[CIUDAD DE MÉXICO, SciDev.Net] Tras el anuncio de un Plan de Acción sobre Minerales Críticos entre México y EEUU, orientado a fortalecer la cooperación bilateral y el suministro de materiales estratégicos, académicos y activistas exhortan a incorporarle evaluaciones de impacto ambiental, riesgos sanitarios y participación de especialistas independientes.
El gobierno de México ya difundió un primer plan que buscará la cooperación bilateral para la extracción, procesamiento y comercio, que asegure el suministro de minerales críticos y reduzca la dependencia de China.
Se consideran minerales críticos aquellos que combinan importancia estratégica y riesgo de suministro. Aunque varían regionalmente, suelen incluir litio, níquel, cobalto y tierras raras. Son indispensables para la fabricación de componentes electrónicos, movilidad eléctrica, industria espacial, defensa y telecomunicaciones. Cualquier interrupción en su suministro impactaría estas actividades clave.
Por eso, el plan incluye aspectos como respuestas rápidas ante crisis en la cadena de suministro e investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.
Para Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, la idea de participar en estos acuerdos es mantener el suministro de minerales, que México debe importar casi en su totalidad.
Riesgos ambientales y antecedentes
Sin embargo, el hecho de que el plan mencione importaciones a precios mínimos entre ambos países, pero no incluya aspectos ecológicos y sanitarios, generó alertas entre académicos y activistas de México.
“Nos preocupa mucho porque es un acuerdo en el que se está diciendo que van a haber cambios regulatorios y una flexibilización de estándares ambientales”, dijo a SciDev.Net, Beatriz Olivera, directora ejecutiva de la asociación civil Engenera AC e integrante del colectivo de defensa de la tierra Colectiva Cambiémosla Ya, de México.
Para los grupos activistas es importante evaluar los riesgos ambientales de este plan porque existen experiencias fatídicas producto de la minería. Una fue un derrame de 40.000 m3 de sulfato de cobre acidulado en el río Sonora, en 2014.
“En su momento fue el mayor desastre ambiental de México provocado por la actividad minera, y dejó secuelas en la salud de las personas que usaron el agua de ese río. Estos pueblos se volvieron zonas de sacrificio y creemos que puede pasar nuevamente”, señaló Olivera.
“Hay que sumar experiencias y tener un equipo más robusto en el diseño de la propuesta para que no se quede simplemente como un acto geopolítico o una promesa comercial con huecos que puedan derivar en riesgos para la población”.
Augusto Rodríguez, Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México
Como respuesta a las críticas, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo en conferencia de prensa que la explotación de minerales críticos por parte de otros países en territorio mexicano no está en negociación.
“Las reservas de minerales son de México. Y en todo caso su explotación le corresponde a México (…) Eso está en nuestra Constitución. Entonces, no estamos cediendo nada a nadie”, declaró.
Pero para algunos académicos el suministro de minerales críticos obedece más a los intereses de Estados Unidos.
Quiénes ganan o pierden con el plan
“Para México, el acuerdo se presenta como una oportunidad de atraer inversión, generar empleo y participar en cadenas de valor más modernas, pero lo relevante es que redefine el papel del país dentro de la economía global, no como un centro de innovación tecnológica, sino como proveedor estratégico de materias primas”, sostuvo Aleida Azamar, investigadora del Departamento de Producción Económica de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Según Azamar, el acuerdo funciona como una política industrial encubierta, para fortalecer la competitividad estadounidense frente a China y otros actores globales.
Para la académica, los sectores industriales y tecnológicos de Estados Unidos salen ganando al asegurar el suministro de minerales críticos, reducir riesgos y estabilizar precios, mantener su liderazgo en industrias estratégicas y, obviamente, en la defensa militar.
“Por el contrario, los afectados son las comunidades locales, indígenas, rurales, periféricas, donde se concentran estos yacimientos minerales. Estas comunidades enfrentan riesgos como contaminación del agua, pérdida de territorios, conflictos sociales, criminalización de la protesta. Entonces, no veo a México ganando como país”, afirmó.
Posibles beneficios en investigación
Para Augusto Rodríguez, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, este plan sí podría tener beneficios para la ciencia y la investigación por los vínculos entre el Estado, las universidades y la industria.
“La academia puede participar activamente para explorar depósitos en México, y compartir o intercambiar desarrollos y tecnología novedosa de Estados Unidos y Canadá”, dijo a SciDev.Net.
Pero lo importante, añadió, es que el intercambio sobre la ubicación de minerales críticos “se regule para que sea equitativo, se evalúen posibles daños al ambiente, la salud y que se incluya la remediación de los sitios de extracción”.
Rodríguez aclaró que la discusión sobre minerales críticos debe incluir una participación explícita de las universidades para tener información científica y técnica para una minería lo más sustentable posible.
“Hay que sumar experiencias y tener un equipo más robusto en el diseño de la propuesta para que no se quede simplemente como un acto geopolítico o una promesa comercial con huecos que puedan derivar en riesgos para la población”, aseguró.
Azamar coincidió: “Una de las cuestiones que nos toca como activistas, académicos, organizaciones del mismo territorio, es exigir que se discuta este acuerdo, porque no se ha discutido en ningún sentido”.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net.


