Lo que comenzó como un acto de escepticismo científico terminó en una tragedia neurológica que forzó la intervención del Pentágono y la CIA. Un investigador del gobierno noruego, cuya identidad se mantiene bajo reserva, sufrió daños cerebrales permanentes tras probar en sí mismo un dispositivo de microondas que él mismo construyó.
Su objetivo era demostrar que las armas de energía pulsada -sospechosas de causar el Síndrome de La Habana- eran incapaces de herir a un ser humano. Los resultados de su experimento, realizado en estricto secreto en 2024, acaban de salir a la luz, validando físicamente lo que muchos diplomáticos han denunciado por una década.
Exclusive: A Norwegian scientist tested a microwave energy device on himself in 2024 and reportedly felt symptoms similar to Havana syndrome.
The episode led U.S. officials to revisit whether pulsed-energy devices could be weapons. https://t.co/3W2mECdHME
— The Washington Post (@washingtonpost) February 14, 2026
Según reportes de The Washington Post y The Telegraph, el científico utilizó información clasificada para ensamblar una máquina emisora de pulsos de microondas. Tras una breve exposición, desarrolló síntomas idénticos a los «Incidentes de Salud Anómalos» (AHI): vértigo extremo, pérdida de memoria y una sensación de «explosión interna» en el cráneo. Este incidente fue tan alarmante que el gobierno de Noruega notificó directamente a la CIA, provocando visitas de alto nivel de funcionarios de la Casa Blanca a Oslo para estudiar el dispositivo.
Del laboratorio al campo de batalla: «The Discombobulator»
El caso ha cobrado una relevancia sísmica tras la reciente Operación «Absolute Resolve» en Venezuela. Durante la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026, surgieron testimonios de guardias venezolanos que describieron el uso de una «ola de sonido» que los dejó incapacitados, vomitando sangre y con hemorragias nasales masivas.

El propio presidente Donald Trump alimentó las sospechas al mencionar una tecnología secreta en una entrevista con el New York Post:
«El Discombobulator (El Desorientador). No se me permite hablar de ello… Nosotros entramos, ellos apretaron botones [para lanzar misiles] y nada funcionó. Estaban listos para nosotros, pero sus sistemas quedaron inoperables».
Formalmente conocidos como Incidentes de Salud Anómalos (AHIs), estos casos surgieron por primera vez en Cuba en 2016. Los afectados informaron sentir una presión intensa en los oídos o escuchar sonidos chirriantes antes de desarrollar fatiga crónica y pérdida de memoria. Desde entonces, el misterio se ha vuelto global, con casos reportados en más de 15 países, incluidos Rusia, China, India y el Reino Unido.
An Investigation by the Russian-Focused Media Outlet, The Insider in Collaboration with 60 Minutes and Der Spiegel has revealed that the Traumatic Brain Condition known as “Havana Syndrome” which has affected U.S. and Canadian Officials at Embassy Locations across the World, but… pic.twitter.com/a8Hinkks2x
— OSINTdefender (@sentdefender) April 1, 2024
A pesar de años de investigaciones, no hay consenso médico. Las teorías oscilan entre:
- Armas de energía dirigida: dispositivos de microondas o radiofrecuencia.
- Factores ambientales: insectos o equipos de vigilancia defectuosos.
- Causas psicogénicas: respuestas al estrés extremo en entornos de alta seguridad.
¿Prueba definitiva o accidente aislado?
Aunque el experimento noruego aporta la primera evidencia física de que un pulso electromagnético puede dañar el tejido cerebral sin contacto físico, la comunidad de inteligencia mantiene cautela. Mientras agencias como la NSA han revisado su postura, sugiriendo que adversarios extranjeros poseen estas capacidades, la CIA continúa calificando como «poco probable» que se trate de un ataque sistemático global.
Lo que es innegable es que la tecnología existe. Desde el proyecto MEDUSA de la Marina de EE. UU. hasta el sistema ADS (Active Denial System), la capacidad de usar microondas para generar dolor o desorientación es una realidad que el científico noruego comprobó de la peor manera posible.

