Soberanía o Apertura: Villarruel agita la interna por la industria nacional
La Vicepresidenta aprovechó un revés judicial de Donald Trump en EE.UU. para lanzar una dura crítica al modelo de importaciones libres de Javier Milei. «Sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno», sentenció.
Por Redacción Vive CABA
La tensa calma que reina en la cúpula del poder volvió a romperse este viernes. A través de sus redes sociales, la vicepresidenta Victoria Villarruel marcó un nuevo límite en su relación con el presidente Javier Milei, esta vez tocando uno de los pilares del programa económico libertario: la apertura comercial irrestricta.
El espejo de Estados Unidos
El disparador fue el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos que anuló los aranceles impuestos por Donald Trump a las importaciones. Lo que para la Casa Rosada es un guiño a la libertad de mercado, para Villarruel representó una señal de alerta.
«La decisión de la Corte de EE.UU. implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas. Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno», disparó la titular del Senado.
La frase más fuerte, sin embargo, fue la que la posicionó en una vereda opuesta a la diplomacia de Balcarce 50: “Para Trump primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina”.
El fantasma de la «dependencia china»
Villarruel no se quedó en la teoría. Advirtió que la apertura total de importaciones que impulsa el ministro Luis Caputo no solo debilita a las PyMEs locales, sino que entrega la soberanía económica. Según la Vicepresidenta, este modelo nos condena a depender de la «China comunista» y a transformar al país en un simple «vendedor de servicios», perdiendo toda su fuerza industrial.
Este mensaje resuena con fuerza en los cinturones industriales de la Provincia y la Ciudad, donde el ingreso de productos extranjeros a bajo costo ya está impactando en los niveles de actividad. De hecho, sus palabras coincidieron con la noticia del cierre de la planta de neumáticos Fate, que dejó a 900 personas sin empleo, un caso que se ha vuelto el símbolo de la crisis que atraviesa el sector manufacturero.
Nacionalismo vs. Globalismo
La interna no es solo económica, es ideológica. Al cerrar su descargo, Villarruel planteó un dilema que incomoda al entorno presidencial: “En definitiva estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo”.
Mientras el Presidente busca consolidar su perfil como líder global del liberalismo, su compañera de fórmula parece decidida a construir un perfil propio, más cercano a un «nacionalismo de derecha» que busca proteger el trabajo argentino y se diferencia del «círculo rojo» financiero.




