Por primera vez desde que asumió el gobierno de la provincia en 2019, Axel Kicillof afronta el riesgo serio de un paro de docentes que afectaría el inicio del ciclo lectivo en un sistema educativo que abarca a casi cinco millones de alumnos.
Después de intensas gestiones como parte de la paritaria entre gremios y autoridades, la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) resolvió disponer una medida de fuerza para el 2 de marzo, fecha prevista para la reapertura de las aulas en todos los establecimientos educativos.
La oferta oficial de 3% de aumento para febrero también fue rechazada por el plenario de Secretarios Generales de Suteba, la entidad más masiva de maestros y profesores que responde a Roberto Baradel. Pero en este caso, no se anunciaron paros contra Kicillof. «Seguiremos esperando una nueva propuesta», dijeron en la entidad que -por cuerda separada- tiene definido adherir a una protesta nacional impulsada por Ctera, el 2 de marzo.
Esto significa que el debut de la actividad escolar en provincia quedaría postergada por protestas, si este escenario no se modifica.
“El congreso de la FEB decidió el no inicio del ciclo lectivo tras considerar insuficiente la oferta salarial presentada por el Gobierno”, informaron este viernes al mediodía desde ese gremio, que tiene más de 60.000 afiliados en jardines de infantes, primarias y secundarias estatales de toda la Provincia.
Es el segundo sindicato más importante detrás de Suteba, la entidad conducida por Roberto Baradel, sindicalista alineado con el gobierno provincial y que se muestra más proclive a aceptar las ofertas salariales que fija Kicillof.
Desde que Kicillof llegó a la Gobernación, todos los años se cerraron acuerdos paritarios con los sectores gremiales que representan a los educadores. Por eso, el Gobernador podía exhibir que en su gestiónn nunca se perdieron días de clases por huelgas vinculadas con reclamos a su gestión.
Asoma una fisura entre los sindicatos docentes, abierta por diferentes posicionamientos políticos y por diferencias en los planteos gremiales. La “Federación Sarmiento” siempre mantuvo un perfil ligado a requerimientos sectoriales, indiferente a los lineamientos de los gobiernos provinciales. Desde hace más de dos décadas conforma -junto a otras entidades afines- el Frente de Unidad Gremial bonaerense (FUDB). Desde allí se negociaron (con acuerdos o sin ellos) las pautas salariales y las condiciones laborales de los maestros y profesores de Buenos Aires. Públicos y privados.
Pero la FEB viene de rechazar el acuerdo anterior que las demás organizaciones del FUDB aceptaron. Eso fue hace un mes, cuando los docentes recibieron un aumento acumulado del 4,5% equivalente a poco más de 37 mil pesos después de meses sin actualizaciones. Además, el año pasado, en mayo, convocaron a un paro de 24 horas que fue cuestionado por el gobierno bonaerense e incluso anunciaron sanciones por inasistencia.
O sea, presentaba algunos conatos de rebelión a la gestión de Kicillof. Ahora se consolida esa línea. “Se descartó una oferta que no logra recomponer nuestros salarios y que finalmente se plasmó en un rechazo unánime”, explicó la presidente de la FEB, Liliana Olivera, y explicó que “el Congreso facultó además al Consejo Directivo para llevar adelante diferentes acciones gremiales”. Esto significa -entre otras cuestiones- que si en los las poco más de dos semanas que restan para el anunciado paro, se concreta alguna mejora “razonable”, la conducción gremial podría retrotraer la medida. O bien, agudizarla.
Ahora, según trascendió de fuentes sindicales, la administración provincial propuso en la paritaria, una mejora del 3% para los sueldos de febrero. De acuerdo con la interpretación sindical representa “un 1.5% neto, porque se aplica sobre los básicos de diciembre”, que ya tuvieron un ajuste de 1,5%.
Con este esquema, el salario de un docente que ingresa al sistema sería de $ 762.200; un maestro de grado con “quinta hora” (jornada extendida) $ 961.000 y un docente que logra jornada completa (dos cargos) llegaría a $ 1.524.300.
SC

