El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, lanzó una dura advertencia a Estados Unidos y aseguró que una eventual decisión de Washington de apoyar intentos de separación de Taiwán podría derivar en una confrontación directa entre ambas potencias.
Durante su exposición en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania, el jefe de la diplomacia china reafirmó que la política de “una sola China” constituye un principio innegociable para Beijing y alertó sobre el riesgo de que Estados Unidos avance en una estrategia que implique “instigar y conspirar para dividir China a través de Taiwán, cruzando la línea roja de China”.
La “línea roja” de China
Wang sostuvo que el gobierno de Xi Jinping mantiene un compromiso firme con la unidad territorial y dejó en claro que no aceptará que la isla sea utilizada como herramienta de presión geopolítica.
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China tensiona la relación con EEUU.
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“Esperamos que Estados Unidos escoja un enfoque positivo y pragmático, pero también estamos preparados para responder ante diversos riesgos”, afirmó.
En ese contexto, el canciller recordó que Washington es el principal proveedor de armamento de Taiwán y señaló que, ante una eventual escalada militar, las autoridades taiwanesas dependerían en gran medida del respaldo estadounidense.
Las declaraciones se produjeron en un momento de creciente tensión en el estrecho de Taiwán, donde Beijing considera cualquier intento de independencia formal como una amenaza directa a su soberanía.
Advertencias a Japón
La tensión diplomática también alcanzó a Japón. Wang dirigió fuertes críticas a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, a quien acusó de impulsar una deriva militarista peligrosa.
El funcionario chino advirtió sobre el riesgo de “revivir el militarismo” y sostuvo que “el fantasma del militarismo continúa acechando”, en alusión a homenajes en territorio japonés a figuras vinculadas con crímenes de guerra y a recientes posicionamientos sobre Taiwán.
En un mensaje con fuerte carga histórica, Wang recordó la guerra chino-japonesa de 1937 a 1945 y lanzó una advertencia explícita: “Si decides jugártela de nuevo, la derrota será todavía más rápida y devastadora”.
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Sanae Takaichi, primera ministra de Japón.
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El canciller contrastó la actitud de Tokio con la de Alemania, al señalar que Berlín asumió plenamente su responsabilidad histórica tras la Segunda Guerra Mundial y adoptó legislación estricta contra el discurso militarista, algo que, a su juicio, Japón no realizó con la misma profundidad.
Giro en las relaciones
El endurecimiento del discurso japonés quedó expuesto luego de que Takaichi insinuara una posible reacción militar si China interviene en Taiwán. La mandataria impulsa una reforma de la Constitución pacifista vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de flexibilizar las limitaciones sobre las Fuerzas de Autodefensa.
Desde Beijing interpretaron esas declaraciones como una eventual alineación de Japón con la estrategia estadounidense en Asia y exigieron disculpas oficiales.
En el cierre de su intervención en Múnich, Wang Yi apeló a las lecciones de la historia y sostuvo que cualquier movimiento que cruce la “línea roja” respecto a Taiwán podría alterar gravemente la estabilidad regional, en un contexto en el que la rivalidad estratégica entre China y Estados Unidos continúa profundizándose.

