La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió convocar a un paro nacional de 24 horas en rechazo a la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La decisión fue adoptada este lunes por el triunvirato que conduce la central obrera, tras una reunión virtual, en un contexto de creciente presión interna y externa para endurecer la postura frente al Gobierno.
Aunque la fecha aún no fue oficializada, la huelga se realizaría el mismo día en que el proyecto sea tratado en la Cámara de Diputados y no incluiría movilización. La CGT brindará una conferencia de prensa este miércoles a las 11 para formalizar el anuncio y detallar los alcances de la medida.
La conducción de la central -integrada por Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio)- definió avanzar con la protesta en medio de fuertes reclamos de sectores sindicales que consideran insuficientes las manifestaciones callejeras realizadas hasta ahora.
En paralelo, la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT) confirmó su adhesión, lo que anticipa un paro total del transporte durante la jornada de protesta. Además, el gremio de Aceiteros anunció una huelga propia para este jueves, profundizando el plan de lucha y elevando la presión sobre la CGT para adoptar una medida de mayor impacto.
Cristian Jerónimo había adelantado en declaraciones radiales que «están dadas las condiciones y generados los consensos colectivos para ir hacia una huelga nacional». Dentro de la central obrera, la discusión giró en torno a la necesidad de pasar de las protestas simbólicas a una acción directa que evidencie el rechazo sindical a la iniciativa oficial.
Los puntos en conflicto
La reforma laboral propone cambios en aspectos sensibles como el régimen de indemnizaciones, la jornada laboral, el derecho a huelga, el esquema de vacaciones y el sistema de licencias por enfermedad o accidentes no laborales. Desde la CGT sostienen que el proyecto es regresivo, que no generará empleo genuino y que favorecerá a sectores concentrados en detrimento de los trabajadores.
El rechazo no se limita a la central obrera. El Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), que nuclea a la UOM, ATE, Aceiteros y las dos CTA, ya había anticipado un paro con movilización masiva al Congreso cuando se trate la reforma.
Marcha atrás en el artículo por licencias médicas
En medio de la controversia, la senadora Patricia Bullrich confirmó que el oficialismo impulsará cambios para que las licencias médicas por enfermedades graves continúen pagándose al 100%. La modificación alcanzaría exclusivamente a casos «severos, degenerativos o irrecuperables», siempre que exista una certificación médica fehaciente.
Según explicó, el objetivo es introducir la corrección durante el debate en Diputados para evitar que el proyecto regrese al Senado y se demore su sanción. La intención oficial es descomprimir el conflicto social sin alterar el núcleo central de la reforma.
Un escenario de creciente tensión
La convocatoria al paro general se produce mientras el oficialismo busca acelerar el tratamiento parlamentario antes de la apertura de sesiones ordinarias. De concretarse, la medida representará la acción sindical más contundente desde el inicio de la gestión de Milei y podría incidir en el clima político en el Congreso.
Con el transporte adherido y distintos gremios movilizados, la conflictividad social escala en torno a una reforma que promete ser uno de los debates laborales más trascendentes del año.



