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Noemí Frenkel: «El enemigo muchas veces está adentro»

«En el cotidiano, la escritura es el lugar que más busco cultivar y donde necesito estar», dice Noemí Frenkel, que acaba de publicar Bosque migrante. Una judía se desarma (Milena Caserola, 2025). Esta novela bordea el género autoficción, y lo excede. Es, además de una memoria, una crónica de viaje, una investigación sobre sus antepasados asesinados en el Holocausto y, más que nada, una reflexión ensayistica, literaria y poética, pero también política, sobre cómo su orígen se relaciona con el presente y el conflicto entre Israel y Palestina. Por si faltara algo a la mamushka, el libro es, incluso, una forma de reinventarse, desde distintos lugares.

Noemí Frenkel es autora de Una judía se desarma (Milena Caserola). Foto: gentileza.

Figura reconocida en cine, teatro y televisión, Frenkel forjó una carrera internacional de actriz, primero, y luego en la dramaturgia, como autora y directora. A la par, menos a la vista, su vínculo con la literatura siempre estuvo presente.

Dice que es admiradora de Simone de Beauvoir desde la adolescencia y escribió la pieza teatral Casandra iluminada, publicada en 2015 por el Centro de Estudios Latinoamericanos de Teatro (CELCIT).

Mientras cautivaba audiencias con roles clave de la televisión como el unitario Nosotros y los miedos, en 1984; numerosos papeles en el teatro independiente, comercial y oficial; y roles cinematográficos en películas como, entre otras, Últimas imágenes del naufragio (Eliseo Subiela, 1989), ella también pensaba en la escritura.

Esta pasión la llevó a rearmarse en un escenario nuevo: el de las letras. Y salió a buscar un público lector. Metódica, como con su trayectoria actoral, puso su ojo y talento en la literatura. En 2018 participó con un cuento en la antología Los bordes de la biología (Evaristo editorial); en 2021 salió su primer libro de poemas, Trazos de la serpiente (Salta el pez); y en 2023 se licenció en la carrera de Artes de la Escritura, de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), con uno de los mejores promedios.

Su primera novela, Cuerva, es de 2024 y este nuevo libro fue, en un principio, su tesis de licenciatura, cuenta, pero tuvo la necesidad de seguir expandiendo, o profundizando el tema.

Ahora Frenkel integra a la actriz con la escritora. Coordina talleres de teatro y ensaya la obra Matria, dirigida por María Victoria Menis, que se va a estrenar en abril. En Bosque migrante. Una judía se desarma se nutre de diversos géneros literarios de ficción y no ficción para armar una obra que resulta un acto de resistencia ética.

A lo largo de la historia, hipnótica por momentos, la autora confronta el trauma familiar silenciado del Holocausto con su propia crisis de identidad generada por el conflicto palestino-israelí posterior a octubre de 2023, en una búsqueda por nombrar la injusticia y liberarse de los mandatos.

«Hay cuestiones que a mí me preocupan, angustian y siento que me interpelan. Es como si me aceptaran, me llamaran. Por eso necesité escribirlas. Eso en lo personal, en lo más íntimo. Pero también para poder convidar esas cuestiones a otras personas y ver que pasa. Me emociona mucho que están leyendo el libro y se movilizan, que de pronto necesitan hablar del tema también», cuenta.

–¿Qué te motivó a indagar en tu historia familiar?

–Poco tiempo después de la muerte de mi mamá tuve un sueño y al despertar me quedó pregnada la imagen de un bosque. Entendí que había algo, aunque en ese momento no sabía bien qué. Escribí un texto breve, unas frases, y ahí encontré la primera punta del ovillo, que tenía que ver con unas presencias. Había algo espectral en aquella primera intuición que supe tenía que ver con Polonia y mi familia. La que conocí y la otra, la que siempre había que suponer que había existido, porque nunca nadie me había hablado de ellos. Así se incubó la idea, incluso la de hacer el viaje concreto.

–Lo terminaste, según consignas, en Iom kippur de 2025. Pero lo empezaste antes del 7 de octubre de 2023. ¿El atentado de Hamas cambió el rumbo del material?

–Comencé antes, pero la última parte la escribí con posterioridad a esa fecha. El final fue un ensayo sobre actualidad, casi.Tuve que reconocer que había algo del motor del libro que se volvía a poner en crisis. Lo que estaba en tensión en principio era el silencio familiar acerca de esos parientes, la negación del trauma. Mi mamá era la representante de ese silencio, ella encarnaba para mí eso a lo que me revelaba, de estar hablando de la persecución, del antisemitismo, pero no de esas muertes. Creo que ahí había culpa por la supervivencia. Y yo ya había escrito sobre mi rebeldía a ese mandato judaico, y vi que esto era también otra forma de seguir reeditando el no hablar de un dolor. Por eso lo tuve que nombrar. Armarse y desarmarse es muy plástico, elástico. Yo había cambiado cierta pieza de mi rompecabezas y me volvía a edificar e identificar con algo que de pronto volvió a ser una cosa estructurada. Creo que hay que estar más en la incógnita, y hacia ahí voy siempre. Mi compromiso ético pasa por ahí. No se trata solamente de rebelarse contra algo que está representado como el enemigo. El enemigo muchas veces está adentro. Y negar o silenciar eso lleva a suspender el pensamiento crítico, el rigor intelectual, incluso la sensibilidad.

–Ya publicaste libros de dramaturgia, poesía, novela de ficción y esta, de no ficción. ¿Seguís con un libro de cuentos, así hacés todo?

–Tengo muchos cuentos escritos, algunos terminados y otros pidiendo pista, pero todavía no los veo como un libro. En realidad, me parece que estoy empezando con otra novela. Pero aún no lo sé. Ensayo la obra de teatro y también escribo suelto, algunas cosas. Y aunque volver al teatro me entusiasma mucho, ahora mismo el banquete absoluto para mí es lo narrativo.

Una judía se desarma, de Noemí Frenkel (Milena Caserola). Foto: gentileza.

Noemí Frenkel básico

  • Tiene una prestigiosa trayectoria como actriz en cine, teatro y televisión.
  • Como escritora, publicó la pieza teatral Casandra iluminada (2015) en el Centro de Estudios Latinoamericanos de Teatro (CELCIT), un cuento en la antología Los bordes de la biología (2018), Evaristo editorial, y el poemario Trazos de la serpiente (2021), Salta el pez.
  • Presentó su tesis de Licenciatura en Artes de la Escritura de la UNA y brinda talleres de actuación y escritura creativa.
  • Tiene gran formación y experiencia en técnicas vocales, corporales, y en las artes escénicas y audiovisuales, y ha dirigido numerosos montajes teatrales.

Bosque migrante. Una judía se desarma, de Noemí Frenkel (Milena Caserola).

Redacción

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