El torbellino mediático en torno a los correos electrónicos que intercambiaba Jeffrey Epstein con influyentes y acaudaladas personalidades sigue en pleno apogeo. Desde que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasificó los archivos de la causa contra el difunto financista, acusado de tráfico y abuso sexual de menores, salieron a la luz más detalles.
La casilla de mails de Epstein permaneció activa incluso durante su arresto y posterior detención. Desde la cárcel el magnate le enviaba mensajes a su círculo de amistades y sus contactos más frecuentes.
Todo ese material fue expuesto al público, con algunos nombres de destinatarios y direcciones de correo electrónico tachados para preservar su identidad.

El 24 de abril de 2009, mientras cumplía una condena de 18 meses en una cárcel de Palm Beach y se le permitía trabajar en libertad condicional, Epstein mandó un mail que decía: «¿Dónde estás? ¿Estás bien? Me encantó el video de tortura».
Aunque no se conocía a quién estaba dirigido, según reporta la agencia de noticias Bloomberg News, el fiscal general adjunto Todd Blanche identificó ese mensaje con el número del archivo EFTA00666117, donde se menciona al Sultán Ahmed Bin Sulayem.
Los correos electrónicos de Jeffrey Epstein y «El Sultán Bin Sulayem»
Epstein mantuvo correspondencia con Sulayem durante más de una década, incluso después de haber sido encarcelado en 2008. La confianza entre ambos se demuestra en el tono de sus conversaciones, algunas sobre experiencias sexuales.
Apodado por Epstein como «El Sultán», Bin Sulayem es un magnate emiratí reconocido por su liderazgo en el transporte marítimo mundial , y actualmente es el CEO del Grupo DP World, el gigante logístico con sede en Dubái.

Ambos compartían contactos comerciales y políticos, se favorecían en acuerdos mutuos, pero también se comunicaban sobre asuntos personales y las visitas a Little Saint James, la isla caribeña privada de Epstein.
En uno de los correos Sulayem le confirmó que planeaba asistir a la inauguración de un puerto deportivo cerca de la isla en 2008. En ese momento, el multimillonario árabe dirigía tanto DP World como su empresa matriz estatal, Dubai World, y supervisaba una amplia cartera de negocios, antes de atravesar la crisis financiera de 2010.
Epstein se ofreció a ser su nexo en varias presentaciones comerciales con figuras de alto perfil. En lo que parece ser una referencia de arrendamiento de propiedad, Epstein escribió: «Sultan Bin Sulayem tiene un patrimonio neto de más de 100 millones de dólares; lo conozco desde hace más de 8 años y responderé personalmente por él y por cualquier información que proporcione en relación con esta solicitud».

En otro mail que data de 2015, Sulayem le contó a Epstein que tuvo una aventura con una estudiante de intercambio extranjera. «Se comprometió, pero ahora volvió conmigo; es el mejor sexo que he tenido, un cuerpo increíble«, le había dicho al financista.
También hablaron de una masajista rusa del «spa privado» de Epstein a la que Sulayem le habría conseguido un puesto de aprendiz en un hotel cinco estrellas de Turquía para que tuviera «otras experiencias superadoras».
Además se difundieron imágenes que habían sido confiscadas por la policía federal, donde se ve a Sulayem cocinando junto a Epstein. En otros correos obtenidos por Bloomberg muestran a Sulayem hablando de sus propios intentos de conocer a una supermodelo en 2007.
«Tras varios intentos durante meses, logramos vernos en Nueva York. ¡Hay un malentendido! ¡Ella quería negocios, mientras que yo solo quería sexo!«, le dijo Sulayem.

«Alabado sea Alá, todavía hay gente como tú», le respondió Epstein. Días antes de su arresto en 2019, el magnate hizo circular una lista de contactos que incluía a Bin Sulayem, a quien definía como un «amigo personal cercano«.
El caso Epstein: el documental de Netflix que destapó cómo hizo una fortuna de 630 millones de dólares
Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico, el documental de Netflix con cuatro episodios llenos de revelaciones, se estrenó en 2020, y ahora vuelve a ser vista por millones de usuarios en la plataforma de streaming.
La forma de plasmar la historia se basa en un libro publicado en 2019, del famoso novelista de policiales James Patterson, Asquerosamente rico: La impactante historia real de Jeffrey Epstein, el escándalo sexual del multimillonario.
La miniserie muestra quién era Jeffrey, una especie de «caballero misterioso«, un hombre con propiedades extremadamente caras en Nueva York, en París, en las Islas Vírgenes, en Florida, que se trasladaba en sus jets privados de un lugar al otro y siempre estaba en todas las fiestas de las élites.
Patterson fue uno de los productores de la serie, y Joe Berlinger, candidato al Oscar por uno de sus documentales en 2012, fue el otro productor. Dirigido por una mujer, la cineasta Lisa Bryant, quien empezó a entrevistar a las víctimas -una de ellas fue la difunta Virginia Giuffre, ocho meses antes del arresto de Epstein, en julio de 2019.
Las revistas de la época lo describían como «uno de los hombres mejor conectados del país», pero los orígenes de su repentina fortuna eran más que llamativos. Tenía un patrimonio estimado en más de 630 millones de dólares.
Se dedicaba a las finanzas, pero nadie sabía exactamente cuál era su trabajo. La carrera de Epstein comenzó en 1970, cuando consiguió un trabajo como profesor de matemáticas en una prestigiosa escuela privada en Manhattan.
Allí conoció a Alan Ace Greenberg, en aquel entonces jefe de la firma de inversión Bear Stearns, gracias a que le daba clases particulares a su hijo. Él le consiguió un trabajo en Stearns, y una década después Epstein renunció para fundar su propia firma de asesoría financiera.
Se convirtió en un multimillonario de Wall Street a la velocidad de la luz. Según el documental, la fuente de sus ingresos fue mediante un esquema piramidal, y así comenzó a cometer delitos, tanto de índole financiera como de tráfico y abuso sexual a menores de edad.

Su fachada de éxito se cayó en 2005, cuando la policía de Palm Beach en Florida empezó a investigarlo. Una mujer denunció que su hijastra de 14 años había sido llevada a la mansión de Epstein por otra chica y que le habían ofrecido 300 dólares para desnudarse y dar masajes al magnate.
Enseguida se destaparon cientos de casos similares y se supo que llevaba a las chicas hasta su isla privada en el Caribe en un avión llamado «Lolita Express«.
A partir de ahí, el FBI identificó más de 30 potenciales víctimas, la mayoría de entre 13 y 16 años. Los abogados del magnate y el entonces fiscal Alex Acosta, acordaron que Epstein enfrentara una sentencia inusualmente leve por cargos de prostitución: pasó 13 meses en la cárcel, pero se le permitía salir todos los días para atender «sus negocios».
Después de que Epstein cumplió su «condena», se dedicó a lavar su imagen. En 2010, a los pocos meses de su libertad, ya almorzaba en su casa de Manhattan con las estrellas televisivas Katie Couric y George Stephanopulos.
Fue arrestado nuevamente el 6 de julio de 2019, acusado de cometer diversos abusos sexuales de menores a nivel federal. El 10 de agosto de 2019 Epstein fue encontrado muerto en una cárcel en Manhattan, justo antes de que pudiera ser juzgado. Tenía 66 años.
La versión oficial de la policía fue que el magnate se ahorcó en su celda, pero el repentino fallecimiento generó un sinfín de teorías especulativas. Mientras el caso Epstein aún genera revuelo, quien continúa encarcelada en una prisión federal de Estados Unidos es Ghislaine Maxwell, tildada como «la socia», cuyo rol consistía en el reclutamiento y la manipulación de menores, a quienes atraía mediante falsas promesas de oportunidades académicas, laborales o vinculadas al modelaje.

