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El ayuno intermitente para adelgazar «no está a la altura de su fama»: por qué

¿Es el ayuno intermitente efectivo para bajar de peso? En base a su experiencia personal, muchos dirán que sí, que les sirvió, que no solo perdieron kilos sino que se sienten mejor y con más energía desde que lo practican. Y probablemente animen a sus conocidos (y/o a sus seguidores, en caso de que sean influencers) a adoptarlo. Otros dirán que no, que no observaron cambios en la balanza. Entre ambos extremos, una infinidad de matices. ¿Qué tienen en común? Que todos son reportes de casos individuales, anecdóticos. No es ciencia.

¿Y qué dice la evidencia científica? Que es poco probable que practicar ayuno intermitente favorezca un mayor descenso de peso en adultos con sobrepeso u obesidad en comparación con seguir consejos alimentarios tradicionales o con no hacer nada, de acuerdo a una nueva revisión de la Red Cochrane Iberoamérica.

«El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso», aseveró el autor principal de la revisión, Luis Garegnani, del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires.

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Ayuno intermitente bajo la lupa

El ayuno intermitente está presente desde hace años en la conversación pública: en redes sociales, en medios de comunicación, en charlas (de amigos, familiares, compañeros de trabajo).

Pese a su popularidad en ascenso, los estudios muestran «efectos inconsistentes en la salud», lo que destaca «la incertidumbre a la que se enfrentan el personal médico y las personas con sobrepeso u obesidad» al considerarlo como un enfoque viable para la pérdida de peso mantenida, escriben los autores de la revisión.

La información es un buen antídoto contra la incertidumbre. Por eso, lo que se propuso el equipo liderado por Garegnani fue revisar qué dice la evidencia disponible sobre este tema (llegaron hasta noviembre de 2024).

Analizaron 22 ensayos clínicos aleatorizados que incluyeron en total a casi 2000 adultos de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica. Se trata de evidencia limitada, no solo por la cantidad de estudios y participantes involucrados, sino por el tiempo en el que esos participantes fueron sometidos a seguimiento, como máximo hasta 12 meses.

Los estudios examinaron varias formas de ayuno intermitente, cuyo objetivo es que el sistema digestivo repose una determinada cantidad de tiempo (lo que se asociaría a beneficios metabólicos, aunque también a potenciales efectos adversos).

Entre esas diversas formas se cuentan el comer solo durante unas horas por día (desde 4 en las modalidades más extremas, hasta 12, la más «sencilla»), conocida como alimentación con restricción de tiempo. También ayunar ciertos días de la semana (ayuno periódico) o alternar entre días de comer normal y días de comer muy poco (ayuno en días alternos).

 Tipos de ayuno intermitente

Ayuno intermitente para adelgazar: ¿es más efectivo?

La pregunta que buscaban responder los investigadores era si el ayuno intermitente es más eficaz para la pérdida de peso en adultos con sobrepeso y obesidad que el asesoramiento tradicional sobre alimentación. Por asesoramiento tradicional entienden el seguir consejos/recomendaciones que apunten a reducir la ingesta calórica y el cambio de hábitos en pos de consumir alimentos más saludables o cantidades variables de proteínas, carbohidratos y grasas.

¿Qué encontraron?

Que en comparación con el asesoramiento tradicional sobre alimentación, el ayuno intermitente podría producir «poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso», medida como un cambio respecto al peso inicial y la calidad de vida. «No tenemos certeza acerca de su efecto sobre lograr una reducción del 5% del peso corporal, ni sobre los episodios perjudiciales», apuntaron.

Cuando se lo contrasta con ninguna intervención (es decir, no hacer nada), el ayuno intermitente «probablemente apenas logre un cambio en la pérdida de peso».

Ninguno de los estudios incluidos informó sobre la satisfacción de las personas con el ayuno intermitente, el estado de la diabetes ni sobre medidas globales de otros problemas de salud, sostuvieron.

En función de esos hallazgos, los autores consideran que «es posible que los médicos y los pacientes deban evaluar la voluntad y la preparación para implementar el ayuno intermitente como estrategia de tratamiento, en función de la practicidad y la sostenibilidad de cada individuo».

En relación a su popularidad, aunque el ayuno intermitente «podría ser una opción razonable para algunas personas, la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales», dijo Garegnani en un artículo publicado en el sitio de Cochrane Iberoamérica.

La mayoría de los estudios analizados, destacaron los investigadores, se concentraron en poblaciones de países de altos ingresos, por lo que se necesita realizar más en poblaciones de ingresos bajos y medios (donde la obesidad y el sobrepeso crecen en forma preocupante).

También advirtieron que aunque estos resultados podrían dar algunas pistas, no son extrapolables a toda la población, ya que podrían variar en función del sexo, la edad, el origen étnico, el estado de la enfermedad o los trastornos o conductas alimentarias subyacentes.

La evidencia sobre el ayuno intermitente aún es limitada. Foto Shutterstock.

«Con la evidencia actual disponible, es difícil hacer una recomendación general«, coincidió Eva Madrid, autora e investigadora de la Unidad de Síntesis de Evidencia Cochrane de Iberoamérica. «Los médicos deberán adoptar un enfoque individualizado para cada caso a la hora de asesorar a adultos con sobrepeso para adelgazar», concluyó.

Antecedentes

Una revisión de estudios publicada en 2021, que se planteó también la pregunta acerca de si el ayuno es mejor que una dieta tradicional, tampoco lo había encontrado superador. «Notamos que el ayuno intermitente no es mejor que una dieta regular; ambas producen la misma cantidad de pérdida de peso y cambios similares en la presión arterial, el colesterol y la inflamación», resumió Krista Varady, profesora de nutrición en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Salud de la Universidad de de Illinois en Chicago (Estados Unidos) y autora del artículo Beneficios cardiometabólicos del ayuno intermitente.

De acuerdo a la revisión de la evidencia realizada por su equipo, todas las formas de ayuno analizadas produjeron una pérdida de peso de leve a moderada, del 1% al 8% del peso inicial, lo que representa resultados similares a los de las dietas más tradicionales y restrictivas en calorías.

«Ni saludable ni buena para la mayoría»

«Como médica especialista en nutrición debo decir que el ayuno no es bueno para la mayoría y, sobre todo, no es bueno para quienes tienen una relación compleja con la alimentación, ya sea porque padecen hambre emocional o tienen o han tenido un trastorno del comportamiento alimentario», afirmó Mónica Katz, que considera al ayuno intermitente «una moda peligrosa, que hoy se presenta como una solución casi milagrosa para bajar de peso».

«Lamentablemente, como consecuencia de la moda del ayuno, hay personas que soportan 8, 12, 16 horas y hasta días enteros sin comer«, lamentó.

Según Katz, la práctica del ayuno intermitente solo podría resultar útil para un grupo muy reducido de personas, con una relación sana con la comida y el propio cuerpo, y remarca que la evidencia científica sobre sus supuestos beneficios (como disminuir la inflamación o prevenir enfermedades) es todavía insuficiente y, en muchos casos, proviene de estudios en animales o con limitaciones metodológicas. Además, alerta sobre posibles efectos adversos como fatiga, malhumor, insomnio, hipoglucemia, pérdida de masa muscular y mayor riesgo cardiovascular.

En relación a ese último aspecto, los resultados preliminares de un estudio de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) halló que quienes ayunan al menos 16 horas o más, es decir, ingieren alimentos durante 8 horas o menos, tenían un 91% más de chances de muerte por un evento cardiovascular.

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Redacción

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