, en campañas recientes ha registrado variaciones en las exportaciones de tomate, incluyendo descensos en volumen que afectan la balanza comercial agrícola.
Reducir los insumos agrícolas no solo puede disminuir los costos de producción, sino también minimizar la huella hídrica y ambiental del cultivo, algo que cada vez valoran más los consumidores y los mercados internacionales.
Este tipo de innovaciones suelen surgir de colaboraciones entre universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas y agricultores. La transferencia de tecnología al campo es clave para que los avances científicos se traduzcan en mejoras concretas en la productividad y sostenibilidad de la agricultura.
Además, herramientas digitales de apoyo al riego y a la toma de decisiones agrícolas están cada vez más presentes en la agricultura moderna, ayudando a los productores a optimizar el uso de recursos gracias al análisis de datos, sensores de humedad y modelos predictivos.

