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Nuevos detalles del iPhone plegable: filtran dos modelos y una desventaja difícil de disimular

Durante años, la ausencia de un iPhone plegable fue defendida —incluso celebrada— por parte del ecosistema Apple. Las razones se repetían: pantallas frágiles, bisagras poco confiables y un formato no del todo aceptado masivamente.

No obstante, la manzanita tendría todo listo para lanzarse a competir en un segmento en el que lleva una clara desventaja frente a Samsung, Motorola y varias marcas chinas.

Según reconstruyen distintas fuentes de la industria, Apple lleva al menos cinco años trabajando internamente en prototipos de teléfonos plegables, aunque sin haber encontrado todavía una fórmula que considere lista para el mercado.

La información más reciente, atribuida a Mark Gurman (Bloomberg), vuelve a poner el tema sobre la mesa: Apple no estaría desarrollando un solo modelo plegable, sino al menos dos conceptos distintos. Uno con formato tipo libro, similar al Galaxy Z Fold, y otro de tipo concha, en la línea de los Galaxy Z Flip o los Motorola Razr.

Hasta el momento no hay anuncios oficiales ni fechas confirmadas, pero el dato refuerza una idea que ya circula en la industria: Apple no ignora el segmento.

El punto no es menor. Mientras Apple evalúa, Samsung llegará en 2026 a su octava generación de plegables, como resultado de años de prueba y error. Desde 2019, la compañía surcoreana fue puliendo bisagras, reduciendo el pliegue visible, ajustando el peso y, sobre todo, desarrollando un software pensado para pantallas flexibles, con multitarea real y continuidad entre formatos.

En ese contexto, la eventual llegada de un iPhone plegable no implicaría inaugurar una categoría, sino entrar a un terreno ya explorado, donde Samsung, y en menor medida otros fabricantes chinos, llevan ventaja industrial y conceptual.

Llegar tarde no siempre es un problema para Apple

El formato tipo libro, otra de las posibilidades. (Foto: gentileza La Vanguardia)

La compañía que conduce Tim Cook tiene antecedentes claros de desembarcos tardíos que terminaron ordenando mercados: el iPhone no fue el primer smartphone, ni el Apple Watch el primer reloj inteligente. Sin embargo, el caso de los plegables presenta una diferencia clave: el formato ya encontró su público, aunque siga siendo minoritario, y evolucionó sin Apple como actor central.

El Galaxy Z Flip dejó de ser un experimento para transformarse en un dispositivo productivo, pensado para usuarios que priorizan multitarea, lectura, trabajo en pantalla grande y consumo audiovisual. No es un producto masivo, pero sí uno estabilizado.

En ese escenario, Apple enfrenta un dilema distinto al de otras épocas: no solo debe mejorar lo existente, sino justificar por qué su propuesta llega después de siete años de aprendizaje ajeno.

Los rumores indican que la compañía de Cupertino estaría probando distintas soluciones para bisagras, durabilidad del panel y consumo energético, tres de los puntos históricamente más criticados de los plegables. La cautela encaja con la lógica de Apple, pero también expone una realidad: el estándar de calidad ya no lo fija ella, sino Samsung.

El espejo de la familia Galaxy Z

Galaxy Z Flip 7, de Samsung. (AP Photo)

El Galaxy Z Flip y Fold 8, todavía no fueron presentados oficialmente, pero se perfilan como una evolución incremental más que como una revolución. Y ahí está, justamente, su principal fortaleza: cada generación suma pequeñas mejoras pero constantes.

Desde una mejor integración entre pantallas, menor espesor, más resistencia y un sistema operativo que exige un desarrollo de aplicaciones en formato plegable desde el inicio.

Para Apple, observar ese recorrido es inevitable. Un eventual iPhone plegable no será evaluado solo como novedad, sino como comparación directa frente a un producto maduro. Y en ese duelo, no alcanzará con llegar tarde y bien: hará falta llegar distinto.

Por ahora, todo sigue en el terreno de los rumores. Pero el solo hecho de que el iPhone plegable vuelva a aparecer en informes confiables sugiere que Apple empieza a aceptar una realidad incómoda: el mercado de los plegables ya no es una promesa futura, sino un presente dominado por otros.

El factor que Apple no suele ignorar: usuarios que se van

Más allá de la madurez técnica del formato, hay un dato que empieza a incomodar a Apple y que ayuda a explicar por qué el iPhone plegable vuelve una y otra vez a la agenda de rumores: usuarios históricos de iPhone que están migrando a teléfonos plegables tipo concha.

Según datos compartidos por Motorola, referente también del segmento, uno de cada cinco compradores del Razr en Estados Unidos venía de un iPhone. Allison Yi, responsable de operaciones de producto de Motorola en América del Norte, fue directa al describir el fenómeno: “Es, definitivamente, la familia de productos en la que más usuarios de iPhone vemos pasarse a nuestra marca”.

El número no alcanza para alterar el dominio de Apple en ventas globales, pero funciona como una señal clara. En un mercado de smartphones que lleva años estancado —con caídas en los envíos totales y pocas innovaciones disruptivas—, el factor de forma vuelve a pesar. Y el formato plegable, especialmente el tipo “tapita”, aparece como una de las pocas novedades capaces de romper la inercia.

Durante décadas, los informes de la industria mostraron un flujo constante de usuarios que migraban de Android a iOS. Lo llamativo de este caso es que el movimiento se invierte, aunque sea en escala reducida, y no por una función puntual o por precio, sino por una experiencia de uso distinta.

El atractivo no está en una app exclusiva ni en un ecosistema cerrado, sino en el diseño: un teléfono que se pliega, ocupa menos espacio y propone otra relación con la pantalla.

En ese contexto, la ausencia de Apple en el segmento plegable deja de ser una cuestión filosófica —“no lanzamos algo hasta que esté perfecto”— para convertirse en una decisión con costo potencial no inmediato, pero sí acumulativo.

La historia reciente de la industria tecnológica muestra que ignorar cambios de formato durante demasiado tiempo puede erosionar liderazgos que parecían intocables. Y eso para Apple resulta imperdonable.

SL

Redacción

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