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Por cuestiones técnicas, Fernando Espinoza fue sobreseído en la causa de abuso sexual que impulsó su ex secretaria

Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, resultó sobreseído este miércoles en la causa iniciada con la denuncia por abuso sexual de su ex secretaria, Melody Rakauskas. El fallo benefició indirectamente al dirigente peronista -que tenía un procesamiento confirmado por la Cámara del Crimen- porque no enfrentará un juicio oral en su contra ni el contraste de pruebas correspondiente.

Así será porque la jueza Inés Cantisani, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 16 de la Ciudad de Buenos Aires, resolvió quitarle el rol de querellante a Rakauskas porque la exsecretaria privada del intendente incumplió en presentar abogados en los plazos requeridos y responder a las notificaciones judiciales y policiales.

El sobreseimiento de Espinoza se da entonces porque su denunciante no pudo sostener la continuidad de la acción penal.

En el fallo, la jueza recuerda la postura previa de la fiscal y ex funcionaria kirchnerista Mónica Cuñarro de pronunciarse a favor de sobreseer a Espinoza en la etapa de instrucción. Y luego relata múltiples instancias en las que la denunciante evitó ser notificada para presentar su defensa. Incluso, el dictamen relata una escena en la que la denunciante rechazó atender a la policía desde el balcón de su domicilio.

A Rakauskas le renunciaron tres abogados. Yamil Joel Castro Bianchi dejó el caso el 6 de junio de 2025; Marcelo Abel Urra, el 6 de noviembre y finalmente, Martín Luis Sarubbi el 17 de diciembre pasado.

Melody Jacqueline Rakauskas, la mujer que denunció a Fernando Espinoza por abuso sexual, no presentó abogados en la causa.

Cantisani sostuvo que la denunciante no recurrió a defensores oficiales para cumplir con los plazos legales y por ello la sacó de su rol de querellante, que hizo caer el expediente antes de la elevación a juicio.

En la resolución de este miércoles, el Tribunal Oral recuerda que «el Ministerio Público Fiscal no formuló requerimiento de elevación a juicio, sino que postuló el sobreseimiento del imputado, lo que lisa y llanamente implica la falta de impulso de la acción penal por parte del titular de la acción penal y la subsistencia de la acusación solo en cabeza de la querella, parte que no puede permanecer ostentando ese rol por no contar con patrocinio letrado, pues la exigencia legal reposa en el carácter técnico que debe ejercer quien lo asume».

Ese tecnicismo procesal es que ayudó a Espinoza. La jueza Cantisani explica que «la exigencia de patrocinio letrado a la querella radica en garantizar el derecho de defensa, asegurar el cumplimiento de las formalidades procesales técnicas y brindar una asesoría jurídica adecuada, dado que el abogado asume la dirección jurídica y responsabilidad técnica del proceso para evitar nulidades y asegurar una correcta persecución penal, de tal forma que la integración del patrocinio letrado constituye una exigencia legal que ingresa dentro de los deberes funcionales de los magistrados, más aún teniendo en cuenta las implicancias y consecuencias del proceso penal, que imponen al Tribunal garantizar el adecuado y efectivo ejercicio del derecho de defensa en juicio».

«La cuestión presenta dos aristas», concluyó la jueza. «Por un lado el patrocinio letrado responde a la necesidad de asegurar una actuación eficaz a quien se encuentra legitimado para asumir el rol de querellante, aún contra la pretensión del propio interesado de valerse por sí mismo, y evita que esa tarea sea mal ejercitada por desconocimiento de las normas jurídicas y principios del derecho aplicables al caso; y por otro, garantiza el efectivo ejercicio del derecho de defensa en juicio por parte del imputado frente a una acusación técnicamente idónea, máxime, en un caso como el que aquí se examina, que cuenta con la actuación en solitario del acusador particular», dice el fallo al que accedió Clarín.

El extraño trámite de la causa contra Espinoza

Fernando Espinoza fue procesado y enviado a juicio oral porque considerar que hubo abuso en mayo de 2021 contra Rakauskas, quien trabajaba en su secretaría privada, al intentar forzarla a tener relaciones sexuales durante una cena en el departamento de la mujer.

Cuando Rakauskas presentó la denuncia, la Justicia le impuso al intendente de La Matanza una prohibición de acercamiento por cualquier medio, que violó. El intendente envió a un funcionario del municipio para que la víctima firme un desistimiento de la denuncia y habló con ella por teléfono para convencerla.

A fines de agosto se sorteó el Tribunal Oral que convocó a Espinoza a presentarse personalmente y le pidió a las partes que presentasen la prueba que quieren que se analice en el juicio. El plazo para que lo hagan venció a fines de septiembre pasado.

El sinuoso camino de la denuncia contra Fernando Espinoza de su ex secretaria Melody Rakauskas.

Para entonces, la fiscal Cuñarro ya había entendido que no había delito y pedido el sobreseimiento de Espinoza. Esa postura fue avalada por la Fiscalía de Cámara de Mauricio Viera. Así, el fiscal del tribunal oral, Fernando Fiszer, presentó un dictamen en el que señaló que su función en el proceso sería la de controlar su legalidad, pero no acusar, lo que iba a quedar a cargo de la querella.

La Fiscalía no acusó porque se encontró en el celular de la víctima un audio con otra versión de los hechos en los que se buscó llegar a un acuerdo con Espinoza para no hacer la denuncia.

La denuncia por abuso sexual

Rakauskas denunció a Espinoza en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Allí contó que Gustavo Cilia, su entonces pareja y amigo de Espinoza, la llevó a trabajar en la secretaría privada del intendente, y que el jefe comunal le dijo que iba a ir a cenar a su casa, lo que ocurrió el 10 de mayo de 2021.

La mujer contó que durante la cena Espinoza le dijo que estaba contracturado y le pidió masajes. Ella le dijo que no y lo mandó a descansar, pero la respuesta fue: “No tengas miedo, dale. Las mujeres de mis amigos tienen bigote”.

Según Rakauskas, Espinoza se desabrochó la camisa y ella le pidió que se fuera, pero insistió y comenzó a hacerle masajes en la habitación. Allí, Espinoza se sacó el pantalón y la llevó a la cama donde comenzó a besarle los pechos y a tocarla por encima de la ropa mientras le decía “quedate tranquila, siempre te tuve ganas, va a estar todo bien” y le pedía que le practicara sexo oral, intentando a sacarle la ropa. La mujer hacía fuerza para impedirlo. “Bueno lista ya está se terminó todo, me voy, ya está no te preocupes. Sos una boluda, no sabés lo que te perdés pero bueno, allá vos”, le respondió Espinoza.

DS

Redacción

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